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Mundo de Sangre y Cenizas

Escribe aquí tu relato de zombies (SOLO CAMINANTES REGISTRADOS - Relatos originales de zombies que no tengan nada que ver con The Walking Dead)

Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Vie, 17 Oct 2014, 13:41

Robla escribió:Ando ocupadillo: pronto me pondré a ello.


Muchas gracias por interesarte por ella :D
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Rain Cross
 
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Robla » Sab, 18 Oct 2014, 01:07

Hola,

¡Bueno, ya me he leído los tres primeros capítulos! Proceso completado: 33,3 % o 1/3.

De momento lo que he leído... ¡Me ha encantado!

Es fresco leer la no introducción directa de los zombis en un Relato Z. Te tomas tu tiempo para ir explicando la psicología de los personajes principales de la obra, a medida que van interactúando con el hecho que les va a suceder.

De inicio temo por la familia de Sophia, obviamente, porque están totalmente separados, y supongo que en el futuro podrías jugar con esto, haciendo que nos quedemos sin uñas. :chicle:

Claire me gusta como protagonista. Siempre he tenido debilidad por este estilo de principales. Sophia también, aporta un carácter jovial y carismático, y parece que mientras Claire es algo de... la razón, Ted aporta fuerza y templanza; son un buen triángulo para la historia.

Me gusta que nos cuentes un poco desde los orígenes: donde se incluye el seno de la posible pandemia, hacia donde se extiende, como se va tratando en los medios de comunicación... ¡que incluyes política real! El hecho de verse sometidos a una amenaza, grave, y decir que no pasa nada, o no dar explicaciones.

Aún tengo en mi mente el reportero quedándose sin tripas.

Pues bueno, sin duda este Relato promete que no veas. Ya me has fidelizado con la ternura de Victoria, el momento del vuelo y del periódico, Karen, que me encanta, la mención a King, y los puntos cómicos. ¡Sobresaliente!

Me quedo con la frase: Ola de violencia.

¡Pronto leeré más!
¡Sigue así! :cafe:
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Sab, 18 Oct 2014, 14:52

Wow, muchísimas gracias por tus palabras :D me alegra que te esté gustando, la verdad es que la subí antes en otras plataformas, y me daba algo de miedo subirlo aquí ya que hay expertos en tema Z ;) pero me alegra mucho ver que te ha gustado :D intentaré subir más seguido, y así ponerla al día, que ya voy por el capítulo 31 y aún la historia no está acabada. Gracias por tu genial análisis, de los personajes, de los cuales poco a poco intento que vayan evolucionando cada uno hacia un lado debido a lo que les va a ocurrir. Y por tercera vez, gracias :D :D
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Sab, 18 Oct 2014, 14:55

Capítulo 10

—¿Qué pasa? —preguntó Sophia acercándose a sus hermanos.
—Tenemos visita —contestó Claire y suspiró, «Esto mejora por momentos.»
Sophia se acercó y dio un chillido.
—No puede ser, ¿Ahora qué hacemos?
—Tranquila, Soph, sólo es uno —dije Ted sonriente.
—De momento —Claire les miró—. Si empiezan a aglomerarse en la puerta, dudo que podamos salir cuando se acaben las provisiones —Cruzó los brazos sobre el pecho.
—Tú siempre tan optimista —dijo Ted con reproche.
Claire entornó los ojos.
—No es pesimismo, es realismo —le miró—. Además, solo digo que tenemos que hacer algo, ahora que es solo dos.
—¿A-a qué te refieres? —dijo Sophia con voz temblorosa.
—Tú no te preocupes por eso, Soph —Claire se acercó a ella y le apartó un mecho de pelo castaño—. Ve a desayunar, anda.
Sophia la miró enfadada y Claire se sorprendió, «¿Pero qué le ocurre?» pensó apartando lentamente la mano.
—No soy un bebé, Claire. Sé en la situación que nos encontramos, y no podéis dejarme al margen sólo por ser algo más pequeña que vosotros —dijo alzando cada vez más la voz—. Ya no tenéis que protegerme.
—Soph, yo… —empezó a decir Claire.
—Es la costumbre, hermanita, pero ya te estás haciendo toda una guerrera —dijo Ted y le dio con el puño en el hombro.
—Estoy casada y soy madre, soy más dura de lo que pensáis —sentenció y sonrió—. Sólo quiero que lo tengáis en cuenta.
—¿Cuándo has crecido tan pronto? —dijo Claire sonriendo, «Mi dulce hermanita, la princesa en la torre.»
—Pues desde hace algún tiempo, sí —Miró de nuevo por la ventana y se apartó—. ¿Qué pensáis hacer con él? —preguntó nerviosa.
Claire sonrió aún más, «Era sólo fachada, sigue siendo una niña asustada. Quiere saber, pero no quiere enfrentarse a nada.»
—Creo que lo suyo sería pegarles un tiro, ¿no? —propuso Ted poniendo las manos en los bolsillos del pantalón tejano oscuro.
—Sí, lo mejor es llamar la atención con el ruido de la detonación —dijo Claire y se acercó a él—. Genio —le dio una colleja.
—Entonces, ¿qué propones tú? —preguntó Ted acariciándose la nunca.
—¿Tienes una pistola de clavos? ¿O un martillo?
—Dios, no pretenderás acercarse a esos z… a esas cosas —dijo Sophia poniendo un pucho sobre el pecho.
—Es lo único que podemos hacer, dudo que tengamos arcos y flechas aquí, así que para no hacer ruido y evitar que vengan más, debemos acabar con ellos y en silencio.
Sophia suspiró y asintió. Ted meditó unos segundos.
—Pistola de clavos no tengo, martillo sí, pero, ¿quién lo va a hacer?
Todos se miraron. Claire pensó en sus hermanos, «Sophia está claro que no, o Ted o yo. Y Ted, no se si…»
—Lo haré yo —dijo Ted tajante.
—¿Estás seguro? —preguntó Claire. «Gracias, hermano.» Ted asintió—. Bien, te ayudaré.
Los tres hermanos fueron a buscar un martillo en el sótano donde Ted guardaba la caja de herramientas. Sacaron un martillo de tamaño medio, con empuñadura de madera color claro y franja roja.
Volvieron al salón, Ted estaba visiblemente nervioso, «¿Será capaz de hacerlo? —Pensó Claire—. Si no le cogeré el martillo y lo haré yo.»
—Vamos, mejor hacerlo cuanto antes —dijo Claire y puso la mano sobre el pomo de la puerta—. Soph, quédate aquí mejor, por si algo sale mal.
—Debería ir —Les miró con tristeza.
—Sé quieres ayudar pero, si el zombi logra traspasar la verja, tendrás que ser rápida y abrirnos la puerta —Claire sonrió y Sophia asintió.
—Bien, vamos —dijo Ted y abrió la puerta.
Claire y Ted salieron lentamente de la casa y fueron hacia la valla. Sophia cerró la puerta y Claire pudo escuchar como apoyaba su cuerpo contra ella. «Estará mirando por la mirilla, seguro.»
Cuando estuvieron cerca, el zombi empezó ha gruñir cada vez más fuerte. «Menos mal que el otro se ha ido», pensó Claire aliviada al ver que uno de los dos muertos que les acechaban ya no estaba. Nunca antes habían visto uno tan de cerca y en directo. Ted emitió un ruido de sorpresa, y Claire observó al muerto con atención. Había sido una mujer de unos cuarenta años, alta y esbelta. Tenía el pelo rubio acartonado por la sangre coagulada, la ropa estaba desgarrada y sucia. Le faltaban trozos de carne en la cara y en los brazos, los cuales estaban entre los barrotes intentando atraparlos.
—¿Y cómo lo hacemos? —preguntó Ted con el martillo en alto.
Claire miró a la mujer que no dejaba de dar dentelladas al aire.
—Podríamos atraerla hasta la puerta, abrirla y pum.
—¿Y si se escapa? ¿Y si se abalanza contra nosotros y nos muerde?
—¿Quieres que lo haga yo? —dijo Claire cortante. Suspiró para tranquilizarse «Como sigamos así, tendremos más visitas indeseadas por culpa de nuestra indecisión.»
—No, ya lo hago yo —contestó con tono seco.
—Lo siento, Ted, pero es que como sigamos dudando, vendrán más de esas cosas —dijo Claire con un tono más suave.
Ted asintió y rebuscó en su pantalón. Sacó una pequeña llave con un mando a distancia.
—Lo haremos manualmente, ya que si la abrimos automáticamente hará mucho ruido. Así también podemos controlar más fácilmente cuando tenemos que abrir —Ted habló con decisión.
—Me parece perfecto.
Fueron hacia la puerta de la verja. Claire se acercaba al zombi como señuelo, el cual la siguió sin dudarlo un segundo. «Son como animales sedientos de carne, no se dan cuenta de nada.»
Se puso delante de la puerta de la verja, su hermano al otro lado esperó a que ella estuviera preparada. Claire respiró un par de veces y asintió. Ted abrió la puerta y el zombi se abalanzó sobre ella y lentamente.
—¡Cierra la puerta, Ted! —dijo Claire caminando marcha atrás.
Su hermano cerró la puerta con rapidez y fue hacia el zombi con el martillo en alto. Le asestó dos fuertes golpes en la cabeza. El zombi se giró, tambaleante, y alargó sus brazos hacia Ted. Claire se puso entre ellos, dando vuelta alrededor de la mujer para distraerla. Ted se puso de nuevo detrás del zombi y le dio varios golpes más. Consiguió que cayera al suelo y continuó dándole hasta que la cabeza de la mujer quedara convertida en una masa roja.
Cuando acabó, tiró el martillo, temblando y con el rostro lleno de lágrimas. Claire se acercó a su hermano y lo abrazó.
—¿Estás bien? —preguntó, aunque sabía la respuesta.
—Estoy, que ya es mucho. Pensé que no podríamos con ella —contestó alterado.
—Vamos a casa. Te vendrá bien una ducha.
—¿Y qué hacemos con ella? No podemos dejarla así —dijo Ted sin apartar los ojos del cadáver.
—Ya nos ocuparemos luego —Rodeó a su hermano por los hombros y fueron juntos hacia la casa.
La puerta se abrió y Sophia les miró con horror al ver las manchas de sangre de Ted.
—No te preocupes, Soph, estoy bien. Voy a ducharme.
Claire vio a Ted alejándose caminado como si tuviera la cabeza en otra parte. «Lo que ha visto, es algo que no podrá borrar nunca de su cabeza —pensó y suspiró.— Ni yo tampoco.»
—¿Seguro que no le han herido? —preguntó Sophia con preocupación.
—Eso creo. Vamos a preparar algo de comer, le irá bien —contestó Claire y fueron a la cocina en silencio.
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Robla » Sab, 18 Oct 2014, 15:07

Rain Cross escribió:Wow, muchísimas gracias por tus palabras :D me alegra que te esté gustando, la verdad es que la subí antes en otras plataformas, y me daba algo de miedo subirlo aquí ya que hay expertos en tema Z ;) pero me alegra mucho ver que te ha gustado :D intentaré subir más seguido, y así ponerla al día, que ya voy por el capítulo 31 y aún la historia no está acabada. Gracias por tu genial análisis, de los personajes, de los cuales poco a poco intento que vayan evolucionando cada uno hacia un lado debido a lo que les va a ocurrir. Y por tercera vez, gracias :D :D


A mí me puedes ir dando tregua, dejáme al menos ponerme al día y ya así irás poniendo porque si no, se me acumula, me pierdo... y muerte :meparto: que ando algo apretadillo de tiempo.
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Sab, 18 Oct 2014, 15:47

Robla escribió:
A mí me puedes ir dando tregua, dejáme al menos ponerme al día y ya así irás poniendo porque si no, se me acumula, me pierdo... y muerte :meparto: que ando algo apretadillo de tiempo.


Hahahaha ok, tardaré más en subir, cada dos semanas o así ^^ y de nuevo, gracias :D
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Mar, 18 Nov 2014, 20:18

Capítulo 11

Prepararon unas verduras salteadas y bacón frito, el plato favorito de Ted. Claire dio gracias a que su hermano no instalara una cocina eléctrica, ya que la luz no funcionaba desde el día anterior. Tenían que acabar todos los alimentos de la nevera antes de que se echaran a perder, y dado que era otoño, tardarían aún unos días en marchitarse.
—Creo que deberíamos tapar todos los resquicios y poder así encender velas por toda la parte baja. Para vigilar a los muertos ya tenemos el piso de arriba —dijo Claire cortando una zanahoria en tiras.
—Es buena idea —contestó Sophia mientras ponía la mesa—. Tenemos que ponernos en cuanto comamos, oscurecerá pronto.
Claire asintió. Cuando tuvieron todo preparado, subió a avisar a su hermano mayor. «Espero que se encuentre bien.» Llamó a la puerta con los nudillos y suspiró.
—Ted, hemos preparado algo para comer. Y hay bacón —Esperó a que su hermano respondiera.
—No tengo hambre —Fue su escueta respuesta.
—Pero si el bacón te encanta —añadió Claire esperando que Ted recapacitara.
—No tengo hambre, de verdad, Claire. Ya bajaré más tarde.
—Como quieras, Ted —dijo Claire y volvió a la cocina.
—¿No viene? —preguntó Sophia nada más verla.
—Dice que no tiene hambre. Comamos sin él, es mejor dejarle tranquilo.
Las dos se sentaron en la mesa y acabaron sus respectivos platos con rapidez. Claire repasó en su cabeza lo ocurrido horas antes; el zombi atacándoles, y Ted destrozando el cráneo del muerto hasta convertirla en una masa de huesos, sangre y cerebro. Sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos de su mente y se centró en la comida.
Sophia se levantó de la mesa en cuanto acabó y le tendió a Claire un yogurt aguado.
—Gracias, Soph.
Su hermana sonrió y las dos se lo comieron con calma.
—Voy a apagar el móvil durante el día —dijo Sophia llenándose una cucharada de yogurt a la boca—. Así la batería durará más y podré llamar a Owen y a Victoria una vez al día.
—Es una gran idea, Soph —Claire dibujó una sonrisa en los labios—. Haré lo mismo.
—Aún no has conseguido contactar con mamá y papá, ¿no? —preguntó Sophia con preocupación.
Claire negó con la cabeza.
—Aún no. Espero que estén bien —dijo Claire. «Aunque dadas las circunstancias, lo más probable es que estén muertos», pensó con el rostro sombrío.
En cuanto acabaron, cogieron unas mantas del sótano, una caja de clavos y dos martillos pequeños y empezaron a cubrir cada rincón que entraba algo de luz con ellas. Al acabar, llenaron todo de velas.
Sophia cogió la radio y empezó a cambiar las emisoras hasta dar con una que diera señal.
—…Los supervivientes deben dirigirse a las zonas seguras de la ciudad. Allí encontrarán suministros, medicamentos y protección. Las zonas seguras por ciudades son las siguientes: Augusta, Instituto Cony; Bangor, Instituto John Bapst Memorial… —Sophia apagó la radio.
—Teniendo en cuenta el incendio que hay, ésta información es antigua —dijo y suspiró.
—Voy a ver si nuestros amigos han decidido venir a visitarnos de nuevo —Claire fue a la habitación donde su hermano tenía el ordenador y que poseía las mejores vistas para controlar la entrada de la verja.
Vio a varios zombis deambulando por la estrecha carretera, al acecho de alguna presa que cazar. Claire cogió los prismáticos y miró hacia Bangor. En la ciudad aún habían varios incendios sin control; las luces estaban apagadas, y las llamas le daban un aire mágico y perturbador.
Abrió la ventana y dejó que el aire del anochecer le acariciara la cara, y el olor a pinos y humo inundaron sus fosas nasales.
Contempló a los zombis que se aproximaban a la casa, y ver como se alejaban de ella sin ni siquiera pararse le produjo una sensación de alivio, «Así no tendremos que volver a salir a darles el último golpe. Al menos por un tiempo.» Claire sabía que tarde o temprano tendrían que enfrentarse a ellos, ya fuera porque sintieran curiosidad por su refugio, como cuando se les acabaran las provisiones y tengan que salir a algún lugar en busca de más.
Dejó los prismáticos y fue a llamar de nuevo a su hermano.
—Ted, ¿estás bien? ¿Puedo pasar? —preguntó tímidamente.
—Adelante.
Claire entró dubitativa y se encontró a Ted aún con la ropa manchada de sangre, sentado en el borde de la cama.
—¡Por dios, Ted! ¿Qué haces así? —dijo Claire acercándose a su hermano.
—He matado a alguien, Claire —contestó sin ni siquiera mirarla.
—No has matado a nadie —dijo Claire agachándose y cogiendo el rostro de su hermano—. Esa persona ya estaba muerta, y nos hubiera devorado a los dos si tú no le llegas a atacar. Nos has salvado —Al ver el rostro de Ted, vio que tenía los ojos rojos y húmedos—. Hiciste lo que tenías que hacer —Ted asintió lentamente, como si estuviera en trance—. Y ahora ve a ducharte, que hueles a rayos y después bajarás a comer algo; no admito discusión.
Eso hizo que Ted dibujara una leve sonrisa en los labios.
—Tu siempre tan mandona —dijo y se dirigió al baño.
Claire aguardó en la habitación a que su hermano terminara de ducharse y cambiarse y se sentó en la cama. Sus ojos se le llenaron de lágrimas; entendía cómo se sentía Ted. La culpa la acompañó durante horas, pero la verdad era que esa persona que les había atacado era una amenaza real. Era cuestión de vida o muerte.
Ted tardó casi una hora en asearse. Cuando salió del baño, Claire se levantó y fue hacia la puerta.
—Ahora vuelves a parecerte al presumido de mi hermano —Abrió la puerta y le indicó que saliera.
Lo dos bajaron las escaleras sin prisas y se encontraron con Sophia aferrada a la radio.
—Tenemos problemas —dijo con un hilo de voz y el rostro sombrío.
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Dom, 22 Mar 2015, 02:07

Capítulo 12

—¿Qué clase de problema? —preguntó Claire asustada. «Dios, esto no puede ir a peor.»
Ted no hablaba, miraba a Sophia atentamente.
—La radio. He encontrado una emisora que aún funcionaba y —hizo una pausa—, y dijeron que el gobierno había caído.
—¿Cómo que el gobierno ha caído? Eso es imposible —dijo Ted atónito.
—Pero no puede ser, ¿y el ejército? ¿No dicen que es el más poderoso del mundo? ¿Dónde está?
Sophia suspiró y dejó la radio sobre la mesa del salón.
—Todo ha caído. No habrá ayuda.
—¿Qué no vendrá ayuda? No puede ser… —Ted se llevó las manos de la cabeza—. Esto es una jodida pesadilla —Se sentó en el sofá.
—¿Qué han dicho exactamente, Soph? —preguntó Claire poniendo los brazos sobre el pecho.
—Han dicho que estaban atrapados en el edificio, y que querían informar a la población de que el Presidente de los Estados Unidos y todo su gabinete habían perecido en medio de un ataque entre el ejército y los muertos en Washington. Las grandes ciudades son una trampa mortal, una ratonera. El ejército está acabado, no dan abasto. Ellos ganan.
Sophia se acercó a Ted y se sentó a su lado. Claire intentaba asimilar toda la información que su hermana pequeña le había proporcionado. No podía creer que ese fuera el fin de todo, «No vendrá ayuda, moriremos aquí de hambre o nos comerán vivos allí afuera.»
—Así que estamos solos, ¿no? —Ted fue el primero en romper el hielo.
—Eso parece —Sophia tenía la mirada perdida. Sacó el móvil del bolsillo y lo encendió.
—Si no va a venir nadie a ayudarnos, tendremos que prepararnos bien —Se puso frente a sus hermanos—. Por lo que pudiera pasar.
—Vamos a morir, eso es lo que va a pasar —dijo Ted con ira—. ¿No lo entiendes? Es lo que pasó antes en el jardín; tuvimos que acabar con ese zombi antes de que nos matara, pero era sólo uno. Cada vez hay más; estamos perdidos.
—Cállate, Ted —le espetó Sophia—. Hay que pensar qué vamos a hacer ahora, Claire tiene razón. Voy a llamar a Owen e informarle de lo que acabo de escuchar en la radio —Se levantó y fue hacia la cocina.
—Ted —Claire se acercó a él con cautela—. Se que la situación es difícil, y que estás alterado por lo que pasó pero debemos pensar con la cabeza fría. Tenemos provisiones, agua, al menos de momento, y luz gracias las velas. También gas y bombonas, podemos atrincherarnos aquí y aguantar un tiempo.
Ted la miraba, Claire dibujó una sonrisa en los labios tratando de tranquilizarle. Su hermano se levantó bruscamente y empezó a caminar hacia la cocina.
—Voy a hacer un té.
Claire le siguió, «Se está desmoronando.» Ted puso un cazo con agua a calentar y Claire apoyó una mano en su hombro.
—No te vengas a bajo, hermanito.
—Eso intento —contestó intentando sacar una bolsita de té que se había enredado con otra. Al no poder, la tiró con impotencia contra el mármol.
Claire la cogió y la desenredó por él.
—Gracias.
Sophia se acercó a ellos guardando el teléfono en el bolsillo.
—Ya lo sabían. Se ve que escucharon el mismo programa que yo. Dicen que cada vez son más los que están contra la puerta. No saben cuanto resistirán —dijo conteniendo las lágrimas—. ¿Me haces uno, Ted? —añadió algo temblorosa.
Claire se fijó en que cuando les dio la información de que todo se desmoronaba se mostró seria y fuerte, pero el hablar con su marido y su hija siempre le entristecía.
—Soph, yo… —empezó a decir Claire. Su hermana la miró y sonrió.
—Estoy bien, no te preocupes —contestó cogiendo una taza y acercándosela a Ted.
Claire también se animó y tomaron un té caliente en la cocina en absoluto silencio. Se estaban convirtiendo en una costumbre de los tres hermanos, antes con Ted era imposible que hubiera tranquilidad, siempre hacía alguna broma tonta o contaba una anécdota divertida; y Sophia siempre reía. Pero desde que empezó todo, habían cambiado. «Ya no hay tiempo para los buenos momentos, al menos por ahora», pensó Claire con amargura.
Hubo un sonido de frenos de coche fuera de la casa.
—¿Qué demonios…? —dijo Ted extrañado.
Claire corrió escaleras arriba y fue directa a la habitación con las mejores vistas. Cogió los prismáticos y vio un par de furgonetas con unas personas disparando a todos los muertos que se encontraban. Parecía que disfrutaban haciendo eso. «Panda de sádicos locos.»
—¿Ocurre algo? —preguntó Sophia su espalda.
—Sólo unos paletos matando. Espero que pasen de largo.
Claire los siguió con los prismáticos, y vio alejarse a los dos vehículos entre gritos y disparos.
—Menos mal —dijo y miró hacia la verja de entrada.
Habían cuatro zombis que se dirigían hacia ella.
—Estupendo. Gracias a esos imbéciles tenemos compañía. El sonido de los disparos les ha llamado la atención.
—Pero si no hacemos ruido, pasarán de largo, ¿no? —dijo Sophia preocupada.
—A ver… —Claire les observaba, parecía que iban a pasar de largo.
—No puedo hacerlo otra vez —dijo Ted con nerviosismo.
Claire dejó los prismáticos y se acercó a su hermano.
—No tendrás que hacerlo, tranquilo, pasarán de largo.
—No, no es cierto. Lo tendré que hacer, tarde o temprano todos tendremos que hacerlo o moriremos.
—Cálmate, Ted, todo irá bien —dijo Sophia con calma.
Ted suspiró y salió de la habitación. Sus hermanas lo siguieron de cerca.
—¿A dónde vas, Ted? —preguntó Claire temiendo lo peor.
—Hay que hacerlo ya, rápido —Fue a su habitación, abrió la mesilla y sacó una pistola—. Si les disparamos, no habrá que destrozarles el cráneo —dijo con una chispa de locura en sus ojos.
—Pero si les disparamos, atraeremos a más como ellos. Es mejor dejar que pasen de largo, que es lo que estaban haciendo.
Ted dejó la pistola de nuevo en el cajón y lo cerró.
—La próxima vez, les dispararé. No pienso acercarme tanto y ponernos en peligro —dijo temblando. Claire se fijó que estaba sudando.
—Ted, ¿estás bien? —Puso la mano en la frente de su hermano. Estaba ardiendo—. Tienes fiebre, deberías descansar.
—¡No puedo! ¡Ellos nos matarán!
—Ted, estamos a salvo. Échate en la cama y descansa. Todo irá bien —dijo Sophia obligándole a tenderse.
—Soph tiene razón. Descansa —añadió Claire.
—E-está bien —Se estiró sobre la cama y suspiró.
Claire le hizo un gesto a Sophia de salir de la habitación.
—¿Qué le pasa? Nunca le había visto así, estaba…
—Paranoico —terminó Claire—. Es por la fiebre. Puede que sean los nervios, o que tenga una herida infectada.
—¿Infectada? ¿Por lo de…? —Sophia no pudo terminar. Claire asintió.
—Estaba todo manchado de sangre. Puede que se diera con el martillo, y estaba oxidado.
—¿Se recuperará? —preguntó preocupada.
—Si tenemos los medicamentos adecuados, sí.
—¿Y si no…?
—Si no, tendremos que ir a buscarlos —respondió Claire sabiendo que eso podría traer terribles consecuencias.
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Lun, 23 Mar 2015, 19:42

Capítulo 13

—Pero no podemos salir —dijo Sophia con preocupación.
Claire suspiró. Sabía que era peligroso alejarse de la seguridad de la casa de Ted, pero si su hermano tenía una infección grave, y todo apuntaba a que sí, debía hacerlo.
—Lo sé, Soph, pero Ted está mal. No podemos dejarle así —Claire miró suplicante a Sophia—. Si vemos que empeora, tendré que salir a buscar medicamentos.
Sophia no dijo nada, sólo asintió con la cabeza.
—Bien —continuó Claire—, dejaremos que descanse ésta noche. Haremos turnos para vigilarle la fiebre hasta que amanezca.
—Me parece bien —contestó Sophia—. Deberíamos prepararnos algo para cenar, y organizar los horarios.
—Cierto —Claire sonrió.
Bajaron las escaleras y fueron a la cocina. Se prepararon unos sándwiches de jamón, mostaza y lechuga, y comieron a la luz de una vela.
—¿Queda aún mucha comida en la nevera? —preguntó Sophia dando un buen mordisco a su cena.
—Para una semana, diría yo —Claire dio un sorbo a la cola que se había servido para acompañar la cena—. Tenemos que acabarlo todo antes de que empiece a pudrirse.
—Sí —añadió Sophia—, aunque últimamente no tenemos demasiada hambre.
Claire sonrió con resignación.
—Bueno, yo haré el primer turno, tres horas o mejor, cuatro, así dormimos un poco más —empezó a decir Claire—. Después te tocará a ti y a ver qué tal despierta mañana.
—Esperemos que bien, la cosa no está como para ir de excursión en busca de medicamentes —dijo Sophia y Claire se la quedó mirando—. ¿Qué pasa? —preguntó extrañada.
—Nasa, sólo que ese sarcasmo es la primera vez que lo veo —contestó Claire sonriendo.
—Vaya, parece que se me está pegando de ti —Guiñó un ojo a su hermana.
—Y otra vez, creo que después de todo esto necesitarás desintoxicarte un poco de mi influencia.
—No creo que las cosas vuelvas a estar como antes, Claire —dijo Sophia con tristeza.
Claire miró su plato. Tenía razón, todo ha cambiado ahora, y ya no había marcha atrás.
—En fin —Miró a su alrededor—, espero que Ted tenga patatas fritas, cacahuetes o algo de picoteo por aquí, que si no me voy a dormir mientras le vigilo —dijo Claire cambiando de tema.
—Sabes como es Ted, seguro que tendrá un arsenal de comida basura por algún sitio —sentenció Sophia.
Se levantaron de la mesa y recogieron los platos y la cocina. Claire buscó por los cajones algo de comer durante su guardia; encontró patatas, frutos secos, galletas, tanto dulces como saladas. Cogió una bolsa de ganchitos, una de pistachos y otra cola y se fue a la habitación de Ted.
—¿Ya vas a ir? —preguntó Sophia—. No son ni las ocho.
—Sí, prefiero que no esté solo tanto tiempo —respondió Claire—. Tú quédate si quieres un rato más en el salón, lee un libro o intenta encontrar algo en la radio.
—Está bien —dijo Sophia—, cualquier cosa, infórmame.
—Sabes que lo haré —Claire puso una mano en el hombro de su hermana y se abrazaron—. No te preocupes, Soph, todo irá bien.
—Lo sé —contestó escuetamente y se marchó al sofá.
Claire subió de nuevo al piso de arriba y entró en la habitación de su hermano. Ted seguía tendido en la cama, sudando pero tranquilo. Se acercó a él y puso la mano en su frente, «Está caliente, pero no ardiendo, al menos por ahora.»
Se sentó en una silla al lado de la cama y abrió la bolsa de ganchitos y la lata de cola. «¿Y dónde encuentro yo una farmacia?», pensó con resignación «Tendré que molestar a Ted, si no, me perderé en medio de una ciudad de fuego y muertos.»
Pasaron dos eternas horas sin cambios. Ted dormía placidamente en la cama y Claire seguía disfrutando de su tentempié nocturno. La cola hacía tiempo que la había acabado, por lo que tuvo que bajar a la cocina a buscar otra. Al volver, decidió asomarse por la ventana de la habitación del ordenador de su hermano para ver cuantos zombis se había acercado a la casa aquella noche.
Cogió los prismáticos y se alegro de ver a sólo un par de ellos, «Al menos no hay más.»
Volvió a la habitación de Ted, que seguía sin despertarse. Se sentó de nuevo en la silla y esperó a que las dos horas que le quedaban de guardia pasaran rápidamente. Miró en el cajón de la mesilla de noche de su hermano y encontró un libro de fantasía épica, «Al menos ya tengo entretenimiento.» Claire abrió el libro, cuando de repente Ted empezó a tener pequeñas convulsiones.
Se acercó rápidamente a su hermano y le tocó la frente, «Mierda, está más caliente.» Fue al baño y cogió el botiquín en busca de un termómetro, encontró uno digital y volvió a la habitación para tomar la temperatura a Ted. «Treinta y nueve grados, está peor.» Negó con la cabeza, deseando que eso fuera sólo un equivocación y le volvió a tomar la temperatura. El termómetro volvió a marcar la misma, y Claire maldijo en voz baja, «Como siga así, tendré que salir, y sola. No sé si seré capaz de hacerlo.»
Contuvo las lágrimas y se llevó un puño a la boca para no gritar de rabia. Estaba asustada, no sabía si su hermano se recuperaría, y la única forma de hacer que mejorara sería que dejara la seguridad de la casa y se enfrentara a un mundo apocalíptico lleno de muerte.
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Re: Mundo de Sangre y Cenizas

Notapor Rain Cross » Mié, 25 Mar 2015, 19:34

Capítulo 14

—¿Te encuentras bien? —La voz de Sophia le sobresaltó. Estaba apoyada en el marco de la puerta con los brazos sobre el pecho.
—Sí, no te preocupes —dijo Claire limpiándose las lágrimas del rostro.
—Pues no lo parece —Sophia se acercó a ella y miró a Ted—. ¿Cómo está?
—Peor, tendré que salir —Sacudió la cabeza—. Le ha subido la fiebre, necesita medicación.
—¿Pero qué le pasa? —preguntó Sophia—. No puede ser que en cuestión de horas esté así sin razón.
Claire se levantó y se inclinó sobre Ted, que seguía durmiendo. Le subió la camiseta y le examinó. En el brazo izquierdo tenía una venda manchada de sangre seca.
—Premio —dijo Claire mientras le apartaba la venda para poder ver lo que ocultaba.
—¿Qué es? —Sophia se aproximó a ella para poder ver mejor.
Claire quitó el apósito y dejó a la vista una extraña herida que parecía infectada.
—¿Cómo se ha hecho eso? ¿No le habrán mor… ? —Sophia puso una mano sobre la boca, «Mordido, querías decir mordido — pensó Claire y suspiró—. Dios, por favor, que no lo hayan mordido.»
Analizó la herida con cautela, no quería equivocarse en el diagnostico. Tenía una forma alargada, profunda y sucia. Claire la olió, no había duda de que se estaba infectando. Como llevada por una corazonada, se apartó de sus hermanos y se dirigió hacia el baño de la habitación de Ted.
—¿Qué ocurre, Claire? —preguntó su hermana extrañada.
Claire le hizo un gesto con la mano de que esperara y entró en el baño. Vio en la papelera los envoltorios de la venda y el apósito, y algo manchado de sangre. Claire lo sacó con mucho cuidado y lo miró con atención. Parecía un clavo manchado de sangre. Lo lavó con agua del grifo y comprobó que estaba oxidado. Claire suspiró y contuvo las lágrimas al descubrir que su hermano no iba a convertirse en uno de esos zombis que les acechan. Pero debía darse prisa, si la infección iba a más, moriría, y el que no le hayan mordido no importaba; se transformaría en uno de ellos.
—¿Claire? —gritó Sophia.
Claire salió con el clavo oxidado en la mano.
—Se lo ha clavado en el brazo. No le han mordido, Soph —Vio como su hermana sonreía—. Sé que son buenas noticias, pero no del todo, si no le tratamos con penicilina, empezará a convulsionar y será incapaz de respirar. Morirá de todas formas. Puede que no hoy, ni mañana, pero tarde o temprano, lo perderemos.
—Pero no sabemos dónde hay una farmacia. ¡Salir allá afuera es un suicidio! —dijo Sophia con nerviosismo.
—Shhh lo vas a despertar —Claire suspiró, la cogió del brazo y la llevó al baño—. Es nuestra única opción, no podemos dejar que muera así.
—¿Cómo se habrá clavado eso? —dijo Sophia con voz queda.
—Creo que cuando fuimos a acabar con el zombi —Claire pensó en aquél momento. De eso sólo hacía unos días, pero era algo que nunca olvidaría—. En el forcejeo, ¿recuerdas que Ted quería construir un cobertizo? Por eso tenía las maderas en el sótano, y algunas tiradas en el jardín, ya sabes lo desastre que es. Seguro que se olvidó de guardar esos clavos, y con la lluvia y la humedad de Maine se han oxidado.
Sophia asintió en silencio.
—Nuestro Ted, siempre igual —dijo dibujando una leve sonrisa en sus labios.
—Sí —Claire le devolvió la sonrisa—, voy a dormir un rato, ¿le vigilas por mí? En cuanto amanezca, iré a la cuidad a buscar las medicinas.
Sophia hizo un gesto de añadir algo más, pero miró al suelo con tristeza.
—Está bien, Claire, descansa —dijo y se sentó en la silla que minutos antes había ocupado ella.
Claire fue a su habitación y se tendió en la cama sin cambiarse, «Tengo que dormir un rato y recargar fuerzas. Va a ser un día muy duro. Sólo espero seguir con vida.»
Se durmió, envuelta en un sueño de sangre y muerte.
Un rayó de sol le acarició el rostro y Claire abrió los ojos. La noche se le hizo corta, y aún se sentía cansada. Se levantó, fue al baño y volvió a la habitación de Ted para ver como estaba. Sophia seguía sentada, mirándole. Habían varios pañuelos sobre la mesilla de noche, prueba de que había estado llorando durante toda la noche.
—Buenos días, Soph, ¿cómo está Teddy? —preguntó Claire.
—Igual, con fiebre y ha tenido algunos temblores —Sophia se estiró— ¿Me haces un café, por favor?
—Vamos a desayunar juntas —contestó Claire—. No pasa nada por dejarle sólo unos minutos.
Sophia asintió y siguió a Claire hasta la cocina. «Así desconecta un poco y estira los músculos.»
Prepararon café y encontraron unas galletas de chocolate en la despensa. Desayunaron en el salón.
—¿Cómo vas a encontrar una farmacia en ese caos? Puede que el incendio la haya convertido en cenizas —dijo Sophia con la taza en la mano.
—Creo que vi una en las afueras de la ciudad, mientras tú dormías en el coche —contestó Claire—. Si no, tendré que indagar por la ciudad.
—Es muy peligroso, ¿y si no vuelves? —Sophia tenía los ojos llenos de lágrimas.
—Volveré, Soph. No te preocupes por mí, soy más dura de lo que parece —dijo Claire y dio un gran mordisco a una galleta—. Cogeré una mochila de Ted y la llenaré con algo de comida y agua. Espero que tenga un mapa del lugar en el despacho, eso facilitaría mucho las cosas.
—Ese mapa sería casi la salvación —dijo Sophia.
—Cierto —Claire apuró la taza de café y se levantó—. Es mejor que preparé todo ya, cuanto antes me vaya, antes volveré.
—Eso espero, que vuelvas —añadió Sophia, cogió las tazas y las llevó a la cocina.
Claire la observó. Su hermana estaba abatida. Debía volver por ella y por Ted. Si perecía en el camino, la dejaba sola, y al morir Ted, tendría que enfrentarse a su hermano o morir devorada por él. «No lo permitiré. Volveré, Ted mejorará y sobreviviremos a todo esto juntos.»
Encontraron una mochila negra y la llenaron con dos botellas pequeñas de agua, un paquete de galletas saladas y una chocolatina. Claire registró el despacho de Ted y encontró un mapa de Maine. La farmacia estaba justo donde recordaba, «Podría estar de vuelta al anochecer», pensó y la guardó en el bolsillo del pantalón.
Visitó a Ted por última vez; seguía durmiendo y había empezado a tiritar.
—No te preocupes, Teddy, te pondrás bien —Le dio un beso en la frente y fue hacia Sophia—. En un rato, incorpórale el tronco y dale agua. Debe estar hidratado. También intenta que coma algo, si ves que no puede, intenta que beba un zumo.
—No te preocupes, Claire, le cuidaré muy bien —dijo Sophia y la abrazó con fuerza—. Por favor, vuelve —dijo sin soltarla.
—Volveré —Claire se apartó un poco—. Tendré mucho cuidado.
—Ten —Sophia le tendió el arma de Ted—. Llévatela, así podrás defenderte.
—No la necesito; si disparo en campo abierto, atraeré a más de esas cosas, y será peor. Prefiero un arma más silenciosa.
—¿Estás segura? —preguntó Sophia.
—Lo estoy —Claire sonrió y la abrazó de nuevo.
—Está bien —contestó Sophia.
Bajaron al sótano y buscaron algo adecuado para defenderse. Encontraron un pequeño hacha que resultaría muy útil si no herraba el golpe.
—Esto servirá —dijo Claire y lo guardó en la mochila.
—Tendrás que acercarte mucho a ellos; es muy peligroso —Sophia estaba insegura.
—Soph, tranquilízate. Soy yo quien va a salir, tendría que ser la que se sube por las paredes —dijo Claire y sacó la lengua—. Intentaré que no se me acerquen, iré con mucho sigilo. Con suerte, no tendré ni que usarla.
Subieron al piso principal y se detuvieron frente la puerta. Sophia sonrió con tristeza y le dio dos besos.
—Sé que me repito pero, por favor, vuelve.
—Estaré aquí para la cena —Claire se puso la mochila y caminó hacia la puerta.
Salieron al jardín. El cadáver putrefacto del zombi que había provocado que Claire tuviera que aventurarse en la ciudad se estaba descomponiendo al sol. Claire le echó un vistazo rápido y puso cara de desagrado. Llegaron a la puerta de la verja, por suerte no habían aparecido más zombis.
—Bien, ahora abrimos, salgo y cierra rápido, ¿entendido? Nunca se sabe qué puede estar escondido entre los árboles —Sophia asintió—. Espero estar de vuelta antes de que anochezca. Ve vigilando desde el despacho de Ted cada media hora, por si acaso. Y Soph, ya verás como todo irá bien —Le cogió el rostro con las manos y la besó en la frente, al igual que había hecho con Ted. Era una costumbre que tenía desde pequeña, como lo de llamar Teddy a su hermano.
—Ten mucho cuidado —dijo Sophia abriendo la verja.
—Lo tendré —contestó Claire y salió del recinto—. Nos vemos para la cena.
Vio sonreír a Sophia. Claire le guiñó el ojo y se dio la vuelta. Caminó con paso decisivo por la carretera sin mirara atrás; sabía que si se daba la vuelta la idea de volver a la seguridad de la casa la tentaría demasiado. Cogió las asas de la mochila con fuerza, intentando no echarse a llorar, «Debo ser fuerte. Por Ted. Por Sophia. No puedo abandonarles en un mundo que agoniza.»
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