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Donde habita la muerte.

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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Nadia » Vie, 15 Ago 2014, 15:08

*Antes de empezar a leer este capitulo quiero aclarar que es un capitulo con alto contenido sensible, aquellos que podáis sentiros ofendidos o sensibles podéis saltaros este capitulo y esperar a los comentarios para leer que es lo que ha ocurrido, yo aviso, que luego no quiero que hayan quejas :Peace *


15 ~ Primeras veces.



La mujer que les estaba encañonando era alta, de cabello rubio, de media melena, su cabello no traspasaba más allá de los hombros. Sostenía el rifle dispuesta abrir fuego si las cosas no salían tal y como las tenía planeadas. Uno a uno les hizo ponerse en pie y desfilar hasta el interior de la casa, caminando en fila india y con las manos en alto mientras que ella les apuntaba con el rifle desde un lado.

— ¡¿Oh Melissa estas bien?! — Gritó otra mujer desde el enorme portón de la casa que se acababa de abrir.

Esta también portaba un rifle y parecía ser que había sido la misma que había fallado con sus disparos desde la ventana una vez que el grupo se había acercado a la casa. También era rubia, mucho más joven que Melissa y con su cabello recogido en una coleta, debía ser una adolescente pues no aparentaba más de diecisiete años.

— ¡Vuelve a casa Cassandra! ¡Te dije que te quedaras vigilando el perímetro desde la ventana, no que salieras! — Al parecer Melissa estaba furiosa, nunca esperó tener visitas de aquel modo. Los últimos días habían sido demasiado tranquilos como para llevarse una sorpresa de aquel tipo.

— ¿Los vas a meter en casa? ¡¿Estás loca?! ¡Podrían ser peligrosos! — Era la menor, Cassandra quien se quejaba.

—Tú lo has dicho hermanita, pueden ser peligrosos, mantén tu arma en alto y no dejes de apuntarlos hasta que estén dentro de casa

— ¡No somos peligrosos, solo necesitamos ayuda! — Intervino Bree.

— ¡Cállate! — Exigió Mellissa mientras metía a sus rehenes dentro de la enorme casa en mitad del bosque. Cerrando la enorme puerta tras ellos, quedando la hermana menor, con su rifle frente ellos y Melissa apuntando justo detrás de sus espaldas.

El hall de aquella enorme mansión era un lugar extremadamente espacioso, con una decoración majestuosa, no escatimada en ningún gasto, con bellos y exuberantes muebles decorando el lugar. Con una enorme alfombra cubierto de polvo ocupando gran parte de aquel destartalado suelo para luego presentar unas elegantes escaleras de mármol que conducían a la parte de arriba de la casa.

Buzz estuvo ojeando como era el lugar con una mirada rápida mientras aquellas dos mujeres discutían sobre lo que iban hacer con ellos, discutían que es lo que iba a ocurrir a partir de ahora.

— ¿Encerrarlos? No…no podemos hacer eso…no teniendo al abuelo tan enfermo simplemente no…

—Silencio Cassie, no tenemos que darles más información de la que ya tienen. No podemos dejarles ir, podrían estar con un grupo más grande, darles el chivatazo y destrozarnos.

—Estamos con un grupo más grande — Informó JD, el cual no había bajado sus brazos todavía, nadie lo había hecho a pesar que ya estaban dentro de la mansión — Pero no es nuestra intención asaltaros, de querer haberlo hecho hubiésemos venido con todo el grupo, como ya hemos dicho solo queremos algo de ayuda, solo eso..

—Quizás tengan razón, quizás solo quieren ayuda…estoy cansada de este rollo Mel, esto es una mierda — Se quejó Cassandra — ¡Mírame! ¡Yo con una puta arma! ¡Soy una señorita! ¡No fui criada para esta mierda! ¡Si quieren asaltarnos que lo hagan! ¡Yo estoy cansada! — Cassandra, como buena niña consentida que siempre había sido lanzó contra su rifle contra el suelo y empezó a patearlo.

El grupo quedó sorprendido por tal actuación, incluso Buzz le pareció una actitud de lo más infantil posible pero nadie hizo nada, no mientras tuviesen a la hermana mayor, Melissa, apuntándoles con otra arma.

— ¡No ahora Cassandra! ¡No ahora! ¡Coge tu rifle ahora mismo y haz lo que te he enseñado hacer!

— ¡Y una mierda! — Cassandra furiosa agarró su rifle y lo lanzó contra su hermana en un ataque de rabia, la mayor pudo esquivarlo.

Toda la situación estaba ocurriendo tan rápidamente y tan poco esperada por parte de aquellas dos rubias que el grupo no dejaba de mirar la pelea. Chris y Natalie aprovecharon que las dos no dejaban de discutir para cogerse de las manos, Bree y JD se mantuvieron juntos, por si las cosas se iban de madre entre aquellas dos y Buzz…Buzz le fue imposible no desviar la mirada hasta las escaleras de la casa, le importaba muy bien poco lo que aquellas dos estuviesen discutiendo, él era observador y si encontraba una oportunidad de salir de aquella corriendo lo haría. Alertaría a los suyos y saldrían airosos de aquel enorme huracán en el que se habían visto envueltos sin quererlos.

Pero en búsqueda de aquella salida sus ojos encontraron otra cosa, más bien encontraron a alguien más, a otra rubia, esta era mucho más diferente que las dos que estaban discutiendo. Era una niña, rubia, de unos seis años de edad, su cabello estaba formado por dos coletas y se encontraba asomada en las escaleras, desde la parte de arriba, al parecer la discusión la había atraído hasta ahí.

— ¡Estás haciendo que la situación se descontrole con tu berrinche! — Gritaba Melissa, las dos hermanas estaban enfrentadas cara a cara.

— ¡Bésame el culo Mel pero estoy cansada de esto, prefiero morir a convertirme en una loca con un arma como tú estás haciendo!

Y la respuesta de Melissa a tal comentario de su hermana menor Cassandra fue una enorme bofetada que hizo que quedara en silencio por completo, ambas se miraron y Cassandra echó a llorar.

—No digas eso, jamás, nunca más, debes estar agradecida por estar viva, no debes arrepentirte de estarlo, nunca.

Las palabras de de Melissa fueron claras y concisas, tanto que su hermana Cassandra no volvió a poner reproche de nuevo, no, no quería llevarse otra bofetada.

— ¿Y ahora podéis dejar de pelear como siempre? — Preguntó una vocecilla desde lo alto de las escaleras, era la hermana menor de las dos, la que Buzz ya había visto.

—Oh Wendy… ¿Qué haces ahí? Te dije que te quedaras con el abuelo, sin salir del cuarto — Preguntó Melissa, con un tono mucho más calmado pero sin dejar de apuntar a sus rehenes.

—El abuelo ha dicho que les hagas subir, quiere conocerlos, a todos ellos, ha dicho que no les hagas nada, son nuestros invitados — Comentó Wendy, con su angelical y adorable voz, la pequeña de la familia.

—No os vamos hacer nada, tenemos un niño pequeño con nosotros — Habló Bree señalando a Buzz — Y tenemos otros cuantos más en el grupo, no vamos a robaros…solo…necesitamos ayuda, pinchamos una rueda y nuestro camión acabó estropeado, tan solo eso.

—Ella tiene razón — Apoyó JD las palabras de Bree.

Melissa aún con el rifle en alto buscó la mirada de Buzz, ambos se miraron y ella agitó la cabeza, esperando la explicación del pequeño.

— ¿Y tú qué dices? — Preguntó, expectante a la respuesta del pequeño, dicen que los niños nunca mienten.

—No vamos haceros daño, no somos ese tipo de personas — Aclaró Buzz — Solo necesitamos ayuda, un poco de ayuda…

— ¡Conozco a estos dos! — Exclamó Melissa señalando con el rifle a Christian y Natalie.

—Oh vamos…— Suspiró Christian.

— ¡Cállate! — Ordenó la del rifle.

— ¡Oh cariño no mandes callar a mi novio! — Intervino Natalie, poniéndose algo tensa.

— ¡Calma! ¡Calma ya! — Intervino JD, intentando relajar la situación — Conozco lo que ocurrió, la intención de ellos no fue robaros, también necesitaban ayuda, los hemos encontrado en medio de la carretera, estaban apunto de morir, ambos…no van hacer nada, están bajo nuestra responsabilidad y no harán nada — Se notaba claridad en las palabras de JD, no estaba mintiendo y Melissa pudo notarlo.

—Son tú responsabilidad, si hacen algo…

—Si hacen algo seré yo mismo quien me encargue de esos dos, lo prometo…Melissa — Sonrió JD llamándola por su nombre, bajando sus manos por fin — Y yo soy JD, la rubia guapa de aquí es Bree y el pequeño es Buzz — Señaló a su pequeña familia — Y ellos dos son Natalie y Christian.

—Sí, conozco el nombre de esos dos…

—Sin rencores — Pidió Chris con una sonrisa.

Y desde el piso de arriba pareció escucharse algo, era el abuelo, estaba hablando pero solo la pequeña desde arriba pudo oírlo.

—El abuelo sigue insistiendo en que los lleves ante él —Comunicó Wendy.

—Está bien, vamos.

Melissa hizo primero que todos dejaran sus armas en la entrada, mientras que los guiaba hasta el piso de arriba. Cassandra, la que había recibido el bofetón también iba con ellos hasta la habitación donde se encontraba su abuelo, cabizbaja, arrogando malas miradas a su hermana pero en silencio, en completo silencio. Aquella bofetada había sido demasiado fuerte, nunca antes había visto a Mel tratarla de aquella manera. La odiaba por haberla dejado en ridículo en medio de todos.

Después de las escaleras vino un largo pasillo, había habitaciones por todos lados, la casa era grande, excesivamente grande como para estar en medio de la nada. Y en uno de los últimos cuartos, el ultimo a mano derecha fue en el cual fueron llevados, el cuarto del abuelo, el patriarca de aquella pequeña familia de mujeres, donde las tres eran hermanas menos aquel señor mayor, su abuelo.



La habitación parecía un lugar bastante acogedor, antiguo y con el ambiente cargado pero era agradable. Había una enorme cama, con un señor mayor tumbado en ella, era difícil poder predecir su edad pero no debía tener más de unos setenta y cinco años. Tenía un respiradero a un lado de la cama, lo hizo a un lado y sacó aquella mascarilla de su rostro al ver a los invitados entrar.

Un rugido procedió de los pies de la cama al ver aquel montón de gente entrar en la estancia. Era un perro, un san Bernardo, tumbado todo lo grande que era, mostrando sus enormes colmillos tras aquel breve rugido.

—Tranquilo Fanger — Cassandra se acercó al animal, acariciando con su mano el rostro del perro.

—Es un buen guardián este Fanger, te arrancaría la garganta de un mordisco si hicieses algo contra mí — Comentó el anciano entre un par de risas ahogadas, paradas de sopetón por una oleada de tos.

—Deberías ponerte el respiradero de nuevo abuelo, si no puedes hablar no hables…— Aconsejó Melissa, la mayor de las hermanas.

—Vamos Melissa, no me avergüences delante de mis invitados — Sonrió el anciano señalando al respirador. Su nieta le devolvió la sonrisa — Soy Henry, el dueño de este caserío… ¡Bienvenidos a todos! — Exclamó, abriendo sus dos delgaduchos brazos dese la cama-

—Muchas gracias — Agradeció Bree.

—Sí, lo cierto es que no queremos molestar…las cosas ahí fuera se pusieron algo tensas pero solo necesitamos algo de ayuda — Agregó JD.

—Mis queridas nietas pueden ponerse un poco bravas…ya sabéis, en días como estos no nos podemos fiar de nadie pero tomo vuestra palabra — No habían tenido muchos problemas en los últimos meses salvo un par de intentos de bandidos que intentaron robarles, todos ellos salieron por patas al ver a Melissa con su rifle — ¿Qué es lo que necesitáis?

—Necesitamos una rueda, una grande, es para un camión militar, la nuestra pinchó y somos parte de un grupo más grande — Explicó JD — Los demás están en la carretera, esperando y bueno, se nos ocurrió la idea de que igual podáis echarnos una mano.

—Oh sí, ruedas tenemos a montones…mi hijo Burt…el padre de ellas que en paz descanse improvisó un pequeño taller cuando todo esto empezó en el cobertizo, recolectó un montón de cosas y seguro que podéis encontrar algo allí y de no hacerlo estoy seguro que podréis reparar la rueda ¡Hay miles de cachivaches de todos los tipos ahí abajo! — Explicaba Henry, hablando de su hijo Burt que desafortunadamente murió unos meses atrás, al ser mordido por una de esas cosas.

—Pero abuelo…esas cosas podrían sernos útiles en un futuro — Se quejó Melissa.

—No necesitamos esas cosas Mel…tenemos que ayudar a estos viajeros, es nuestro deber, es lo que siempre os he enseñado — Señaló a las tres hermanas, desde la más pequeña hasta la más grande —Son los valores que os he inculcado, ayudar siempre a los que aclaman ayuda, los que la necesitan, si damos ayuda acabaremos recibiendo…así es como funciona la vida, incluso en estos días.

—Al parecer, según Melissa todo eso no vale una mierda abuelo… — Era Cassandra, seguía cabizbaja junto al perro.

—Cuida esa boca Cassie — Pidió el abuelo — Tú hermana intenta hacerlo lo mejor que puede y lo hace, ella vela por todos nosotros, seguimos vivos gracias a ella…no creas que no escuché todo el berrinche ahí abajo.

—Cada vez está más insoportable, no entiende las cosas, no entiende que la ropa y limarse las uñas ya no son la prioridad en estos días, es una mocosa consentida — Melissa, volvía a la carga fulminando con la mirada a la hermana mediana.

—No es el momento Melissa…tenemos invitados…no aquí, no delante de ellos — Rogó Henry desde la cama.

—Los que no entendéis nada sois vosotros…yo….yo no quiero vivir en un mundo como este, yo…yo no estoy preparada, no estoy preparada para disparar a gente, para utilizar rifles ni para preocuparme de toda esta mierda…yo…yo solo tengo diecisiete…no podría matar a una de esas cosas — Cassandra rompió a llorar mientras abrazaba al perro.

Todos quedaron en silencio, en silencio hasta que él tuvo que intervenir, el pequeño Buzz.

—Soy más pequeño que tú y he pasado por todo lo que has dicho y aquí sigo — Todos centraron sus miradas en Buzz —Mi hermana acabó convertida en uno de esos seres, yo mismo la vi con mis propios ojos e intentó matarme, tienes suerte de conservar a tus hermanas todavía con vida, siguen aquí, contigo…la mía no — Las palabras de Buzz no hacían más que aumentar las lágrimas de la adolescente rubia —Tuve que matar a mi propio padre cuando acabó transformado…me han intentado matar varias veces pero aquí sigo, gracias a ellos — Buzz señaló a Bree y JD — Ellos son mi familia ahora, somos una gran familia…tienes suerte de conservar la tuya propia, deja de quejarte, debes madurar y enfrentar este mundo…es la única opción.

Y es que solo faltó un aplauso después de aquel discurso, todos quedaron completamente complicados con las palabras del pequeño, que, sin duda estaba madurando y creciendo a pasos agigantados. Había cambiado demasiado desde aquella vez que se encontró con su hermana convertida en un cadáver, demasiadas cosas habían pasado ya. Tal y como dijo solo le quedaba madurar, era todo lo que tenían los jóvenes de aquel nuevo oscuro mundo.

—No voy a quedarme aquí mientras un mocoso de medio metro, el cual no me conoce de nada me da un sermón — Cassandra, aun entre lágrimas se puso en pie, agarrando del collar a Fanger, su perro — ¡Parece que el perro es el único que me entiende! ¡Iros todos al cuerno! — Gritó, arrastrando al san Bernardo tras ellas, abandonando la habitación con un fuerte portazo.

—Perdonadla…— Pidió Henry.

—Está bien, no es de nuestra incumbencia — Señaló Chris.

—Sí, solo necesitamos ayuda para esa rueda y nos marcharemos, no os molestaremos, tenemos un largo viaje por delante.

— ¿JD es tú nombre verdad? — Preguntó el abuelo.

El doctor asintió.

—No puedo dejaros iros así sin más, ya pronto anochecerá y no puedo dejaros marchar…al menos quedaros a cenar, pasad la noche aquí y mañana podréis marcharos o si preferís quedaros unos días aquí, descansando podéis hacerlo…mi casa es vuestra casa, es lo suficiente grande como para acoger a un buen montón de personas.

—Pero tenemos una misión por delante, debemos continuar nuestro viaje cuanto antes…— A JD no le convencía mucho la idea de hacer una parada, debían llegar a la base militar y conseguir esos helicópteros cuanto antes.

—Por pasar solo una noche aquí no va a pasar nada, podéis retomar vuestra misión mañana o cuando os plazca — Parecía que Henry estaba encabezonado con que se quedasen a pasar la noche — A mis nietas y a mí no nos vendrá nada mal tener algo de compañía…por favor…puedo ver que sois buena gente, tenéis críos — Señaló a Buzz — Es mi condición para que podáis utilizar el taller del cobertizo, debéis quedaros una noche — Termino Henry la frase, con una enorme sonrisa de oreja a oreja.

JD miró a Bree, esperando su consejo antes de decir nada, se había planteado que cada decisión que tomara a partir de ahora lo iba hacer junto a ella. Bree siempre le mantenía la cabeza bien clara.

La rubia asintió lentamente.

—Pues supongo que tendré que salir en busca de los demás y traerlos hasta aquí, nos quedaremos a pasar la noche — Acabó aceptando la invitación JD.

— ¡Gracias a dios, estoy hambrienta! — Exclamó Natalie, llevando su mano hasta la barriga…ahora comía por dos.

—La cena estará lista en un par de horas, mientras tanto la pequeña Wendy y Melissa os enseñaran las habitaciones donde dormiréis — Indicó Henry a sus dos nietas.

Todas salieron de la habitación, obedeciendo a su abuelo. Les esperaba una velada agradable por delante, al menos iban a dormir con un techo en sus cabezas por primera vez desde que abandonaron el hospital. Todos necesitaban un descanso, una pequeña parada antes de llegar a la gran meta que tan cerca ya estaba.





El grupo de la carretera fue guiado por JD con facilidad, el doctor recordaba el camino a la perfección y en menos de una hora ya todos estuvieron sentados en aquella enorme y larga mesa donde iban a ser servidos con una exquisita cena, cenando caliente, sintiéndose seguros, por primera vez en mucho tiempo.

Henry estuvo de acuerdo en mantener al sargento Peterson y a Jerry atados en el sótano, Starla fue quien le bajo la cena a ambos. JD tuvo que explicarle la situación al anciano, le tuvo que contar por todo lo que habían pasado y como no podían deshacerse de Peterson y Jerry, de cómo los necesitaban vivos. Henry entendió la situación y no tuvo ningún problema en mantenerlos ahí abajo atados hasta que el grupo se marchara, con la condición que aquellos dos no se acercara a ninguna de sus tres nietas todo estaría bien.

Bree, Natalie y Regina habían echado una mano en la cocina. Melissa era la encargada junto a su hermana pequeña Wendy, la mediana, Cassandra había querido desentenderse de cualquier tarea posible y estuvo aislada de casi todo el mundo, su único acompañante había sido Fanger, su perro.

Estaban preparando croquetas. Bree y Regina al darse cuenta que la pequeña Wendy estaba ayudando a su hermana, con un esmero increíble decidieron llamar a sus pequeños también.

— ¿De verdad es necesario que estemos aquí en la cocina, abuela? — Se quejó Devin después de un largo suspiro — Prefiero estar fuera con mi rifle vigilando el perímetro…

—No te quejes señorito, debes aprender hacer estas cosas, algún día deberás cocinar por ti mismo y debes aprender hacer algunas cosas — Indicó su abuela.

—No hará falta si tengo a una mujer.

—Haré como que no he oído eso Devin, vamos lávate las manos, ahora — Ordenó Regina y Devin tras un nuevo y largo suspiró obedeció, qué otro remedio le quedaba.

Buzz reía junto a Linda al ver como a Devin todo aquello le disgustaba. Siempre había sido un chico más de acción, de estar con su rifle vigilando y no haciendo esas cosas era por eso que su hermana melliza y Buzz no paraban de reír.

— ¡Y encima los tortolitos han amoldado sus risitas para que suenen a la misma vez! ¡Pft! — Devin puso los ojos en blanco mientas metía ambas manos bajo el chorro del agua.

—No te quejes tanto gruñón, va a ser divertido.

—Tú hermana tiene razón, deja siempre de refunfuñar colega — Dijo entre risas Buzz, también lavándose las manos — Deja de refunfuñar o esa verruga de tú nariz crecerá cada vez más y más ¡De hecho ya empieza a ser enorme! — Exclamó el pequeño, señalando a la nariz de Devin.

Y entonces se formó un enorme silencio incomodo, todos quedaron mirando a Devin, directamente a la nariz. Como si de verdad estuviesen sorprendidos con lo que veían.

—Oh dios…oh dios…oh dios… ¿De verdad tengo una enorme verruga en la nariz? ¡Oh dios! — Devin, nervioso intentaba ver su nariz en el reflejo del agua del fregadero pero no lo conseguía.

Y procedió otro enorme silencio para después ser totalmente eliminado con una oleada de risas enorme. Todos los que estaban en la cocina estallaron a reír, como no lo habían hecho en mucho tiempo.

—Te lo has creído, te lo has creído tio — Reía Buzz salpicando el agua del fregadero justo directamente a su cara — Tendrías que haberte visto la cara.

— ¡Malditos! — Devin también acabó riendo — Ya sabía yo que mi perfecta nariz no podía tener ninguna verruga, no después de saber lo bello que soy — Presumió Devin entre risas.

Momentos como aquellos los habían echado de menos desde hacía mucho tiempo. Parecía que las cosas empezaban a tener sentido por primera vez en mucho tiempo, tenían la situación controlada, las cosas empezaban a funcionar y pronto podrían dormir tranquilos de verdad, una vez que tuviesen esos helicópteros y llegasen a la zona segura todos los problemas desaparecerían y sus vidas volverían a ser lo que una vez fueron.

Y la preparación de las croquetas empezó. Natalie estaba sentada en una de las mesas de la enorme cocina junto Melissa y la pequeña Wendy mientras Regina estaba con sus dos nietos, todavía aguantando algunas quejas de Devin y Bree estaba con su pequeño Buzz, como siempre.

Buzz había aprendido la técnica de moldear la masa con facilidad, Bree le había dado todas las indicaciones necesarias para que le saliesen unas croquetas exquisitas y bien formadas, como debía ser. El pequeño sin embargo, mientras moldeaba la masa con Bree pudo ver un calendario del actual colgado sobre la nevera. Su mirada rápidamente fue atrapada en aquel trozo de papel y es que se daba cuenta que ya habían pasado cuatro meses desde que todo había empezado. Cuatro meses desde que abandonó su casa y se encontró a Bree, cuatro meses desde que su hermana murió, cuatro meses desde que acabó con su padre.

Ya era Marzo y…era día catorce, oh sí, era catorce de Marzo.

—Eh piojo, se te ha ido el santo al cielo — Bree le dio un suave codazo a Buzz — ¿Qué miras?

—Nada…solo el calendario.

— ¿Te preocupa algo? — Preguntó Bree.

—No, es solo que han pasado cuatro meses desde que todo empezó…

— ¿Y? — Bree continuaba dando forma de croqueta a la masa.

—Las cosas siguen igual…seguimos corriendo, escondiéndonos, sobreviviendo — Buzz tomó otro montón de masa e imitó a Bree — Linda me dijo un día que debía tener fe, que las cosas acabarían volviendo a ser como eran antes, solo teníamos que esperar y el mundo se corregiría a si mismo pero han pasado ya cuatro meses y cada vez es más difícil sobrevivir… — No estaba triste, tampoco se sentía mal, solo que aquellos pensamientos le calaban demasiado hondo.

—Buzz…sabes que las cosas tardaran un tiempo en ser como eran.

—Ese es el problema… — Respondió el pequeño.

— ¿A qué te refieres?

—A que no quiero que el mundo sea como era antes…no quiero volver a ser maltratado ni humillado en el colegio…no quiero que el mundo sea como antes, me gusta como es ahora…ese es el problema.

— ¿Cómo puedes preferir este mundo, Buzz? Estamos rodeados de muerte, piensa en todos los que ya hemos perdido…

—Por supuesto que esa parte no me gusta — La masa de Buzz ya tenía forma de croqueta, le había salido genialmente bien, tal y como Bree le había enseñado — Por supuesto que no quiero perder a nadie más…lo que quiero decir es que…cuando lleguemos a esa zona segura de Reno, después de conseguir los helicópteros…no quiero que la vida allí vuelva a ser como lo era antes…no quiero volver ir al colegio y que todo sea un infierno para mi…no quiero perderte a ti…ni a JD…no quiero que os olvidéis de mí, quiero seguir con vosotros, con el grupo, con Devin y Linda siempre…incluso si llegamos a un lugar seguro, quiero seguir con vosotros — Y ahora sí, Buzz agachó su cabeza, como siempre hacía cuando se imaginaba un mundo sin ellos.

Bree y JD era lo más cerca que Buzz había tenido jamás a una familia. Tuvo una madre, sí, pero fue una madre que lo abandonó demasiado pronto, cuando más le necesitaba. El cariño que había sentido por parte de Bree no lo había sentido por parte de nadie más y el hecho de perderla, de que ella se olvidara de él…le aterrorizaba hasta un punto que nadie podía imaginar. No podía perderla, a ella no.

— ¡No seas tonto enano! — Exclamó Bree pasando su brazo por detrás del cuello de Buzz — Jamás te abandonaré, sé que JD tampoco y tus amigos menos aun…jamás te dejaré piojo, te lo prometí una vez y yo siempre cumplo mis promesas, nunca me olvidaré de ti, incluso si llegamos a esa zona segura de Reno…siempre cuidaré de ti. Eres como un hijo para mi.

Buzz respondió a sus palabras con una sonrisa. Tomó un poco de masa en uno de sus pequeños dedos y con rapidez lo llevó hasta la nariz de Bree, manchándola de aquella masa mientras reía.

—Estas más guapa así — Admitió el pequeño.

— ¡Oh te vas arrepentir de eso! — Bree tomó otro montón de masa y empezó a manchar la cara a Buzz. Estuvieron así por minutos hasta que finalmente todos los demás acabaron con las croquetas y ellos tuvieron que hacer todo el trabajo atrasado. Había quedado una cena exquisita.

Pero la fecha seguía rondando la cabeza del pequeño.

Catorce de Marzo…


La cena fue disfrutada como si de un enorme festín se tratase. Todos tomaron asiento en aquella majestuosa, larga y carísima mesa de mármol del salón (todos no, Jerry y Peterson estaban recibiendo su cena en el sótano). Henry, el dueño del hogar hizo los honores, agradeciendo la comida a dios para luego contarles un poco más sobre la historia de su familia y aquella enorme casa en el bosque. Les contó que la casa tenía más de cien años. Al parecer el abuelo de Henry siempre tuvo cierta obsesión con vivir en medio de la naturaleza, en medio del bosque, entre animales y maleza, donde nadie pudiese molestarle y por supuesto que cumplió su sueño, mando construir una enorme casa para él y su mujer en lo más profundo de aquellos árboles.

Ramón preguntó acerca de si no estaban preocupados por la amenaza de los caminantes. El anciano respondió que obviamente lo estaban, una de esas cosas acabó con la vida de su Burt, su hijo pero las últimas nevadas habían hecho que cada vez llegasen menos de aquellas criaturas a los alrededores y los pocos que llegaban eran exterminados por Melissa con facilidad. Lo que más le preocupaban eran los bandidos que últimamente no había habido noticia de ellos, al parecer habían cesado su ola de robos después de que Melissa les espantara a todos a base de disparos.

Ya cuando la cena estaba casi finalizada y todos iban a ponerse en pie, fue JD quien pidió la palabra, haciendo que todos guardasen silencio, expectantes a lo que el doctor iba a decir.

—Ahora que estamos todos aquí reunidos solo quería decir algo — JD se aclaró la voz, dando un último trago a su copa de vino — Quiero…quiero pedir disculpas a una gran mujer, una mujer la cual siempre se ha preocupado por este grupo, una mujer que siempre ha sido la moral que a veces parece que vamos perdiendo poco a poco — Señaló a Regina y fue imposible que ella no esbozara una tímida sonrisa — Lo siento Regina, te necesitamos en este grupo…te necesito…no nos abandones, nunca, por favor.

Todos guardaron silencio, incluso los que nada tenían que ver en aquel asunto como eran Chris o Natalie al igual que Henry y sus nietas, igual por respeto continuaron con el silencio. Un silencio que la misma Regina decidió romper cuando se puso en pie y ofreció su mano al doctor.

—Te perdono y no, no me marcharé — La respuesta de Regina hizo que JD también sonriese, al igual que Bree la cual había sido quien había metido la idea de la disculpa en la cabeza del doctor.

Los platos fueron lavados con rapidez habiendo tanta gente dispuesta ayudar. La medianoche no tardaría en llegar y cuando antes descansasen sería mejor, si mañana querían seguir con el viaje les iba a esperar un día bastante largo. No estaban a más de dos días en coche de la base militar de Rexburg.





Bree que era la última que se había quedado en la cocina subía por las largas escaleras junto su amado doctor, agarrado ambos de la mano, más acaramelados que nunca.

—No puedo creer que vayamos a dormir en camas de verdad, incluso mañana podríamos darnos todos una ducha antes de volver a la carretera.

—Sí, bien pensado, deberíamos preguntárselo a Henry mañana antes de partir — La idea de compartir una ducha de agua caliente junto a Bree volvía a JD literalmente loco.

—Ese señor es un amor ¿Verdad? — Bree frenó su paso una vez que llegaron al final de la escalera, ya en la segunda planta de la casa.

—Eso parece y se ha comportado con nosotros muy bien…Ramón ya ha arreglado la rueda, después de que cenáramos mientras ayudábamos a recoger todo los cubiertos, él mismo encontró los materiales para reparar el pinchazo. Tenemos los vehículos listos para mañana.

—Oh, eso son geniales noticias — Bree cada vez estaba más cerca del doctor.

—Sí que lo son, parece que ha sido nuestro día de suerte señorita Weston — La mirada de JD no podía apartarse de los labios de la rubia, que ahora, tras aquella broma sonreían de una forma tan particularmente sexy que él se pasaría toda la noche besándola.

—El mejor día en mucho tiempo — Confirmó ella, no resistiéndose más y acercando sus labios a los carnosos labios del hombre afroamericano, besándole —Y estoy…— El largo beso casi no le dejaba mencionar palabra —…muy….— Aprovechó que JD le estaba mordiendo el labio inferior para acabar la frase —…orgullosa de ti…por lo que has hecho con….Regina…— Los besos, los besos seguían aumentando la tensión y calentura del momento, incluso en una fría noche como aquella.

—Tranquila leona — JD echó a un lado a la rubia — Tengo algo mejor preparado, ven — La volvió a tomar de la mano y la llevo hasta el otro lado del pasillo, hasta una de las habitaciones más alejadas de los demás.

Le indicó con la cabeza que abriera la puerta y Bree sin dejar de sonreír en ningún momento, expectante de lo que se encontraría detrás, posó su mano en el mango de la puerta y poco a poco lo fue abriendo.

Lo que se encontró ahí dentro fue precioso.

Una enorme cama, rodeada de velas a los lados, colocadas estratégicamente para que diese un tono romántico inolvidable. También había velas en las estanterías, y en el suelo, creando un pequeño camino hasta la cama. Y JD había tenido buen gusto, había elegido la habitación más bella de todas las de la casa, se había asegurado, les había echado un ojo, una por una y acabó eligiendo aquella, toda una exquisitez.

Bree casi que estalló a llorar de alegría cuando encontró aquel escenario frente a ella. Nunca antes nadie le había preparado algo tan especial, algo con tanto amor, con dedicación y empeño. Había estado acostumbrada a que todos los hombres la tratasen como un maldito objeto, como un pañuelo, que se usa y luego se tira para siempre. De hecho había sido acostumbrada a ser tratada de aquella manera, jamás creyó en el amor y jamás pensó encontrarlo en un mundo como aquel…pero todo era tan bonito…sí, si el amor existía era aquello. Bree Weston amaba a JD sobre todas las cosas, le amaba, ahora más que nunca y no quería separarse de aquel hombre jamás.

Bree se giró sobre sí misma y rodeó con sus brazos la cintura del gran hombre, dándole un gran y amoroso abrazo.

—Te amo tanto JD.

—Te mereces esto y más, tú, mi princesa, la luz de mi vida en estos oscuros días — El gran hombre tomó la cabeza de su rubia y plantó un apasionado beso, procediendo a tomarla en brazos mientras ambos reían.

Siguió aquel camino de velas con su princesa en brazos. Hasta llegar a la cama y dejar su cuerpo sobre ella, desabrochando uno a uno la camiseta rayada de la rubia mientras ella hacía el mismo procedimiento pero con el suéter de su hombre. Deshaciéndose también del cinturón del pantalón de este mientras él no dejaba de besar y mordisquear con amor el sabroso cuello de su princesa.

Poco a poco la ropa fue desapareciendo, quedando totalmente olvidada y fuera de combate, quedando ambos cuerpos totalmente desnudos, solo para los ojos de cada uno, por primera vez, ambos se estaban viendo, sin miedos, sin vergüenza, sin ropa, tal y como ellos eran. JD admiraba el cuerpo de Bree, recorriendo todo la piel a besos, desde sus piernas, pasando por su pelvis, su barriga, succionando con sus labios los pechos de ella para acabar el camino en sus labios.

—Eres perfecta, eres la mujer de mi vida, eres perfecta — Repetía una y otra vez entre beso y beso.

Los roles en aquella escena subida de tono cambiaron rápidamente cuando la rubia volcó al otro lado de la cama a su gran hombre. Quedando esta vez ella sobre él, llevando una de las manos de JD hasta sus pechos, haciendo que los tocara, que los masajeara, que disfrutara de ellos. Se estaba entregando a él, como nunca lo antes lo había hecho con nadie. Quizás, muy probablemente, era la primera vez que Bree Weston sentía lo que era el amor de verdad.

— ¿De verdad estas preparada? — Preguntó el doctor, aun con su mano sobre el pecho de ella.

Bree con una dulce sonrisa asintió. Sí, estaba preparada para hacer el amor, pues esta vez no iba a follar como cuando estaba con sus clientes, con Hassen, con Peterson, con su ex marido…esta vez, por primera vez en su vida, iba hacer el amor.

Con la ayuda de JD introdució el pene de este en su vagina. Sintiendo una enorme sensación por todo su cuerpo que le hizo estremerse por unos segundos. Aquel estremecimiento pronto cambió a unos movimientos sobre el órgano reproductor del doctor, dejando la rubia caer el cuerpo sobre JD, gimiendo, susurrando su nombre, besándose, dejándose llevar por la pasión. El orgasmo no estaría muy lejos.





Y ajeno a lo que estaba ocurriendo en aquella habitación, Buzz se encontraba con Linda en una de las otras habitaciones. La habitación que había sido reservada para los más pequeños. Devin ya estaba durmiendo, roncando más bien, Bobby dormía junto a Devin (después de que Ethan fuese convencido en dejar a su pequeño dormir con los demás, siempre era demasiado protectivo) y Linda se encontraba con Buzz, junto la ventana, ambos despiertos, mirando el precioso cielo estrellado que proyectaba aquella enorme ventana, sentados el uno al lado de la otra.

—Nunca ha roncado tanto, debe ser por el frio — Explicó Linda sobre su hermano, los ronquidos se podían oír perfectamente desde las habitaciones contiguas, raro era que alguien no se hubiese quejado ya.

—Déjalo, duerme como un tronco — Comentó Buzz, sintiendo como Linda dejaba apoyar su cabeza sobre su hombro y poco a poco deslizaba su mano hasta la suya, tomándola, haciendo ambos manitas.

—Parece que las cosas empiezan a tranquilizarse, parece que todo empieza a volver a la normalidad.

—Eso parece Linda, aun así no podemos bajar la guardia…es lo que siempre dice Bree…no podemos — A Buzz le gustaba tener la mano de ella, le hacía sentir bien, siempre estaba caliente y cuando se le congelaban las manos como en tal momento le encantaba que ella hiciese eso, por alguna razón las manos de Linda siempre estaban calientes — ¿Puedo decirte algo?

—Por supuesto — Respondió ella.

—Es…es mi cumpleaños, catorce de Marzo.

— ¿Y por qué no has dicho nada? — Linda levantó su cabeza del hombro de Buzz y algo indignada le dio un golpecito en el hombro —Debiste habérmelo dicho Buzz…

— ¿Para qué? ¿De qué sirve cumplir años en estos tiempos? De todos modos nunca he celebrado mi cumpleaños, antes tampoco lo hacía…

—Pues…pues…porque me hubiese gustado hacerte algo.

— ¿Por qué? — Volvió a preguntar Buzz.

—Porque soy tu novia y las novias siempre hacen regalos a sus novios, les preparan cosas bonitas y les dan mucho amor — Linda se sonrojaba a medida que aquellas palabras iban siendo expulsadas de su boca y a Buzz, ver a Linda tan roja le hacía partirse de risa.

—Te estas sonrojando — Las carcajadas de Buzz no eran demasiado altas pues todos estaban durmiendo pero ella pudo escucharlas.

—No te rías — Linda se llevó sus dos manos hasta la cara, tapándosela, para que Buzz no la pudiera ver.

—No, no te la tapes — Las ultimas risitas fueron desapareciendo cuando Buzz tomó ambas manos de Linda, quedando su sonrojado rostro de nuevo a la vista —Estas guapa así.

Y volvió a sonrojarse más y más y más y Buzz estuvo apunto de echar a reír de nuevo pero no lo hizo, aguantarse aquella monumental risa sí que era doloroso.

— ¡Feliz cumpleaños!

—Gracias…

— ¿Y cuántos cumples?

—Doce.

—Guau, pronto me alcanzaras.

—Para los catorce todavía me queda un poco — Admitió Buzz encogiéndose de hombros.

—Sí…todavía te queda un poco…— Linda bostezó, obviamente estaba cansada, él también estaba pero compartir momentos aquellos con ella…le hacían valer la pena estar tan cansado. Linda siempre le hacía sentir tan bien.

—Creo que deberíamos irnos a dormir — Propuso él.

—Sí…vamos…— Buzz se puso en pie y ayudó a la jovencita ciega a hacer lo mismo.

Cuando fue a guiarla hasta su cama Linda le dio un tirón en el brazo, impidiendo que Buzz siguiese caminando.

—Espera.

— ¿Qué pasa Linda?

—Cierra los ojos.

— ¿Qué?

—Que cierres los ojos, por favor Buzz — Pidió, insistiendo lo suficiente como para que Buzz aceptase.

—Está bien — Buzz, lentamente fue cerrándolos, no sin dejar uno entreabierto, la curiosidad le mataba tanto que le era imposible cerrarlos del todo.

—Prométeme que los tienes cerrado.

—Pero…

—Promételo — Volvió a insistir y es que Buzz no podía negarle una promesa, no a ella, debía hacerlo, debía cerrar los ojos.

—Te lo prometo, Linda — Y esta vez sí cerró ambos ojos por completo, sintiendo aquella eterna oscuridad en ellos…como Linda…ella no podía ver nada, solo eterna oscuridad…se sentía como ella…como Linda.

Cuando la muchacho llevo su mano hasta la boca de él se sobresaltó. Ella rió a la vez que se acercaba más, mientras que con sus dedos toqueteaba los labios de Buzz. El muchacho no entendía muy bien lo que pasaba hasta que sintió lo que Linda había estado planeado desde el momento que le hizo cerrar los ojos.

Eran los labios de Linda sobre los suyos, le estaba dando…sí…no sabía muy bien lo que era pero le hizo sentir raro, le gustaba, le gustaba tener los labios de ella sobre los suyos solo que….nunca antes había hecho aquello, no sabía cómo reaccionar, no sabía qué hacer con sus labios, simplemente los mantuvo cerrados hasta que ella aparto los suyos y Buzz por fin pudo abrir sus ojos.

— ¿Te ha gustado? — Preguntó Linda.

—Sí — Admitió Buzz, algo incómodo porque quizás a ella no le había gustado tanto cuando él se quedó inmóvil, con ambos labios totalmente sellados.

—A mí también — Linda volvió a sonrojarse por tercera vez aquella noche.

— ¿En serio?

— En serio — Afirmó la jovencita mientras se dejaba caer sobre su cama, estaba rendida.

—Quizás podamos repetirlo alguna vez… — Sugirío el rubio.

—Por supuesto — Respondió Linda ya desde la cama.

—Sí… — Como tantas veces pasaba, Buzz se quedaba sin palabras en situaciones como aquella — Iré al baño, vuelvo enseguida.

—No tardes, aun me tienes que leer un rato antes de dormir — Le recordó ella.

—Claro — Buzz abrió la puerta para salir de la habitación.

—Y Buzz…— Linda volvió hacer que el pequeño parase sus pasos —…te quiero.

—Yo también te quiero, Linda — Y cerró la puerta tras él.

Y no fue hasta que puso camino hasta el baño cuando se dio cuenta de lo que realmente había pasado. Linda le había besado, había sido su primer beso, como el que habían tenido Bree y JD hacía unos días atrás, como los que tenían los otros niños con otras niñas en la escuela. Había sido su primer beso y es que no pudo ser mejor ni con otra persona mejor. Linda significaba mucho para el pequeño y que le hubiese mostrado aquel cariño con un beso fue lo más bonito que jamás habían hecho por él.

Una sonrisilla tonta se formó en los labios del pequeño a medida que pensaba en lo que había ocurrido. ¿Podría besarla otra vez? ¿Podría mejorar y devolverle el beso con otro mucho mejor? Y es que aquellas preguntas empezaban a florecer en aquella cabellera rubia, ocurriéndosele mil y una ideas de cómo podía besar a su chica, porque sí, ahora más que nunca, Linda era su chica, su novia, para siempre.





Fue a torcer la esquina para entrar en el lavabo, aun con aquella sonrisilla cuando le pareció escuchar un grito, un grito proveniente de una de las habitaciones.

Buzz se sobresaltó un poco pues parecía que alguien estaba llorando, era un lloro de mujer…no pudo reconocer de quien se trataba. Con pasos de plomo avanzó el largo y oscuro pasillo hasta la habitación donde le pareció escuchar aquel llanto. Ahora escuchaba golpes, como si una pelea estuviese ocurriendo en aquel cuarto. Buzz, curioso como nunca apoyó su oreja sobre la puerta, escuchando las palabras que provenían desde adentro.

—No, por favor, abuelo, no…. — Se trataba de Cassandra, Buzz pudo reconocer la voz al fin, la misma que le había llamado mocoso.

—Me has dejado en ridículo delante de todos, con ese comportamiento tuyo ¡Eres una furcía! — Gritó el anciano y al parecer le provocó un golpe a la joven pues a Buzz le pareció escuchar como ella se quejaba.

Lo que vino después fue algo inaudible, por unos segundos no hubo más de llantos y ruegos por parte de Cassandra, hasta que de nuevo, las palabras volvieron a materializarse.

—Abuelo no lo hagas…duele mucho…— Ella no dejaba de llorar.

—Tú me has obligado, debo enseñarte quien es el macho en esta casa, debo enseñarte quien manda en esta morada, eres una mocosa consentida — Y otro golpe volvió a escucharse — Hasta ese crio tiene más sentido común que tú, quizás deba despellejarte como la zorra que eres y quedarme con él como nieto, seguro que sería mejor que tú, pedazo de mierda — Y la volvió a golpear.

A Buzz se le hizo el estómago un nudo. No porque estuviese descubriendo la verdadera cara de aquel anciano, no, se sentía mal consigo mismo por haber tratado a Cassandra de aquella manera hacía unas horas atrás, por haberle dado aquel discurso, ignorando por completo lo que de verdad estaba ocurriendo allí, ignorando que su abuelo la maltrataba. Eso solo le recordaba a su padre…como le maltrataba…como le hacía sentir como una mierda…

Como Henry era igual que su padre…

No podía quedarse de brazos cruzados, no. Aquel viejo Henry era igual que su padre y no iba a consentir que pegara a Cassandra, ya no más.

Abrió la puerta del cuarto de par en par y lo que se encontró ahí dentro fue todavía más terrorífico y escalofriante de lo que jamás pudo imaginar…posiblemente era la imagen más desgarradora que jamás había visto.

Cassandra estaba tumbada boca abajo sobre una mesa,, con la parte de sus piernas totalmente desnuda, con su rostro aprisionado sobre la mesa, entre lágrimas y sangre, su abuelo le había dado una paliza tremenda y aquello era evidente en su rostro.

Y él…Henry estaba justo detrás de ella, manteniendo ambas piernas de la adolescente abiertas, la estaba penetrando, la estaba violando, sin miramientos ninguno, con una ferocidad monstruosa, disfrutaba provocándole daño a su nieta, disfrutaba siendo un completo salvaje.

La mirada de Cassandra se encontró con la de Buzz. Era una mirada de socorro, de ayuda, pidiendo que la salvase. El niño pareció como si se quedará congelado, no entendía lo que estaba viendo, no entendía lo que había ocurrido con aquel adorable y entrañable anciano, ahora más que nunca se odiaba a si mismo por haber abierto aquella puerta.

Al minuto, Henry pudo darse cuenta de quien estaba en el umbral de la puerta. Sacando su pene del trasero de su nieta, y subiéndose los pantalones con rapidez.

Buzz dio unos cuantos pasos hacia atrás al ver que había sido descubierto.

El hombre, el feroz anciano tomó el machete de sobre la mesa, el mismo que había estado utilizando para amenazar a su propia nieta antes de violarla.

—Desearía que nunca hubieses visto esto — Su voz era ronca, sin sentimiento alguno, acercándose al muchacho con el machete en alto.

Lo iba a matar, aquel viejo asqueroso quería matarlo. Buzz lo podía ver en sus ojos, era la misma mirada que tenía su padre cuando le daba aquellas palizas de muerte.

Eran los ojos de un loco.






Y este es el regreso :combustion: :combustion: :combustion: para los que no me habeís leído en twitter, voy a subir un capitulo cada viernes hasta finalizar la historia que queda poco, sobre el capitulo...espero vuestros comentarios, solo os diré que se va a liar la de sanquintin. Ya habeis visto como el capitulo ha empezado muy positivo, lleno de luz y ha acabado totalmente lleno de oscuridad, espero los comentarios...

¡Spoilers para el siguiente capitulo!

Spoiler: Show
-Un personaje va a morir, obviamente.
-El grupo se va a dividir en dos partes.
-La vida de Buzz correrá más peligro que nunca.
-Veremos las consecuencias de lo que Buzz ha visto.
-Los más pequeños del grupo tendrán una aventura épica.
-Fuego, mucho fuego.


El nombre del próximo capitulo es; tomado por las llamas.

¡Muchas gracias por leer, como siempre!

PD: por alguna razón no se me insertan los vídeos, no sé a vosotros. :llorando:
Última edición por Nadia el Jue, 23 Oct 2014, 14:55, editado 2 veces en total
Razón: Corregidos enlaces de Youtube
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Irika » Mié, 20 Ago 2014, 21:32

Ya estoy aquí~ siempre me hago un poco de rogar

Vaya con el ancianito :TVHOR; no lo vi venir, me esperaba algo relacionado con Wendy. Confío en que Buzz informe al resto de lo que ocurre, y no que mate al anciano, porque si lo hace será complicado justificarse, además que no se solucionan a fuerza bruta los problemas y encima tendrán problemas con las nietas. Lo que quiero saber es si las hermanas de Cassandra saben a lo que se dedica el abuelo, Wendy imagino que no porque es muy pequeña, pero Melissa... Si en un día que van unos desconocidos, descubren la verdad, imagino que Melissa lo sabe, a saber qué educación han recibido.

Buzz y Linda tan cucos como siempre :combustion: su primer beso y todo, son tan tiernos <3 y JD y Bree desde que se calmó el ambiente en la mansión estaba claro que harían lo que tenían que hacer :lol:

Menos mal que han cocinado todos juntos, yo de otro modo no hubiese comido porque no puedes controlar el tema venenos.

Muy buen capi como siempre :aplauso: pero me ha sabido a poco, todo sea dicho :lol:

En cuanto a los spoilers...

Spoiler: Show
Fuego -> walkers -> separación del grupo.


¡Esperando el siguiente! :combustion: :alegria:
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Nadia » Jue, 21 Ago 2014, 13:30

Irika escribió:Ya estoy aquí~ siempre me hago un poco de rogar

Vaya con el ancianito :TVHOR; no lo vi venir, me esperaba algo relacionado con Wendy. Confío en que Buzz informe al resto de lo que ocurre, y no que mate al anciano, porque si lo hace será complicado justificarse, además que no se solucionan a fuerza bruta los problemas y encima tendrán problemas con las nietas. Lo que quiero saber es si las hermanas de Cassandra saben a lo que se dedica el abuelo, Wendy imagino que no porque es muy pequeña, pero Melissa... Si en un día que van unos desconocidos, descubren la verdad, imagino que Melissa lo sabe, a saber qué educación han recibido.

Buzz y Linda tan cucos como siempre :combustion: su primer beso y todo, son tan tiernos <3 y JD y Bree desde que se calmó el ambiente en la mansión estaba claro que harían lo que tenían que hacer :lol:

Menos mal que han cocinado todos juntos, yo de otro modo no hubiese comido porque no puedes controlar el tema venenos.

Muy buen capi como siempre :aplauso: pero me ha sabido a poco, todo sea dicho :lol:

En cuanto a los spoilers...

Spoiler: Show
Fuego -> walkers -> separación del grupo.


¡Esperando el siguiente! :combustion: :alegria:


¡Guapa! :combustion: :combustion: :combustion: :combustion:

Por partes...

Sobre la historia de las nietas y Henry y sobre lo que pasó, quien sabe sobre lo que Henry hace, por qué actúa así lo sabremos en los próximos capítulos. Esto es un mini arco que he decidido crear (con su significado en la historia ya que creará una preparación para el final) antes de los tres últimos capítulos finales que será todo centrado en el final de la historia. ¿Llegaran algún dia a la base militar? ¿Conseguirán los helicópteros para llegar a la zona segura de Reno? Pronto lo sabrás. :chicle: sobre Henry y sus nietas no te puedo decir nada...aun no. :SILB

La respuesta a lo que ocurre entre Buzz y Henry se obtendrá rapidamente, así que se sabrá que es lo que ocurre con todo este asunto que Buzz se ha visto metido nada más empezar el proximo capitulo xDD a mi también me encantan Buzz y Linda, son algo asi como super adorables y me encanta escribir sobre ellos. Sobre la rubia y el doctor... :SILB no diré nada.

Sobre los spoilers...no puedo negarlo, te acercas bastante. xDDD

¡Mañana ya subiré el nuevo capitulo! Y ya solo nos quedaran cuatro capítulos para decir adiós a Buzz. :(

Por un tiempo al menos. O para siempre...
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Nadia » Sab, 23 Ago 2014, 16:47

16 ~ Tomado por las llamas.




Ojalá el mundo se hubiese congelado como la nieve del exterior, ojalá todo se hubiese vuelto de piedra por unos instantes, solo unos cuantos minutos, el pequeño no pedía demasiado, solo unos cuantos minutos. Si le hubiesen dicho horas antes que ahora mismo estaba al borde de echar correr para salvarse el pellejo no lo hubiese creído de ninguna manera. Aquel hogar, aquella familia, sí, con sus problemas pero es lo que parecían una familia, una familia que acababa de desmoronarse por completo a ojos de Buzz.

Aparentaban ser felices, perfectos, llenos de moralidad y positividad pero detrás de toda esa fachada se estaba escondiendo algo realmente oscuro. Buzz estaba convencido que nadie le hubiese creído si ahora mismo se ponía a gritar lo que acababa de ver, lo iba hacer, obviamente pero todos quedaron tan impregnados con aquella imagen mental de que Henry era un adorable anciano que jamás hubiesen esperado un hecho tan desagradable como el que el chico acababa de presenciar.

Y es que la familia de Henry no era muy diferente a la suya. Su padre nunca había abusado de ellos sexualmente, eso era cierto pero sí lo había hecho de otras formas. Con Buzz sobretodo, Kelly siempre se llevaba la mejor parte del asunto. Si alguna diferencia había entre Henry y Terry, el padre de Buzz, es que Henry era mucho más inteligente que el alcohólico trozo de mierda que solía tumbarse al sofá y beber y beber hasta hartarse.

Henry había sabido cómo crear una fachada, como crear una gran mentira y arrastrar a sus tres nietas a ello. Desde la más pequeña hasta la mayor, había arrastrado a toda su familia hasta su círculo vicioso y ellas, de alguna manera, había aceptado el maltrato. Y eso es lo que aquel mundo ocultaba tan bien, no había policías, no había gobierno, ahora era él, Henry, quien marcaba las reglas, quien decidía que es lo que podía hacer y lo que no. Sin embargo aún en la otra vida Terry, el padre de Buzz fue tonto hasta para eso. Jamás pudo arrastrar a sus dos hijos a sus maltratos, quizás Buzz se acostumbró a ellos pero jamás los aceptó.

Pensándolo bien Henry y Terry eran exactamente idénticos, la única diferencia abismal que había en ambos era la inteligencia. Terry jamás tuvo de eso.

Su espalda chocó de lleno contra la pared del pasillo, ya no había más espacio por el cual retroceder, ya no había más espacio por el que huir de aquel hombre enfermo con su enorme machete.

Quería huir, quería gritar, quería contarles a todos quien era Henry, sin su máscara, sin las apariencias, sin las mentiras, quería contarle a todo el mundo quien era ese monstruo, quería hacerlo pero el pánico, aquel pánico que ya creía haber tenido superado se apoderaba de él de nuevo, haciendo que su cabeza se llenase de pensamientos que no le dejaban avanzar de ninguna manera. Y es que parecía que volvía a ser aquel mocoso llorica de los vestuarios, el niño bebé que siempre lloraba cuando su padre utilizaba el cinturón sobre él, parecía como si todo lo que hubiese pasado nunca hubiese ocurrido, como si todo hubiese sido en vano, como si toda la valentía que había ganado en aquellos meses simplemente…desapareciese por completo.

Las feroces garras del anciano agarraron la sudadera de Buzz, Sus finos y pálidos dedos rodearon la tela haciendo que de un fuerte empujón el chico cayera contra el suelo, mientras que aquel despreciable loco estaba sobre él, golpeando su cabeza contra el rustico suelo de madera del pasillo.

— ¡¿Por qué has tenido que hacerlo, mocoso?! ¡¿Por qué tenías que abrir esa puerta?! — Golpeaba la cabeza del chico una y otra vez, sin parar, lleno de furia y odio — ¡Me vas a obligar hacerte daño! ¡Tú me has obligado!

Buzz intentaba forcejear como podía. Llevó sus manos hasta la cara del anciano e intentó golpearlo, arañarlo o lo que fuese pero como si fuese una nueva sorpresa para él, aquel viejo no estaba tan débil y enfermo como había aparentado.

— ¡Ahora voy a tener que matarte a ti y a los tuyos! ¡No quería hacerlo! ¡Solo os quería dar un techo, estaba haciendo una buena obra y tú lo has estropeado todo! — Los golpes cada vez eran más bestias, la cabeza de Buzz no tardaría en sangrar — ¡Por ser un desgraciado cotilla, tú lo has jodido y ahora os tendré que matar a todos!

A todos…Bree, JD, Linda, Devin, Starla…a todos. El nombre de todos los miembros del grupo pasaba fugazmente por su cabeza, incluso el del indeseable de Peteron y su fiel compañero Jerry.

Iba a matarlos a todos…

— ¡Breeeeeeeeee! — Solo consiguió un par de arañazos en el rostro del anciano mientras forcejeaba — ¡Socorro Breeeeeeeee! ¡Henry quiere matarme, va a matarnos a todos! ¡Ayuda!

Henry golpeó con más ferocidad la cabeza del niño contra el suelo, como nunca antes lo había hecho con sus nietas, de verdad quería matarlo, quería que se callase para siempre. Sería su primera víctima, porque si, Henry nunca antes había matado a alguien. Menos a un niño con los años recién cumplidos.

En un desesperado intento de callar al chico, Henry tapó la boca de Buzz con sus dos manos, haciendo un intento de asfixiarle si aquello era posible. Apretó y apretó pero no estaba en sus mejores días, que estaba enfermo era cierto, no había mentido en eso, que estaba fuerte y podría asfixiar a Buzz también era cierto pero el chico tenía mucho más vitalidad de la que tendría aquel viejo.

Los dientes de Buzz se hincaron en uno de los dedos de Henry, como si de un rabioso perro se tratase, mordiendo como cuando su hermana le traía aquel rancio pollo que dejaban en las sobras del bar donde Kelly trabajaba, desgarrando la carne de Henry. El sabor de su boca poco tardó en tornarse en algo férreo, algo metálico, sí, era el sabor de la sangre del dedo de Henry goteando sobre sus labios.

Y gritaba y gritaba, como un cerdo cuando es desgarrado, de la misma forma. Quitando sus dos sucias manos sobre la boca del muchacho al ver medio dedo desgarrado y aprovechando aquel momento para que Buzz escapara de sus garras y corriera pasillo arriba para avisar a todos de lo que estaba ocurriendo. Por supuesto Bree y JD serían los primeros.

Henry como si fuese un acto reflejo, al ver a su víctima ponerse en pie y correr hizo casi lo mismo. Con el machete en alto de nuevo, con sus dedo herido y maldiciendo en alto persiguió al niño por todo el pasillo y lo peor de todo aquello es que acabó por atraparlo y lo peor aún estaba por llegar.

De un empujón Buzz cayó al suelo de cara, al anciano giró al muchacho con sus manos e intentó desabrochar el pantalón del chico, como si sus ojos se volviesen a tornar de ese lado vicioso y perverso que había visto en esos mismos ojos cuando violaba a su propia nieta.

—Vas aprender a ser un buen chico — Ya no gritaba, ya no, su sola atención ahora era quitarle aquellos pantalones beige que Buzz portaba — Vas aprender quien es el macho en esta casa, quien manda aquí, de quien es este territorio — Y es que ya había desabrochado parte de ello cuando Buzz no podía hacer nada más que llorar, la casa era tan grande y todos dormían tan profundamente después de tantos días en la carretera que si alguien le oía tendría suerte, demasiada.

Sabía que aquel depravado enfermo quería hacerle lo mismo que le había hecho a su nieta, podía verlo en sus ojos y podía percibirlo en sus palabras que habían sido las mismas que había empleado antes de abusar sexualmente de Cassandra.

Cuando los pantalones de Buzz estuvieron casi bajados el anciano empezó hacer el mismo procedimiento pero con los suyos. El chico desesperado de ayuda utilizó ese momento para golpear la cara del anciano, con un fuerte revés, este se tomó tal golpe como una ofensa y alzó el cuchillo propinándole un pequeño corte en la mejilla derecha al pequeño.

Buzz podía sentir como de repente aquello ardía, como un reguero de sangre descendía por su rostro y como su mejilla parecía que iba a explotar. No había sido un corte demasiado grande pero había sido suficiente como para que le rajara la mejilla derecha de lado a lado, rajando todo su pómulo.

—La próxima vez será en el cuello y entonces no tendrás tiempo para llorar — Y continuó con el proceso de deshacerse de sus pantalones a la vez que le forzaba a girarse de nuevo, para que quedase boca abajo y entonces pudiese abusar sexualmente de él —Después de esto no vas a decir ninguna palabra a nadie, vas a quedarte callado y te marcharas con tus estúpidos amigos y jamás volveréis por aquí…pero antes te enseñaré lo que es ser un líder, lo que es ser un buen macho, lo que es dominar a tu presa. Intenta no gritar mucho, esto dolerá

Y es que no podía aguantar más, no podía dejarle que le hiciese eso, no podía dejar que abusase de él. Intentó arrastrarse y de hecho lo hizo pero aquel viejo ya estaba sobre él, volcando todo su cuerpo sobre el muchacho para intentar inmovilizarlo.

Pero fue suficiente como para que Buzz se arrastrase hasta aquella mesita de madera colocada a un lado del pasillo. La volcó con una de sus manos a la vez que volcaba lo que había sobre ella. Aquel candelabro que utilizaban para iluminar el lugar por las noches. Había sido su objetivo desde que Henry le acorraló ahí en el suelo y él pudo ver que aquella era su única arma.

Agarró el candelabro y lo lanzó con fiereza contra el anciano.

Y las grandes llamas se hicieron.

Buzz tuvo que retirarse con rapidez pues estuvo apunto de recibir uno de los enormes fogonazos. Henry se había prendido fuego al momento, toda su ropa al igual que todo su cuerpo ardía, prendando la madera del pasillo de aquellas mismas llamas. El anciano hombre volvía a gritar pero esta vez de dolor, al ser consumido por las llamas mientras corría de un lado a otro del pasillo maldiciendo a Buzz.

Pudo escuchar como un fuerte revoleteo se estaba formando en la casa después de que esta empezase a incendiarse pero a la primera persona que vio salir de una de las habitaciones fue a Melissa con su rifle, la nieta mayor. Intentó socorrer a su abuelo pero este ya estaba tomado por las llames y corría y seguía corriendo, prendiendo toda la casa de aquel perpetuo fuego, las llamas estaban acabando con él y todo lo que Melissa pudo escuchar fue como Henry maldecía al crio, al mocoso, indicando que él había sido el culpable.

Melissa cargada de ira, desde el lado contrario del pasillo de donde se encontraba Buzz abrió fuego con su rifle contra el niño. Buzz retrocedió lo suficientemente rápido como para resguardarse en una de las habitaciones, no le había dado ninguna de las balas. Era su habitación, la habitación de los pequeños, donde Linda, Devin y el pequeño Bobby ya estaban en pie al escuchar aquel montón de gritos y humor por todas partes.

— ¿Qué está pasando? ¿Han entrado los caminantes? ¿Están todos bien? — Era Devin, preparando ya su plateado rifle para salir a la carga de lo que fuese que pasase ahí fuera.

—No, no son caminantes, tenemos que salir cuanto antes, el lugar está en llamas, está ardiendo — Buzz ayudó a recoger todas las cosas, metiéndolas en las mochilas con la más rapidez posible.

—Buzz — Linda tomó el brazo del chico — No me sueltes, por favor, no me sueltes — Su chica estaba más asustada que nunca. Buzz negó con la cabeza olvidando por unos segundos su problema con la vista.

—No lo haré Linda, como te prometí, cógeme la mano y quédate junto a mí, todo irá bien — Reaccionó Buzz tomando la mano de Linda.

—Fuego…— Suspiró Bobby, sin que ninguno de los otros jóvenes que estaban recogiendo todas las cosas le prestase atención.

— ¡Colega! ¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado en la mejilla? ¡Estas sangrando! — Devin se acababa de dar cuenta del tajo en la mejilla derecha de Buzz, aquello seguía doliendo cosa mala y la sangre no paraba.

—No tengo tiempo para explicarlo.

— ¿Está herido? — Preguntó Linda preocupada — ¡Devin, explícamelo! ¡¿Buzz tiene sangre?! ¡¡¿Está bien?! ¡¿Qué ha pasado Buzz?! — Y como buena novia, se preocupaba por su chico.

—El fuego…—Volvió a repetir Bobby desde lo alto de su cama sin que nadie le prestase atención

—Tranquila, tranquila, tu tortolito está bien, solo tiene un poco de sangre pero eso se cura con una buena lamedura de su hembra en la herida, cono los gatos.

— ¿No crees que este no es momento para hacer bromas, Devin? — Buzz empezaba a molestarse de todo aquel rollo de tortolitos y de las estúpidas bromas de Devin y más en una situación de tan a vida o muerte como aquella ¡Podrían acabar todos quemados! — Estoy bien Linda…no te preocupes, te contaré lo que ha pasado pero primero debemos salir de aquí — Comentó mientras le pasaba el bastón de guía para ciegos a Linda.

—Sí, lo sé, lo entiendo — La mano de la ciega seguía mucho más agarrada a la de Buzz que antes, no quería soltarle, no quería perderle, si alguien podía mantenerla viva en aquel momento era él.

— ¿Qué es lo peor que nos podría pasar? ¿Acabar quemados como pollos al as? ¡Eso sería gracioso, sobre todo ver los rizos del pequeño Bobby ardiendo, seguro que quedarían crujientes y sabrosos esos rizos! — Devin seguía sin tomarse la situación en serio, ahora bromeaba con Bobby, revolviendo la cabellera rizada del pequeño niño, el cual seguía asustado encima de la cama.

Buzz no respondió, no al menos con palabras. Solo lanzó un montón de ropa en el interior de la mochila de Devin, de mala gana, era el único que quedaba por empacar, sus cosas pues recordaba cómo antes de marcharse a dormir estuvo sacando todas sus prendas una a una para ordenarlas (eso al menos había dicho él pero con Devin nunca se sabía, a veces era demasiado infantil) o a saber qué pues no las ordenó, solo desempacó toda su ropa de la mochila por hacer algo y ahora los estaba retrasando a todos.

—No quiero quemarme…no…el fuego hace pupa, no quiero…— Los pucheros empezaron a florecer en el rostro de Bobby, la idea de que su cabello se quemara como Devin había dicho le aterraba.

— ¡Se van a quemar todos tus rizos! — Gritó Devin entre risa, mientras seguía con su tarea de recoger todo. Aún no había llenado su mochila

— ¡Le estas asustando! — Se quejó Buzz, quitándole la mochila de las manos y cerrándola, ya no iban a perder más tiempo — Cállate Devin, estas asustando al niño.

El humo ya se había colado lo suficiente en la habitación como para ser molesto, realmente molesto. La respiración se complicaba

— ¡Rizos tostados! ¡Rizos tostados y quemados! ¡Mmmmmh, no puedo esperar para devorarlos! — La risa de Devin no dejaba de agrandarse, siendo el único que reía con las estúpidas bromas.

Bobby echó a llorar, gritaba y lloraba, todos ellos sabían cuan molesto podía ser aquel pequeño niño cuando lloraba, lo habían escuchado antes y sus gritos eran ese tipo de gritos que se te meten en la cabeza y desgarran el tímpano en su totalidad.

— ¡Mira lo que has hecho! — Buzz lanzó la mochila de Devin contra el suelo. De no haber estado en aquella situación incluso se habría atrevido a enfrentar a su amigo.

—Ya basta Devin… — Pidió su hermana

Pero Bobby lloraba y lloraba, sus gritos resonaban en aquella habitación inundada de humo negro.

— ¡Tranquilos, tranquilos! — Devin no tenía ninguna intención de parar, quizás por los nervios o quizás porque le gustaba hacerse el gracioso, no iba a parar —Apuesto a que puedo apagar ese fuego con mi pis ¿Quieres que haga pis y apague ese fuego, Bobby? ¡Seguro que puedo hacerlo! ¡Buzz, colega, deberías ayudarme, nuestro pis juntos jamás serán vencidos!

Y ya no podía aguantar más aquella situación. Devin no entendía que Buzz había estado apunto de morir, no sabía cómo había tenido que luchar por su vida y no tenía ni la más pajolera idea de lo que había presenciado en aquel cuarto. Devin era un imbécil, al menos eso era lo que Buzz pensaba en aquel preciso instante.

No, no podía aguantar sus gilipolleces, ya no. Agarró su cuello y lo empujó contra la pared, dejándole algo inmóvil, más por la repentina reacción que por la fuerza de Buzz. Devin le sacaba algo así como una cabeza y tenía catorce años, quieras o no los años se notaban.

—No, creo que tengo una mejor idea Devin… ¿Qué te parece si en vez de apagar el fuego con el pis lo apagamos contigo, lanzándote así para que de una vez por todas te calles de una puta vez? — Si Devin hubiese querido podría haber tumbado a Buzz de un empujón, no lo hizo no obstante, Devin no era violento ni Buzz tampoco lo era…al fin y al cabo era su mejor amigo, era aquella tensa situación la que estaba poniendo los nervios de todos de punta — ¡¿Qué te parece esa idea Devin?!

—Vayámonos de aquí, por favor — Intervino Linda, alzando su voz sobre el llanto de Bobby, ignorando lo que estaba ocurriendo entre su hermano y su novio pero siendo consciente de que la tensión no dejaba de crecer.

—Imbécil…—Murmuró Devin refiriéndose a Buzz, enterrando todo el humor que había tenido antes y dibujando un rostro más serio de lo normal.

Y había tardado demasiado tiempo en ocurrir. Parte del suelo de la habitación se derrumbó, haciendo que una de las camas y un armario cayesen al fuego de la planta de abajo y no fueron las únicas cosas que cayeron a las llamas. Devin también lo hizo.

Fue Buzz quien sujeto su brazo antes de que se cayese por completo, evitando que el fuego le consumiera y todo su quedara en un montón de llamas rozando la suela de las botas de Devin.

— ¡¿Qué está pasando?! — Gritó Linda, sin saber que la vida de su hermano pendía de un hilo, nunca mejor dicho, pendía del brazo de Buzz.

— ¡Retrocede Linda! ¡No avances! ¡Retrocede, un trozo del suelo se ha caído a causa del fuego! — Ordenó Buzz con un grito y Linda acató la orden intentando acercarse a Bobby pero este se negaba aceptar cualquier muestra de cariño. Solo lloraba y gritaba el nombre de su padre.

Utilizó su izquierda para agarrar el brazo de su amigo con más firmeza, teniendo ambas manos ocupadas pues sus pies eran utilizados para recrear la fuerza suficiente para llevar hacía arriba a Devin de nuevo. Bajo sus pies, Buzz podía notar como el suelo volvía a quebrarse, como al hacer tal esfuerzo empezaba a resquebrajarse y era cuestión de minutos que aquellos viejos tablones de madera también se desprendiesen y todo el cuarto se viniese al suelo, para que el fuego les devorase.

Ya cuando el cuerpo de Devin empezaba a tomar altura y acercarse a Buzz pudo sentir como unas manos salían desde aquellas llamaras del piso de abajo. No era el fuego intentando atrapar a Devin, eran caminantes, caminantes ardiendo, que, como siempre su hambre nunca era saciada y aun ardiendo querían devorar la pierna del chico.

No fue tan difícil hacerle subir, lo hizo bastante rápido, lo que más le costó fue toda la presión que sintió. El suelo derrumbándose, Bobby gritando, Linda nerviosa sin saber dónde ir, el fuego y los caminantes ahí abajo. Por si eso fuese poco el humo negro no dejaba de colarse por sus pulmones, haciendo que tosieran una y otra vez a la vez que dificultaba la visión.

—Gracias… — Suspiró el recién rescatado Devin, poniéndose en pie y ahora comprendiendo la gravedad del asunto era el primero que quería abandonar aquella peligrosa estancia.

— ¿Qué vamos hacer? — Preguntó Linda, tomando de nuevo la mano de Buzz.

—Saldremos por la ventana — Buzz volvió a tomar el rol de líder, ahora que Devin parecía que había dejado las bromas de una vez por todas debían centrarse en salir de allí — Si los demás han salido de esta estarán afuera, nos reuniremos con ellos pero es imposible que atravesemos este fuego, la casa se está cayendo a trozos, salgamos por la ventana — Y parecía que todos estaban de acuerdo por primera vez.

Todos menos Bobby…



Devin fue el primero en saltar por la ventana junto su rifle y su mochila, después Buzz lanzó su bate de beisbol y su mochila para después ser Linda la que se dejase caer junto su bastón. Devin la tomó en brazos cuando esta se lanzó, impidiendo que su melliza tuviese una fuerte caída.

— ¡Vamos Bobby! — Buzz y él eran los únicos que quedaban en aquella ruinosa habitación.

El de los rizos negaba con la cabeza, se quedaba postrado sobre aquella cama, como si estuviese dispuesto a ser quemado, no quería irse, solo quería a su papá Ethan y llorar, eso era todo lo que quería.

Buzz se acercó para tomar al niño en brazos cuando otro trozo de suelo se desprendió, haciendo que por poco Buzz perdiese el equilibrio y cayese pero por suerte no lo hizo.

—No…quiero a mi papá…no quiero irme sin él, quiero a mi papá — Balbuceaba entre llantos.

—Bobby tenemos que irnos…tu papá no está aquí, él debe estar fuera con todo los demás pero debemos salir, tu papá quiere que salgas de aquí — No había ninguna manera de que Buzz abandonase aquella casa sin Bobby, ni tan siquiera se lo planteaba.

—No, tengo mucho miedo, no puedo Buzz.

—Sí que puedes, Bobby tu eres fuerte…no eres más flojo que todos nosotros, eres más pequeño, sí, pero has pasado por todas las cosas que hemos pasado nosotros…tenemos que salir, es muy peligroso que nos quedemos aquí — Y Buzz ya podía escuchar como Devin y Linda empezaban a gritarles para que bajasen, al parecer se estaban acercando caminantes prendidos en fuego y Devin tuvo que empezar a disparar para acabar con los que más se acercaban.

—Tengo miedo…no puedo salir, Bobby tiene miedo — Repetía Bobby una y otra vez.

—Escúchame — Buzz tomó la cara de Bobby con cuidado para que el pequeño mirase a sus ojos — ¿Te acuerdas cuando tuvimos que huir del hospital porque se llenó de muertos? ¿Lo recuerdas?

—No recuerdo mucho pero los muertos…habían muchos…tengo miedo.

— ¡Exacto, habían muchos muertos! ¿Y qué fue lo que tu papá hizo? ¡Sacarte de allí! ¡Es por eso que ahora debo sacarte yo y encontraremos a tu papá, te lo prometo! — Parecía que el llanto del niño empezaba a ser apaciguado.

— ¿Lo prometes?

—Lo prometo Bobby, te doy mi palabra — Tomó la mano del chiquillo y por fin consiguió que bajase de aquella cama — Ahora vámonos, puedes hacerlo, sé que eres fuerte, sé que lo eres pequeñajo, podremos conseguirlo.

Y Bobby asintió. Le encantaba que le dijesen que era fuerte, su padre siempre le había protegido demasiado y a veces eso impedía que ayudase a los demás pues a pesar de no tener más de cuatro años sabía que todos en el grupo ayudaban, su pequeña mente era consciente de ello y todo lo que él hacía era…estar en los brazos de su padre. Le había agradado que su padre le dijese tal cosa.

Se acercaron hasta la ventana. Buzz indicó que ahora Bobby iba a saltar, que se asegurase de cogerle en brazos y una vez que estuvo listo le dijo al pequeño que cerrase a los ojos. Buzz solo tenía que verle para comprobar que estaba temblando, lleno de miedo y era normal, no era una gran caída la desde esa ventana pero era demasiado arriesgada para un niño de cuatro años como Bobby.

Si dios existiera, Buzz en aquel momento le estaba dando las gracias pues todo aparentemente había salido bien. Bobby cayó sano y salvo y sin dudarlo ningún momento más él mismo también salto, quedando los cuatro por fin fuera de aquel montón de escombros en llamas.

— ¡Muertos! — Gritó Devin señalando aquella pequeña horda que salía de entre las llamas en busca de carne fresca.

— ¡Adentrémonos en el bosque hasta que nos pierdan de vista! — Indicó Buzz tomando su bate de beisbol y su mochila — ¡Devin coge a Bobby en brazos, yo llevaré de la mano a tu hermana! ¡Vamos!

Y tras que el pequeño grupo esquivara un par de caminantes cubiertos en fuego pudieron echar a correr entre la maleza, dejando aquella peste a quemado, el fuego y las enormes llamas atrás. El plan estaba claro, alejarse, dar un pequeño rodeo y volver con los demás, no los iban a perder pues solo tendrían que alzar la vista y ver de donde procedía el humo para saber cómo regresar a la mansión. Eso no era lo que a Buzz le preocupaba ahora, lo que le preocupaba eran dos cosas.

Que ninguno de ellos muriese y su herida en la mejilla derecha.

Sí, recordaba perfectamente como la herida en la pierna se le infectó de tal manera que tuvo que recibir una operación. No quería que aquel corte en la mejilla (el cual seguía ardiendo como el infierno y sangrando) le causase problemas. No ahora, la supervivencia de Linda y Bobby era todo lo que le preocupaba pues Devin sabía defenderse por si solo. Y sí, seguía algo molesto por todas sus estúpidas bromas, no podía mentir, Buzz seguía molesto.

Si la percepción del tiempo no era errónea (que posiblemente lo era, pues estaban todos exhaustos) Buzz calculó que habían estado corriendo como más de tres cuartos de hora. Alejándose lo suficiente como para que ningún caminante les siguiese el paso hasta donde se encontraban.

—Necesito parar, solo un rato — Pidió Devin bajando al pequeño Bobby al suelo. La nieve dificultaba los pasos, era muy difícil tener que lidiar con aquellos montones blancos que no solo frio te daban si no un montón de problemas de movilidad — El enano pesa más de lo que creéis — Se arrecostó sobre un árbol, limpiando la nieve que había sobre el tronco primero para después dejar caer la espalda sobre la madera, haciendo a un lado su rifle.

—Me prometiste que encontraríamos a mi papa…— Bobby al cual parecía que nunca se le acaban las lágrimas y podía regresar con un nuevo llanto en cualquier momento estalló a llorar otra vez.

—Oh dios otra vez no…— Se quejó Devin tapándose ambos oídos.

La mirada que Buzz le echó estaba clara.

“Si antes ha llorado había sido por tu maldita culpa Devin, deja de quejarte”

Si hubiese tenido alguna intención de crear problemas lo hubiese dicho en voz alta sin ningún problema pero estando ahí, en la intemperie y en riesgo de que cualquier caminante les atacase en cualquier momento no iba arriesgar a todos por las ganas que tenía de decirles las cosas claras a Devin.

—Bobby tienes que callarte, llorando solo vas atraer a esas cosas — Pidió Linda la cual se había soltado la mano de Buzz en busca de algún apoyo con la ayuda de su bastón donde poder descansar un poco.

— ¡Yo quiero a mi papá! ¡Quiero a mi papá Ethan!

—¡Bobby! ¿Qué te he dicho? ¡Debes ser fuerte y dejar de llorar o nunca encontraremos a tu padre! — Buzz seguía intentando callar al pequeño por las buenas.

— ¡Noooo! ¡Noooo! ¡Quiero irme con mi papá ahora! — Esta vez Bobby no iba a ser calmado tan fácil como la otra vez.

Demasiado habían tardado los gruñidos en aparecer. Ya podían ser escuchados por todas partes y como aquella parte del bosque era tan frondosa y llena de maleza era prácticamente imposible detectar de por dónde iban atacar aquellos caminantes.

—Oh mierda, otra vez estas cosas — Devin alzó su rifle preparado para disparar contra cualquier caminante.

—¿Qué hacemos? Deberíamos volver a la mansión ahora que hemos despistado a los otros caminantes — Sugirió Linda.

Buzz alzó la mirada para ver si podía ver el humo procedente de la casa en el cielo pero le era imposible. Aquella parte del bosque era demasiado cerrada y la copa de los pinos rellenas de nieve impedían que se pudiese tener cualquier buena vista de lo que había más allá de los árboles.

—No puedo…— Buzz soltó un leve suspiro —…no puedo ver el humo.

Y Devin rápidamente se giró hasta su amigo

— ¡¿Qué?! — No cabía en la cabeza de Devin de que Buzz se hubiese perdido, él había sido quien había tomado las riendas del grupo, ahora que los llevase con los demás, era todo lo que quería — ¡Tú dijiste que podías ver el humo en todo momento! ¡Y que regresaríamos porque el humo nos guiaría!

— ¡Baja la voz Devin! — Pidió su melliza.

—No puedo ver el humo porque estamos en un lugar cerrado, los arboles me tapan la vista, necesitamos encontrar un claro y desde allí podré ver perfectamente hasta donde tenemos que ir.

—Más te vale Buzz — Refunfuñó Devin.

— ¿O qué? — Se impuso Buzz. La tensión de estos dos no dejaba de crecer y si por un momento pareció que las llamas entre los dos amigos se habían apagado era solo un mero espejismo.

Cuando Devin fue a responder fue interrumpido por otro montón de gruñidos provenientes de los árboles. Estaban por todas partes, se podían escuchar en varias direcciones y a velocidades que no eran para nada las de un caminante. Eso era algo diferente…

—Eso no son caminantes… — Linda pudo comprobar que aquel sonido sería otra cosa menos un caminante. Eso sonaba más vivo, más inteligente, más feroz.

Devin ya con su rifle preparado para abrir fuego y Buzz con su bate preparado para azotar a cualquier presa pudieron ver como un ser emanaba de entre los arbustos. Era blanco, caminaba a cuatro patas y estaba gruñendo. Un gruñido mucho más calmado e insonoro pero al fin y al cabo era un gruñido, mostrando sus afilados y grandes colmillos.

Fue Bobby quien paró su berrinche al ver tan animal presentarse ante ellos pues los otros tres quedaron algo así como petrificados. Linda porque no podía ver lo que estaba escuchando pero podía sentir aquella presencia cerca y los otros dos porque simplemente estaba asumiendo en la situación tan peligrosa en la cual se acababan de ver envueltos.

— ¡Un perrito! — Bobby, lleno de alegría abrió sus dos pequeños brazos de par en par dispuesto abrazar aquel animal.

— ¡No Bobby! ¡Eso no es un perro, es un lobo! — Buzz intentó que ese abrazo jamás ocurriese pero fue demasiado tarde, el grito había puesto en ataque al lobo.

Abrió su enorme hocico de par en par, sus colmillos parecían sierras y letales, letales para el cuello del pequeño pues un mordisco de aquella bestia acabaría con Bobby, eso estaba seguro.

Devin abrió fuego contra la bestia, antes que esta pudiese clavar sus colmillos en el fino y delicado cuello del niño. Se había lanzado a por él pero las balas de Devin Greengrass atravesaron el pelaje y por ende el cuerpo del lobo antes de poder hacer daño alguno a Bobby.

Y como si el disparo hubiese sido una campana avisando que la comida estaba lista un montón de lobos hicieron apariencia tras los matorrales. Como si haber asesinado a su camarada hubiese sido un golpe fuerte para aquellos animales, ahora estaban dispuesto a desgarrar y aquellos quien habían asesinado a su compañero, a su lobo.

— ¡CORRED Y NO PAREIS! ¡CORRED! — Si el grupo hubiese estado cerca hubiesen oído el grito de Buzz sin duda alguna. Su infantil voz resonó por todos los árboles, dando conocer a cualquier caminante o ser vivo que hubiese a los alrededores de su posición.

Buzz como siempre tomó la mano de Linda a la vez que Devin con su rifle en mano cogió en brazos a Bobby que por supuesto a ver aquel montón de lobos sedientos de venganza se asustó. Esos animales definitivamente eran mucho más peligrosos que los caminantes.



Corrían, corrían como nunca antes lo habían hecho. Y es que si los lobos hubiesen estado mejor nutridos les hubiesen alcanzado por mucho que los pequeños fuesen a toda velocidad.

Aveces parecía que los lobeznos estaban a pocos centímetros de clavar sus garras o colmillos en sus pequeños cuerpos y darles caza para siempre. A Buzz se le pasó por la mente que sería irónico que en un mundo rodeado de muertos vivientes que devoraban a cualquier ser humano que encontrasen, acabasen asesinados por un montón de lobos. Habían estado tan centrados en los muertos, en otros vivos peligrosos y en sobrevivir que habían olvidado los muchos peligros que tiene la naturaleza en tiempos de locura y caos como eran aquellos días.

Tanto como Buzz y Linda por un lado como Devin y el pequeño Bobby en sus brazos intentaban mantenerse unidos, corriendo casi a la misma vez, alzando los pies a toda velocidad casi al mismo instante. Perderse los unos a los otros en un momento como el que estaban viviendo podía ser letal. Devin era el único que portaba un arma de fuego y siendo realistas Buzz y Linda tenían pocas posibilidades de sobrevivir solo con el bate de beisbol. Por otro lado, Devin tenía un arma de fuego, sí, no habían muchas balas en su mochila pero tenía suficiente como para sobrevivir unas horas pero su lastre ya era conocido por todos; el pequeño Bobby, el llorica y escandaloso de Bobby. Ambos estarían bien jodidos si acababan separados y por muchas ganas que Buzz tenía de perder de vista a Devin por un buen rato por su comportamiento infantil en las últimas horas no quería que nada le pasase. No, claro que no, era el hermano de su novia y más importante aún, era su primer y mejor amigo.

Su agotamiento ya empezaba a notarse y es que después de la pedazo carrera que se habían dado para escapar de los caminantes prendidos en llamas la primera vez y ahora huir de los feroces depredadores estaba haciendo que los tres que corrían tuviesen ganas de rendirse, de dejarse caer, de ser devorados, de mandar todo a la mierda…ganas no les faltaron.

Pero seguían, por alguna razón personal en cada uno de ellos seguían adelante. La razón de Buzz estaba clara, su nombre era Bree Weston y es que aquella rubia jamás hubiese querido que Buzz se rindiese en una situación como la vivida. No lo iba hacer, por ella.

— ¡Ahí! — Buzz señaló un montón de grandes rocas que había junto el caudaloso rio que estaban apunto de atravesar.

El agua ardía pero no ardía de lo caliente que estaba, ardía del efecto de congelación que producía cuando parte de sus piernas eran introducidas. Devin casi resbaló con el pequeño en brazos y estuvo a nada de ser llevado por la fuerte corriente del agua que tan agitada y revuelta estaba.

Se escondieron tras aquella enorme formación rocosa, pudiendo dejar caer sus cuerpos por fin aunque fuese por unos instantes y es que casi que parecía que todos habían emitido un enorme suspiro de alivio al encontrar aquel momento de descanso.

Buzz alzó su pequeña cabecilla sobre las rocas y pudo ver como toda la manada de lobos que les había estado persiguiendo por más de quince minutos empezaba a retroceder. Ninguno de ellos se atrevía a cruzar el caudaloso y frio rio hasta que…sí, uno de ellos si lo estaba haciendo, el único lobo que se atrevió mientras que el resto de la manada volvió a desaparecer entre los árboles y arbustos.

—Viene uno — Indicó Buzz.

Devin tuvo su rifle preparado para abrir fuego pero Buzz se lo impidió haciendo un gesto con su mano.

—Es solo uno — Murmuró — Ahora que el pequeño Bobby se ha callado — Buzz miró al niño y este respondió llevándose su dedo índice a la boca — No vamos arriesgarnos hacer ruido y atraer a lo que quiera que haya en este bosque, yo me encargo — Tomó su bate poniéndose en pie firme y listo para acabar con la bestia.

Caminó con pasos de plomo, al menos lo intentó pues la nieve siempre dificultaba aquello y creaba un pequeño crujido al ser pisada. El animal parecía que no se había percatado de la presencia de Buzz todavía y estaba olisqueando unos hierbajos que sobresalían desde la parte baja de uno de los árboles.

Por el rabillo del ojo la vestía pudo ver la silueta de Buzz y no se giró para atacar porque el primer batazo del rubio impactó de lleno con su cabeza, haciendo que cayese sobre la nieve. Buzz era consciente que tenía que actuar con rapidez con los lobos, eran rápidos, tenían reflejos y a la mínima que perdiese un segundo atacando, el animal se podía tirar sobre él y desgarrarle el cuello de un mordisco.

Le golpeó con el bate, otra vez, otra vez y otra. Así sucesivamente hasta que consiguió matar al animal a base de golpes, destrozando parte de su cráneo y por ende acabando muerto a causa del desangro.

Alzó la mirada y pudo ver con sus propios ojos la salvajada que acababa de hacer. Había asesinado un animal, esto era muy diferente de asesinar a un caminante y puede que hacía excasas horas hubiese asesinado a su primer ser humano, el anciano de Henry pero eso fue una historia muy diferente…él intentaba hacerle cosas malas y asesinarle, puede que aquel lobo también tuviese la intención de asesinarle pero era diferente, era un animal y Buzz siempre había sentido cierta compasión con los animales.

Dejó caer su bate de beisbol de una de sus manos sobre la nieve para después caer de rodillas y echar a llorar. No era un llanto tan escandaloso como el de Bobby pero sus compañeros, quienes habían visto todo el espectáculo detrás de las rocas podían oírle a la perfección.

Buzz lloraba, lloraba por lo que se había visto obligado hacer. Había estado acostumbrado a la crueldad pero matar aquel lobo le había superado. Posiblemente era el cansancio, las constantes peleas con Devin, el constante lloro de Bobby o tener que estar en todo momento pendiente de Linda lo que le había llevado a tal punto de estrés. Llorar, llorar era todo lo que quería hacer.

— ¿Ahora te pones a llorar? — Devin y los demás salieron de detrás de su escondite — ¡No veo el humo! ¡No lo veo y no lo veo por ningún lado! — Miraba al cielo, más allá de los arboles pues ahora se encontraban en un claro y la vegetación no era tan abrupta como lo había sido en lo más profundo del bosque.

—Devin…déjale… — Pidió Linda pero su hermano hizo caso omiso.

— ¡No Linda! ¡Estamos metidos en este por su culpa! ¡Porque dijo que corriéramos que tenía el camino de regreso de vuelta! — El de catorce años aireo sus brazos señalando varias partes del bosque — ¡Y mira donde estamos ahora! ¡Perdidos! ¡Por tu culpa!

Buzz, con lentitud fue girando su cabeza, cerrando sus puños con rabia, sus lágrimas estaban por toda su cara pero ya no lloraba, el llanto había sido cortado de lleno cuando Buzz escuchó aquella palabra, una palabra que había avivado un fuego que había estado ardiendo desde hacía horas pero que ahora, quemaba de verdad.

— ¿Mi culpa? — Se puso en pie, ya estaba hartado de contener sus sentimientos — ¿Mi culpa dices? — Volvió a preguntar.

— ¡Sí, tú maldita culpa! ¡Nos hiciste correr para nada y ahora estamos perdidos! — Devin había avanzado unos pasos hasta Buzz — ¡Y todo esto es… — Antes de que acabara la frase recibió un puñetazo en la cara que le hizo caer al suelo al instante.

Había sido Buzz, era la primera vez que golpeaba alguien, era la primera vez que se desquitaba de tal forma.

— ¡Todo esto ha empezado por tu maldita culpa, Devin! ¡Tú y tus estúpidas bromas hicieron que todo se retrasara y no pudiésemos salir por la puerta porque el maldito suelo se caía! — Gritaba lleno de furia y odio como nunca antes había hecho, su voz era tan alta que incluso Linda se llevó las manos a sus oídos — ¡¿Y dices que yo tengo la culpa?! ¡No soy yo quien ha estado comportando como un niñato mocoso infantil como tú!

Y Devin se puso en pie antes de que Buzz hubiese acabado el discurso.

— ¡Tengo catorce, el único mocoso infantil eres tú, imbécil! — Devin no se iba a quedar quieto, no después de aquel puñetazo, eso estaba claro. Tumbó a Buzz de un placaje, haciendo que este cayera al suelo y Devin sobre él, gritándole a dos palmos de la cara — ¡Desde que tú llegaste al grupo todo ha ido mal, todo se ha ido a la mierda, el hospital, la muerte de mi padre, lo de Peterson y ahora esto! ¡Éramos felices, no te necesitábamos! ¡Tú eres el mocoso, niño imbécil!

Buzz respondió ante tales palabras con otro puñetazo directamente en el costado izquierdo del labio de Devin, haciendo que este tuviese un pequeño tajo que empezaba a sangrar. Pudo quitarse a su contrincante de encima de nuevo y ahora era Buzz quien estaba encima de él y no tenía intención de parar, no después de aquellas palabras tan crueles.

— ¡¿Así que ahora yo soy el problema?! — Golpeó su rostro con otro puñetazo — ¡Soy yo el que cuida de tu hermana siempre y no tú, eres un irresponsable, un creído y un gilipollas! — Y otro puñetazo más y luego otro y otro más en su labio — ¡Eres el gilipollas más grande que he visto jamás!

Devin se vio en una situación que sino hacía algo Buzz le iba a moler a palos. El chico nunca había sido violento, de hecho Devin nunca antes se había visto envuelto en una pelea hasta aquel momento pero lo que sí tenía claro es que no iba a dejarse ganar, no de aquella manera y no por un mocoso menor que él.

Introdujo un par de sus dedos en la herida de la mejilla del de doce, este gritó de dolor llevándose sus manos hasta allí. Devin aprovechó tal momento para dar su primer puñetazo a Buzz, haciendo que este cayese a un lado.

Y estuvo a un instante de ponerse en pie y patearle pero no lo hizo. No lo hizo porque por un instante, antes de alzar su pierna contra Buzz pudo percatarse lo que estaba ocurriendo alrededor. Bobby lloraba asustado, pero era un llanto muy diferente, totalmente opuesto al llanto de cuando veía caminantes, fuego o lobos, este llanto era un llanto de terror, de terror de verdad. Y Linda, su propia hermana que seguía con sus manos en los oídos para no oír la discusión también lloraba. Ambos estaban llorando por culpa de la pelea, por culpa de aquella estúpida pelea.

Buzz también fue consciente que ellos dos, los más débiles del grupo estaban llorando por su culpa. Bobby era un niño pequeño, prácticamente un bebé y siempre era doloroso ver alguien de tal edad llorar desconsoladamente pero Linda…aquello era una historia muy diferente, ver a la niña de sus ojos, a su novia, a la chica que la noche anterior le había dado su primer beso llorar…eso era cuanto menos desgarrador.

Probablemente de no haber visto a Bobby y Linda llorar no hubiese parado la pelea. Sus ganas de golpear a Devin hasta que se cansase seguían dentro de él, esa rabia encarcelada en su interior que había sido desatada por las palabras del de catorce. Suspiró llenando su mano derecha de un montón de nieve y después lanzando esta contra el rostro de Devin, con la mayor fuerza posible.

—Peggo... ¿Qué hacegggs? — Pronunciaba como podía escupiendo los trozos de hielo de su boca.

—Creo que está claro que eres un payaso y esto es lo más parecido que he encontrado a una tarta, a los payasos se les tira tarta a la cara pues yo te tiro esto — Refunfuñó Buzz tomando su bate de beisbol — Payaso.

Y con ese insulto final abandonó la escena, adentrándose él solo entre los árboles. Volvería después, sabía que aquellos tres no se iban a mover de ahí y él…bueno, él necesitaba un momento asolas para llorar, sí, Buzz iba a llorar y no solo por unos minutos, quizás, incluso por horas. Y lloraría por lo que había ocurrido, por lo que había pasado la noche anterior, por cómo se había cobrado su primera víctima cuando prendió fuego a Henry para después huir de un montón de caminantes. Lloraría por haber apartado a Bobby de su padre, por haber asesinado al lobo a sangre fría y por haber pegado a su mejor amigo, como si nada importase, como si de alguna manera se hubiese transformado en una versión infantil de su padre y disfrutase con cada uno de los puñetazos. Y lloraría también por Linda, por el daño que le había hecho al pelear con su hermano.

Si alguna conclusión podía sacar de aquella reflexión que hacía sentado sobre aquel tronco mientras empezaba a oscurecer era que, definitivamente, se estaba convirtiendo en alguien como su padre, en un monstruo. O al menos, eso es lo que creía él.



Cuando decidió regresar, los hermanos Greengrass ya estaba dormidos, abrazados él uno con la otra, estando el pequeño Bobby en medio de ambos, junto las rocas donde anteriormente se refugiaron de los lobos. Buzz pudo ver como alguno de ellos había dejado un trozo de pan sobre su mochila, al parecer ese era el pan que Devin había tomado de la cocina la noche anterior, era solo un trozo, bastante grande a decir verdad, al parecer habían dividido el resto de trozos para ellos y con eso habían cenado.

Hacía frio, mucho frio. Una improvisada nevada empezó y Buzz no tuvo ninguna intención de dormir, no podría aun que lo intentase, además, alguien debía quedarse haciendo guardia. Además esos pensamientos de todo lo que había ocurrido en las últimas rondas seguían pululando por su cabeza, como si entes fantasmales fuesen, rondando en su mente, de un lado a otro, acosándole, haciendo que se sintiera mal y en parte, se odiara a si mismo.

Entre pensamiento y pensamiento tuvo que utilizar sus propias manos para calentarse los brazos y las piernas, frotándose manos, brazos, pies y piernas, intentando mantener la temperatura. Y es que se daba cuenta que si no encontraban a los demás pronto acabarían muertos, eso estaba claro. Entre los lloros de Bobby, la incapacidad de Linda, las continuas disputas con Devin, la falta de comida y aquel congelante frio…todo eso les acabaría matando. Eso estaba claro.

Pero él estaba aguantando, aguantando el frio, el no quedarse dormido y los ronquidos de Devin, todo sea dicho. Cuando los primeros rayos de sol empezaron a destellar por todo el cielo decidió acercarse hasta el rio. Con algo de dificultas pudo ver su rostro reflejado en el agua y se percató que la herida empezaba a tornarse de aquel color oscuro, tal y como había ocurrido con su pierna.

Se le iba a infectar…

Sabía lo que tenía que hacer, solo que, no sabía si estaba preparado para tal cosa. Debía intentarlo al menos, no quería que su cara se jodiese más de lo que ya estaba jodida. Se puso en pie y regresó hasta donde los demás seguían dormidos. Tomó la pequeña navaja de Devin, encontró algún que otro palillo bastante pequeño y fino entre los árboles, lo afiló, lo limpió y se aseguró que estuviese preparado para servir como aguja. Procedió cortando un trozo de tela de su pantalón e intentó quitar todos los hilos más gruesos posibles de la tela. Los utilizaría para suturar la herida. No tenía muy claro como aquella idea se le había venido a la cabeza, quizás vio algo parecido en alguno de sus comics pero sin duda, no estaba convencido para nada si aquello funcionaría. Quedaría una chapuza, quizás se hiciese más daño de lo que ya tenía pero debía intentarlo.

Se acercó hasta el rio otra vez. Su rostro quedaba reflejado en el agua como antes. Se aseguró que los hilos estaban bien atados al pequeño palo. Contó hasta tres, suspiró varias veces, llevo dos de sus dedos hasta la herida, con el palo y los hilos preparados y…

Dios, aquello era lo más doloroso que jamás había experimentado. Un chorro de sangre cayó sobre el agua cuando cosió de lado a lado su pómulo de la mejilla. Incluso se contuvo el grito de dolor mordiéndose los labios, los cuales también empezaron a brotar un sangrado algo más tímido pero al fin y al cabo era sangre.

Ese había sido el primero y por lo menos quedaba por hacerlo cuatro veces más para decir que aquel pequeño tajo de su mejilla estaba cosido.

Y fue el segundo que no era tan doloroso como el primero pero la sangre no dejaba de brotar. El tercero tampoco fue tan grave pero..

El cuarto, el que cerró la herida…aquello fue como ver a la parca arrancando el alma del cuerpo del joven. Juraba, que ni tan siquiera cuando Kevin Gardener y su padre le golpeaban no había sentido tanto dolor y mira que el chico había estado acostumbrado a la sangre y sufrimiento desde bien pequeño pero aquello…aquello era diferente, tener que provocarse él mismo el dolor para cerrar la herida había sido como un infierno. Fue un riesgo que tuvo que tomar.

Podía ver como las gotas rojas chapoteaban en el agua al caer. Sus ojos empezaron a humedecerse ahora que había acabado con la sutura y tenía ganas de llorar, había llorado demasiado en las últimas horas pero todo el dolor que había vivido en los últimos minutos eran merecedores de esas lágrimas. Se contuvo sin embargo cuando escuchó la voz de Bobby a sus espaldas; se había despertado.

— ¿Qué haces? — El pequeño tomó asiento junto a Buzz, que se encontraba al lado del rio.

—Estaba intentando cerrar la herida….la de mi mejilla — Señaló con sus dedos aquella chapuza.

—Guau sangre… — Bobby acercó sus dedos y tocó la herida con cuidado.

—Sí, sangre — Admitió Buzz —Ten cuidado, duele.

El de cuatro años metió sus dos minúsculas manos dentro del rio, tomando algo de agua (pues la mayoría se había escurrido entre sus finos dedos) y la llevó hasta la mejilla de Buzz, limpiando la sangre cuidadosamente con el agua y sus manos.

—Te limpio, para que no tengas sangre…la sangre roja es muy fea y hace pupa.

—Sí…gracias — Esbozó una sonrisilla imitando lo que Bobby había hecho, llenar sus manos de agua y llevarlas hasta la herida, lo hizo un par de veces junto el pequeño hasta que preguntó algo.

— ¿Si soy malo vas a pegarme como a Devin? Te prometo que seré bueno, no lloraré más, te lo prometo…

Y es que aquella frase fue como si tomarán el corazón de Buzz y lo sacudieran más de veinte veces por segundo. Si antes había tenido ganas de llorar aquello fue la gota que colmó el vaso e hizo que Buzz ahora sí, rompiese a llorar delante de Bobby.

— ¿Por qué lloras? ¿He hecho algo malo?

—No… — Balbuceó entre lágrimas —…es solo que…tú sabes que no soy así Bobby, no me gusta pegar, no me gusta pelear…solo…se me fue de las manos…estaba muy nervioso y enfadado pero yo…yo no pego…odio las peleas…las odio — Las odiaba por todas aquellas veces que había sido él la víctima, por todas las veces que él había recibido los golpes.

— ¿Eso significa que no me pegaras?

— ¡Pues claro que no Bobby! ¡Eres como un hermano pequeño para mí!

— ¿De verdad? — Preguntó Bobby abriendo los ojos de par en par, con una cara totalmente adorable — Siempre he querido tener un hermano mayor.

— ¡Pues ya tienes uno — Buzz apachurró a Bobby entre sus brazos con un enorme abrazo, hundiendo su cabeza en el enorme rizado pelo del niño — Y te prometo que te cuidaré, te cuidaré hasta que encontremos a tu papá, no dejaré que nada malo te pase, lo prometo renacuajo.

— ¡Suéltame! — Gritó Bobby deshaciéndose de los brazos de Buzz — ¡Esto mola más — Y alzó su mano chocándola con la de Buzz a la vez que ambos estallaban a reír — He visto durante todo este tiempo como Devin y tú siempre hacéis eso, eso de chocar las manos ¡Y me gusta! ¡Y tú eres mi hermano mayor y tenemos que parecer guais!

—Por supuestísimo que sí, tienes razón — Admitió entre risas — ¡Chócala!

Y estuvo conversando con el pequeño en las dos siguientes horas hasta que los mellizos Greengras por fin despertaron. Para sorpresa de Buzz, aquel renacuajo era mucho más interesante de lo que en un primer momento pudo imaginar.

Estuvieron de acuerdo en seguir el rio, el rio les acabaría llevando algún lugar, siempre lo hacía. Eso es lo que Devin había dicho pues su abuelo le explicó que todas las edificaciones o carreteras siempre solían ser construidas antiguamente cerca de ríos y tenía razón, seguir aquel rio era la única opción que tenían y la única que decidieron llevar acabo.

En el trayecto ninguno de ellos intercambió palabra. Devin estuvo un buen rato ojeando la herida cosida de Buzz pero no comentó nada al respecto, tampoco le dijo nada a su hermana, Buzz tomó la misma opción, el silencio en viaje. La única vocecilla que se podía oír era la de Bobby, el cual les iba cantando una canción infantil que había aprendido en la escuela mesas atrás y se la sabía de memoria. Al menos les hacía la caminata más entretenida.

Pero la canción terminó de repente.

—Shhh…. — Ordenó Buzz cuando le pareció escuchar pasos entre uno de los matorrales. Indicó a Devin que alzase su rifle, él preparado para atacar con su bate a cualquier cosa que apareciese frente ellos se quedó más que sorprendido cuando aquella figura hizo acto de apariencia.

Robusto, despreciable y con aquel asqueroso bigote de siempre.

Era Peterson, acababa de hacer acto de presencia. Como si hubiese salido de la nada, de entre aquel montón de maleza y al parecer estaba solo también. Estaba perdido tal y como ellos.

—Ostia puta, creo que me acaba de tocar la lotería — Bromeó el comandante con una de sus fuerte y sonoras carcajadas.

—Oh no…joder…— Suspiró Buzz llevando la diestra hasta su cabeza —…definitivamente, este es mi puto día de mala suerte.



Y es que lo cierto era que…la mala suerte solo acababa de empezar.



¡Y ya estoy aquí! En lo personal debo decir que me ha encantado escribir este episodio, ha sido de mis favoritos y escribir sobre los enanos es algo que me encanta.

Spoilers para el proximo capitulo.

Spoiler: Show
-Veremos a los demás miembros del grupo.
-Sabremos que pasa con Peterson y los pequeños.
-Una nueva amenaza hará acto de presencia.
-Muerte...
-Y empezaremos la recta final.

¡Solo cuatro episodios!

El nombre del próximo capitulo es; cara o cruz.
Última edición por Robla el Jue, 11 Sep 2014, 15:21, editado 1 vez en total
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Robla » Jue, 11 Sep 2014, 13:04

Hola :combustion: :combustion: :combustion: (¡cómo me mola este emoticono!)

Espero que todo siga como ha de seguir. BIEN. Y por fin, he podido sacar tiempo para leer lo que quería leer. ESTA MARAVILLA DE RELATO.

Desde lo último que leí, me quedaban tres capítulos. Gracias por el resumen del primer capítulo que no había leído, me ayudó mucho para ubicarme, sin duda alguna, porque estaba totalmente en la inopia en cuanto a hechos se refiere.

Dicho esto, buenísima presentación a Chris y Natalie. Sí, me intuía sus relaciones de sangre, hermanos o primos, eran directas. Eran casi idénticos, aunque había algo raro en su forma de tratarse. ¡Voilá! ¡Sorpresa! Y yo que pensaba que la mochila tendría una máquina del tiempo... bueno, supongo que ahora entiendo todo el asunto. Buzz es increíble, de los mejores protagonistas de series, único, carismático, adulto a más no poder. Sí que sabe actuar bien. Parece que esa trama traerá que hablar, y me gusta. Y el cliffhanger de la casa, me ha dejado como: ¿DAFUQ? Pero bueno, tengo aún dos capítulos por leer, así que, es comprensible que esté así, los cuales leeré ahora.

JD, lo siento, cada vez me cae más peculiarmente mal. No es un mal como a Peterson, es un mal como a que: "joder tío, imposible cagarla más que tú". Está perdiendo la cabeza. El amor no siempre es la justificación de todo cuando puede llevar perjuicios tan graves para cualquier persona. :bombilla: Lo del amor... eso es lo que me pasa contigo, Nadia, que te quiero mucho, pero como me mates a un favorito :disparo2:

El grupo Devin, Linda y Regina son de los que más me gustan, la verdad. Aunque dudo que ese grupo subsistiera mucho fuera del gran grupo original.

Sencillo capítulo para Ramón, Regina, Jerry o Peterson, a los que poco hemos visto, aunque sabemos ya de ellos bastante, de momento no tengo sentimientos encontrados. Ethan y Bobby... ese padre, hará todo lo que sea por proteger a su padre. LO SÉ.

Ole ahí, Bree, mi favorita, siempre la he visto como una gran intermediaria.

El momento pinchazo de rueda... hasta que no lo entendí, ha sido como: :ZO :ZO :ZO :ZO

Y sí, lo voy a decir. Me gusta y me pone Starla. :bailando: Hale, ya lo he dicho, juzgadme por ello, pero casi es de lejos mi personaje favorito. Me encanta su carácter, su trama, su función, TODO. Quiero ver más de ella. Es única.

Me pongo ahora con el resto, me alegra volver por FIN, a esta zona tan carismática del foro. :Ola:

ERES SENSACIONAL, NADIA. SIGUE ASÍ, Y DESBANCAS A LA SERIE. COMO TÁ' MANDAO.

------------------------------

Segunda edición: Para los enlaces de youtube, elimina la 's', del https', te lo he corregido, si no te importa. ;)

-----------------------------

Tercera edición :chicle:

Puto viejo. Llámame masoca, o lo que quieras, pero desde el principio supe que ahí iba a ver un miembro de la familia que iba a ser un grandísimo hdp, o que no era lo que aparentaba ser. Puñetero viejo. Ese final... ahora entiendo lo del capítulo no apto para sensibles. Dolió leerlo, pero en realidad es reflejo de la cruda realidad de hoy día, y de las mentes enfermas que pueblan nuestro mundo, y que no dista mucho de no existir un muerto viviente, pero sí un viviente muerto. Genial forma de describirlo, y explicarlo, respetuoso y perfecto. Única eres.

Me ha alegrado conocer a los demás. Wendy me parece encantadora. ¡Un San Bernardo! Me encantan los perros, lo reconozco :meparto: Y las chicas, carismáticas, aunque distintas para ser hermanas. Buenas pinceladas que hacen delicias de ellas, sin duda alguna.

Por un momento me olvidé de todo lo malo que puede poblar el mundo. El momento croquetas, el momento Bree-JD (tienes más de lo que mereces, JD), el momento reconciliación (pensé que acabarías aquí con ella), el Beso de Linda-Buzz :oops: :oops: :oops: :ops: ¡pero qué monadaaaaaa! Y sus reflexiones.

Como siempre, la curiosidad de Buzz tiene repercusiones negativas, pero su valentía infundirá confianza y solidez en el grupo, en el futuro. Sensacional capítulo, has desarrollado bien lo que has elegido. :aplauso: :aplauso: :aplauso:

-----------------------------------

Cuarta edición, digo, puesto al día con el último capítulo, y la odisea de Buzz & Company.

Qué miedo he pasado pensando que cogía a Buzz... y eso... pufff, OJALÁ HAYA MUERTO ENTRE TERRIBLES SUFRIMIENTOS ESE SER DESALMADO. ARDE. ¡ARDE!

¿Qué habrá pasado con sus hijas, el perro y él? Él supongo que muerto ya. Espero que el resto del grupo también bien, pero no sé si habrán separado o algo... qué ansiedad no saber nada de ellos. ¡Pero mañana sí! ¿No?

La travesía, maravillosa. Desarrollar los personajes más frágiles, la protección de Buzz a Linda... me encanta esa pareja.

El momento en la casa, qué tensión, pensé que Bobby no lo contaba, me daría hasta pena, pero ver que finalmente, con la conversación final, se nota que es un niño, por como habló y trató a Buzz, que solo quería protección y algo de amistad, que necesita una figura protectora...

Devin-Buzz, qué momento más tenso por favor... tanto dentro de la casa con el hundimiento, donde Buzz lo salvó, por sus reticentes bromas, espero que por el estrés o el miedo, y cuando se pelearon, tenía el corazón en un puño, la verdad, ni con apaciguamientos. Espero que se reconcilien... ¡son amigos!

La huida tensa. Todo tenso. La pérdida del humo, los llantos de Bobby, la aprensión por ver morir a uno de mis chiquitines... :GBye Pero lo que sí me sorprendió, fue lo de los LOBOS. Porque aquí, has sabido meter un recurso que aún sigue ahí, como es una manada de lobos hambrientos, que es tan o más peligroso que una manada de muertos vivientes. Estos peligros son los que obvian en las series, y por eso llegan a ser tan repetitivos los respectivos temas. ¡Pero me sorprendiste! Corazón en un puño con Buzz matando al lobo.

Y ESE FINAL. ¡ESE FINAL! LO SABÍA. PETERSON.

Te aplaudo, te vuelvo aplaudir, eres única y escribes de cine. Me metes en la historia, lo entrelazas todo, haces que forme parte de ella, que esté entre ellos y sufra lo que sufren ellos. QUIERO MÁS, (uf qué mal suena). DALE CAÑA, NADIA. Me alegra estar al día. :combustion: :combustion: :combustion:
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Nadia » Vie, 12 Sep 2014, 15:06

Robla, quizás no te crees lo que te voy a decir pero te quiero, te quiero mucho y no sabes cómo has alegrado mi día (que no está siendo el mejor por diversos motivos personales) solo con leer esto, eres muy grande y te quiero tio, de verdad.

Pero dejándonos de ñoñerías paso a comentar tus opiniones…

¡De verdad me encanta que te encante Buzz! <3 Para mi es de los personajes que más me gusta escribir, no podría sentirme mejor escribiendo un personaje, protagonista, pequeño y él, aveces es complicado meterse en la mente de un niño como Buzz pero créeme, me resulta taaaan fácil que jamás me cansaré de escribir sobre este enano. Me encanta de verdad que le tengas tanto cariño (:

JD, JD, JD…obviamente está creado así para que se le tenga cierto recelo y cierto “asco” sí, lo sé, yo también se lo tengo a veces, no voy a negarlo xD yo solo creo que es un hombre que jamás estuvo preparado para ser líder (no es como Rick, JD jamás estuvo preparado para ser líder) creo que hay otros miembros en el grupo que tienen la madera perfecta para tomar en un futuro (o no) la tarea como líder. Pero eso ya lo veremos con el tiempo, JD está cegado por el amor que procesa a Bree, haría cualquier cosa por ella, es posiblemente…el amor de su vida. Si alguna vez despierta de este amor veremos como actúa.

Devin, Linda y Regina también me encantan a mí, como escritora <3 y lo cierto es que es así. Quizás JD se sobrepasó al no dejarlos marchar pero seamos realistas… ¿Qué futuro tienen una ciega, una anciana y un jovencito hiperactivo en un mundo así? Lo cierto es que necesitan a los demás.

Starla xDDD tengo constancia que Starla es detestada por Irika y por alguna otra gente que me está siguiendo, creo que tú y yo somos los únicos que le gusta Starla. Esta mujer es una caja de sorpresas, su comportamiento feroz puede ser una ayuda o un impedimento muy grande para el grupo, también veremos si esto trae consecuencias con el tiempo o no pero sí, yo también amo a Starla Grimaldi <3

Sobre la parte del viejito…te voy a ser sincera, he estado dudando MUCHO en hacer esto. No quiero que haya ningún tipo de censura en mi relato, quiero mostrar lo crudo que es un mundo como ese y muchas cosas chungas y sádicas están por venir pero…sí, a mi me costó escribir dicha escena, fue incomoda, tanto la escena final como la del inicio donde él ataca a Buzz. Las tres hermanas van a dar que hablar eh…esto no acabó aquí, sabremos más de ellas xD el momento croquetas yo personalmente creo que son necesarios >.< me encanta escribir estas escenas donde salimos un poco de la oscuridad y depresión que les rodea y damos a los personajes un poco de calma, son mis escenas preferidas xD

Que habrá pasado con el viejo loco, sus nietas y el perro obviamente lo sabremos en el próximo capitulo, no haré esperar mucho xD sobre los demás…tendrás que leer, puede que haya alguna baja, puede que no :P

El pequeño Bobby ha estado en un poco al margen durante todo este tiempo. Ya era hora que supiésemos algo más de él, al fin y al cabo es un bebé, es un niño pequeño, tiene miedo, se asusta con facilidad y le cuesta ver la vida sin su padre, menos mal que tiene a su hermano Buzz que está ahí para protegerle <3 saldrá algo interesante de estos dos, veras.

Que decir de Devin y Buzz…son dos enanos que han estallado, se han visto en una situación terrible y el carácter de ambos a chocado, obviamente son amigos, como Buzz dijo, él es su mejor amigo…pero sí, las bromas de Devin causadas por el nerviosismo y miedo a la situación hicieron que estallaran de esa forma.

Y el asquerosísimo y despreciable Peterson vuelve hacer de las suyas :D ya tardaba xD no diré nada más, solo diré que…os sorprenderá por donde va a ir la historia.

¡El capítulo estará hoy, por supuesto, esta misma noche lo subo que le estoy dando unos últimos retoques! Muchisimas gracias Robla, no sabes cómo aprecio este comentario, eres muy grande tio, no cambies nunca y gracias por leer. :Ola: :Ola: :Ola: :Ola:

PD: Muchisimas gracias por lo de los videos *-* no sabes cuanto los necesitaba para futuros capitulos.
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Robla » Vie, 12 Sep 2014, 16:03

Nadia escribió:Robla, quizás no te crees lo que te voy a decir pero te quiero, te quiero mucho y no sabes cómo has alegrado mi día (que no está siendo el mejor por diversos motivos personales) solo con leer esto, eres muy grande y te quiero tio, de verdad.


Irse todos de aquí :oops: :meparto: :meparto: :meparto:

Pero dejándonos de ñoñerías paso a comentar tus opiniones…

¡De verdad me encanta que te encante Buzz! <3 Para mi es de los personajes que más me gusta escribir, no podría sentirme mejor escribiendo un personaje, protagonista, pequeño y él, aveces es complicado meterse en la mente de un niño como Buzz pero créeme, me resulta taaaan fácil que jamás me cansaré de escribir sobre este enano. Me encanta de verdad que le tengas tanto cariño (:

JD, JD, JD…obviamente está creado así para que se le tenga cierto recelo y cierto “asco” sí, lo sé, yo también se lo tengo a veces, no voy a negarlo xD yo solo creo que es un hombre que jamás estuvo preparado para ser líder (no es como Rick, JD jamás estuvo preparado para ser líder) creo que hay otros miembros en el grupo que tienen la madera perfecta para tomar en un futuro (o no) la tarea como líder. Pero eso ya lo veremos con el tiempo, JD está cegado por el amor que procesa a Bree, haría cualquier cosa por ella, es posiblemente…el amor de su vida. Si alguna vez despierta de este amor veremos como actúa.


Buzz, uno de los personajes mejor llevados en palabra, más para ser un niño, con lo difícil que es escribir sobre ellos. Y JD... lo que tú dices... a ver, a ver...

Devin, Linda y Regina también me encantan a mí, como escritora <3 y lo cierto es que es así. Quizás JD se sobrepasó al no dejarlos marchar pero seamos realistas… ¿Qué futuro tienen una ciega, una anciana y un jovencito hiperactivo en un mundo así? Lo cierto es que necesitan a los demás.


Hiperactivo. Un concepto a explorar, ¿no? ¿Algún problema mental?

Starla xDDD tengo constancia que Starla es detestada por Irika y por alguna otra gente que me está siguiendo, creo que tú y yo somos los únicos que le gusta Starla. Esta mujer es una caja de sorpresas, su comportamiento feroz puede ser una ayuda o un impedimento muy grande para el grupo, también veremos si esto trae consecuencias con el tiempo o no pero sí, yo también amo a Starla Grimaldi <3


:aplauso: :aplauso: :aplauso: :aplauso: :aplauso:

Sobre la parte del viejito…te voy a ser sincera, he estado dudando MUCHO en hacer esto. No quiero que haya ningún tipo de censura en mi relato, quiero mostrar lo crudo que es un mundo como ese y muchas cosas chungas y sádicas están por venir pero…sí, a mi me costó escribir dicha escena, fue incomoda, tanto la escena final como la del inicio donde él ataca a Buzz. Las tres hermanas van a dar que hablar eh…esto no acabó aquí, sabremos más de ellas xD el momento croquetas yo personalmente creo que son necesarios >.< me encanta escribir estas escenas donde salimos un poco de la oscuridad y depresión que les rodea y damos a los personajes un poco de calma, son mis escenas preferidas xD


No es censura, es realidad, y escribir sobre todo, haciéndolo bien, y tratándolo con crudeza, como podría ser, por desgracia, en la realidad. :chicle:

Que habrá pasado con el viejo loco, sus nietas y el perro obviamente lo sabremos en el próximo capitulo, no haré esperar mucho xD sobre los demás…tendrás que leer, puede que haya alguna baja, puede que no :P


:cafe:

El pequeño Bobby ha estado en un poco al margen durante todo este tiempo. Ya era hora que supiésemos algo más de él, al fin y al cabo es un bebé, es un niño pequeño, tiene miedo, se asusta con facilidad y le cuesta ver la vida sin su padre, menos mal que tiene a su hermano Buzz que está ahí para protegerle <3 saldrá algo interesante de estos dos, veras.


:cafe: x 2 = :cafe: :cafe:

Que decir de Devin y Buzz…son dos enanos que han estallado, se han visto en una situación terrible y el carácter de ambos a chocado, obviamente son amigos, como Buzz dijo, él es su mejor amigo…pero sí, las bromas de Devin causadas por el nerviosismo y miedo a la situación hicieron que estallaran de esa forma.


MEJORES AMIGOS. :bailando:

Y el asquerosísimo y despreciable Peterson vuelve hacer de las suyas :D ya tardaba xD no diré nada más, solo diré que…os sorprenderá por donde va a ir la historia.


:cafe: :shock:

¡El capítulo estará hoy, por supuesto, esta misma noche lo subo que le estoy dando unos últimos retoques! Muchisimas gracias Robla, no sabes cómo aprecio este comentario, eres muy grande tio, no cambies nunca y gracias por leer. :Ola: :Ola: :Ola: :Ola:


¡Qué ganas!

PD: Muchisimas gracias por lo de los videos *-* no sabes cuanto los necesitaba para futuros capitulos.


:combustion: :combustion: :combustion: :mrgreen:
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Nadia » Sab, 13 Sep 2014, 08:56

17 ~ Cara o cruz.




Y no dejaba de correr. Bree apartó matorral y matorral, miró detrás de enromes rocas e incluso intentó incluso escalar un árbol para intentar tener una vista más amplia de la zona. No tenía ni idea como hacerlo, nunca había sido una chica de campo, era una chica de ciudad y lo había sido hasta hacía escasos meses. A pesar de que Bree Weston había cambiado demasiado en aquellos últimos días seguía sin saber hacer muchas cosas, no tenía ni idea de cómo seguir un rastro y mucho menos tenía paciencia, no le encontraba, le había vuelto a perder de nuevo y no podría perdonarse tal cosa.

— ¡Buzz! — Como si los arboles hiciesen de pared su voz resonó entre toda la maleza, rebotando de un lado a otro para finalmente acabar en un olvidadizo eco — ¡Buzz! — Volvió a gritar, escuchando como alguien se acercaba a ella por detrás, la rubia rápidamente alzó su arma.

La oscuridad dificultaba su visión, desconocía que hora era pero debía ser más de medianoche. Aquel incendio y los gritos desesperados de todos le hicieron levantarse hacía escasamente un par de horas atrás. Estaba con JD, en la cama cuando al abrir la puerta del cuarto pudo ver como aquel señor mayor, Henry, prendía todo fuego a su paso, creando aquel tremendo caos en la mansión. No tuvieron más opción que huir, huir al exterior de la casa junto a los demás mientras esta poco a poco se fue derrumbando, se alejaron lo suficiente como para que la enorme hoguera que la residencia había provocado no les alcanzase pero la desgracia y desesperación vino una vez que se reunieron a la vez que se percataron que los más pequeños no estaban entre ellos. Buzz no estaba allí y la reacción de Bree fue más que evidente; quería y debía encontrarlo.

—De esta manera no le vas a encontrar — La imagen en la oscuridad fue tomando forma, era JD, el cual había seguido sus pasos hasta lo profundo del bosque —Quiero encontrarlo tanto como tú pero en mitad de la oscuridad no le vas a encontrar.

—No me importa, no descansaré, seguiré buscando hasta que le encuentre y lo sabes — Bree bajó su arma y renaudo su paso.

—Espera…

— ¡¿Qué?! ¡Sabes que no pienso parar hasta encontrarlo! ¡No voy a perderlo, no de nuevo! — Bree lo tenía claro y no le importaba gritar, no le importaba estar en medio de la profundo oscuridad, no le importaba tener que mover cielo y tierra, solo quería encontrarle, eso era todo y lo demás no le importaba ni una mierda.

JD optó por no seguir con la discusión, toda respuesta que le dio fue un profundo suspiro, dejándola ir, con sus gritos, buscando al muchacho mientras que él permaneció a su lado, en silencio, con su arma preparada y guardándole las espaldas. No tenía de otra.

Bree siguió un pequeño sendero, un sendero que daba a la parte opuesta de donde había estado la casa. No paró de gritar su nombre, de llamarle, de regar que volviese y es que no paró hasta que su garganta empezó a doler, estaban en medio de una zona completamente nevada, dios sabía cuántos grados hacía pero el frio era más que evidente, si seguía gritando en medio de aquella ola de congelación iba acabar enferma, eso estaba claro.

No continuó con los gritos pero si lo hizo con la búsqueda. La pareja no había intercambiado palabra después del desacuerdo, Bree entendía perfectamente la postura de JD, se preocupaba por ella y lo sabía pero encontrar aquel muchacho era algo mucho más importante que cualquier otra cosa, incluso era más importante que el mismísimo JD.

—Ahí hay algo… — Irrumpió de repente el silencio el doctor, haciendo que la rubia parase sus pasos.

— ¿Dónde?

—Ahí — Señalo aquel bulto que iba dejando su forma de sombra para convertirse en algo de carne y hueso a medida que se iban acercando. Era un cuerpo, un cuerpo tirado sobre la nieve, sin vida alguna.

—Oh dios, que no sea él, que no sea él, que no sea él — Pidió susurrando la rubia.



JD fue quien se acercó primero, dando un pequeño puntapié con sus botas al cadáver, asegurándose de que este no iba a levantarse y estaba bien muerto. Miró a Bree antes de girarlo, esta afirmó con su cabeza, preparada para cualquier cosa. El doctor lo hizo, giró el cadáver.

No era él, se trataba de otro niño, se podía ver en su infantil rostro y en la estatura de esta, no había sido mayor que Buzz.

—No es él — Confirmó Bree casi con una sonrisa.

—No, no lo es.

Pero la imagen del cuerpo de aquel niño sin vida no se podía ir de su cabeza, ver aquella pequeña carita congelada, sin vida, con los ojos abiertos de par en par, muerto a causa del frio, totalmente desolada. Se acercó a JD, arrodillándose hasta el cadáver, para ver más de cerca aún aquel muchacho.

— ¿Crees que el frio acabó con él?

—Posiblemente, no lleva muerto más de una semana — Respondió contundente el doctor, al cual solo le hizo falta ver la dilatación de los ojos y el estado del cuerpo para darse cuenta de tal hecho.

Llevó su mano hasta los mofletes de este, con todo el cuidado que podía tener los acarició. Aquel niño posiblemente tenía una gran historia a sus espaldas, había tenido familia, un padre y una madre que le quería, posiblemente hermanos también y de algún modo habían conseguido sobrevivir todo este tiempo, habían pasado por el mismo infierno que todos ellos habían pasado también, tuvieron que adaptarse a ese crudo mundo, tuvieron que aprender a enfrentar a los muertos y Bree estaba convencida que seguramente también se hubiesen topado con tipos poco amistosos durante el camino. Como si cuando deslizaba su dedo sobre la mejilla del chico pudiese revivir cada uno de esos momentos, imaginándolos, suponiéndolos claro estaba pero si de algo estaba segurísima la rubia era de que ese niño había tenido una familia, sí, quizás las cosas se jodieron y él acabó muerto pero seguro que una familia tuvo.

Buzz no tenía familia, su hermana se había ido, su padre estaba muerto y no tenía noticias de su madre, Bree había sido lo más cercano a una familia que había tenido en todo este tiempo, ella lo sabía y el niño se lo había hecho saber en varias ocasiones. ¿Qué hubiese sido de Buzz si jamás se hubiese encontrado con ella? Era la pregunta que cruzaba su mente en aquel momento, teniendo el rostro sin vida de aquel chico y es que la respuesta también la tenía clara.

Buzz hubiese acabado muerto, como el muchacho, hubiese acabado solo, hambriento y muerto. La sola idea de que volviese a encontrar solo ante aquel mundo le aterraba, Bree era consciente que Buzz había cambiado mucho en los últimos meses, ya no era aquel chico asustadizo que un día irrumpió en medio de aquel almacén, ya no era ese niño, ya no. Sin embargo todavía tenía esa necesidad de protegerlo, de seguir a su lado, de guiarlo por el buen camino, de no dejarlo solo, de ofrecerle su hombro para llorar, para consolarle, para decirle que todo iba a ir bien. Para Bree era imposible no ver a Buzz en la cara del chico, quizás iba acabar igual, quizás iba acabar solo, muriendo de frio o de hambre, solo de pensar tal cosa su cuerpo ardía, ardía de rabia y de ira, no, no quería que tal cosa pasase, preferiría mil veces antes morir ella que Buzz, su pequeño Buzz…

—Bree por favor…

—Lo sé JD, tenemos que volver, no lo vamos a encontrar en mitad de la noche, lo sé — Respondió, apartando su vista del rostro del niño, poniéndose en pie de nuevo. Si se seguía obligando a mirar aquel muchacho iba acabar llorando, lo sabía.

—Bien, mañana a primera hora cuando el sol salga te prometo que pondré a todos a buscar a Buzz y a los otros pequeños, lo prometo, sabes que yo también tengo cariño por ese niño, solo hagamos las cosas bien, no quiero que nada malo te pase — El doctor posó su mano sobre el hombro de esta, ella sonrió, posando su delgada y fina mano sobre la de él, se acercó y le plantó un beso.

—Lo haremos — Afirmó, siendo ella la que retomó el camino de vuelta al campamento.





Se habían estacionado alrededor de las ruinas de lo que fue la casa, utilizando lo que quedaba de esta como refugio para la nieve. Ya no quedaba casi nada prácticamente de la mansión, se había derrumbado a causa de las llamas a la vez que estas fueron desvaneciéndose a causa de la nieve más rápido de lo que en un momento pareció.

Nadie tenía claro lo que había ocurrido. Las únicas dos cosas que estaban claras es que se había formado un enorme caos y que Henry había sido el causante de que todo ardiera, pues él era el portador del fuego. Regina y Ethan también intentaron salir a buscar a sus pequeños, de hecho lo hicieron pero con el tiempo, al adentrarse más y más al oscuro y frondoso bosque fueron conscientes que no había nada que hacer, al menos no esa noche, tal y como Bree había comprendido.

Cuando el doctor y la rubia regresaron lo primero que esta vio fue que aquellas dos niñas seguía alrededor del cadáver de su abuelo, abrazándole y llorando. Se trataban de Wendy y Cassandra, las dos menores pues no había rastro alguno de Melissa, la mayor, al parecer se había alejado de la zona cuando el caos se formó. Si encontraba el camino de vuelta regresaría junto a sus hermanas, estas dos estaban destrozadas y ningún miembro del grupo se atrevió acercarse a ellas pues cada vez que lo intentaban Cassandra les gritaba que se alejaran, querían estar solas con el cadáver chamuscado de su abuelo, llorándole, haciendo su propio funeral interno.

Por otro lado Jerry y Peterson también salieron con vida de aquel asunto pero obviamente solo Jerry fue quien se encontró con el grupo, esta vez sin estar atado, Starla había convencido a los demás de que le dejaran pasar la noche con ella. No había habido noticias de Peterson, no al menos hasta el momento, ninguno de ellos sabía dónde estaba. Tampoco es que hubiese sido la mayor preocupación que tenían en aquella situación.

Habían prendido una discreta fogata en el centro mientras alrededor estaban los diversos vehículos y las tiendas de campaña, era Ethan el único que estaba despierto (sin contar las dos hermanas que continuaban junto el cadáver de su abuelo, en silencio), el único que seguía sentado junto al fuego, en silencio, casi con su mirada perdida en el fuego.

JD insistió en que Bree se marchase a dormir con él, ambos dormirían en la furgoneta de Regina, era el lugar más caliente y la anciana ya se encontraba en el interior durmiendo, sin embargo Bree se negó, no tenía ganas de dormir y dudaba que pudiese hacerlo aunque quisiese. Era complicado convencer al doctor pero de alguna manera lo hizo para que fuese él quien se marchase a dormir, mientras que ella tomó asiento junto la fogata, dirigiendo su mirada hasta Ethan, se podía notar en sus enrojecidos ojos que había estado llorando recientemente, como para no estarlo, era su hijo quien estaba desaparecido también.

— ¿Estas bien? —Preguntó Bree.

Ethan solo respondió con un meneo de cabeza, asintiendo.

—Sabes que si Bobby está con Buzz él le cuidará, jamás dejará que le pase nada a tu hijo, lo sabes ¿Verdad?

Ethan volvió a responder pero esta vez el gesto fue mucho más débil y desconfiado que el anterior.

Bree entendió que quería su espacio, que no quería hablar, a decir verdad ella tampoco quería hacerlo, solo necesitaba un momento de soledad, pasar aquella noche en silencio, reflexionando y preparándose para el largo día que iba a tener por delante mañana. No iba a descansar hasta encontrarlo.

Su mirada también quedó fijada en las llamas, como si de alguna manera hubiese quedado hipnotizada de la misma manera que Ethan parecía estarlo. Con sus brazos rodeo sus dos piernas, dejando caer su cabeza sobre sus rodillas, tranquila, relajada pero nerviosa, nerviosa por pensar donde estaría él, si seguiría con vida o no pero lo cierto es que aquello no era lo único que perturbaba su paz interior. Las llamas en su mente empezaron a cobrar forma, como si en aquellas llamas pudiese ver aquel rostro, ese rostro que se le había quedado marcado y no dejaba de repetirse una y otra vez. Era el rostro de la muerte, el rostro de aquel muchacho, el rostro sin vida de un alma inocente. Unas disimuladas lágrimas brotaron de sus claros ojos, descendiendo por las mejillas para luego ser consumidas por el calor que ofrecía la hoguera.

—Parece que no soy el único que no puede dormir esta noche — Aquella voz le hizo salir abruptamente de aquel casi trance en el que se había visto sumida.

Alzó la vista y pudo ver que se trataba de Chris, el chico nuevo, que también decidió tomar asiento junto ellos, colocándose su abrigo.

— ¿Está Natalie dormida? — Preguntó Bree.

—Oh sí, ella duerme como un tronco, siempre lo hace sabes, cuando la casa empezó arder tuve que insistir un par de veces para que se levantara, parece una osa cuando duerme, se podría pasar así días — Comentó, acercando sus manos al fuego —Recuerdo hará cosa de un par de años, fuimos a Europa, con nuestras familias y bueno…no recuerdo exactamente donde fue pero por aquel entonces nos gustaba eso de escalar, el caso es que para hacer aquella escalada tuvimos que subir con el coche hasta lo más alto de la montaña ¿Y adivina qué? El coche se quedó atascado en una roca en medio de aquel camino montañoso. Ella estaba en la parte trasera del coche, durmiendo, estuvimos más de seis horas ahí tirados, intentando sacar el dichoso coche de aquella roca hasta que lo conseguimos, una vez que llegamos a la cima la única pregunta que hizo fue ¿Cómo se ha hecho de noche tan rápido? A esa le encanta dormir — Recordar aquellos buenos momentos solo hacía que se sintiese mejor, a pesar de que ya solo eran un recuerdo demasiado lejano.

Se vio tentado a decirle algo a Ethan, intentar de ofrecer algo de ánimo, Chris era así pero cuando se encontró con el rostro completamente ido y serio de este decidió no hacerlo. Simplemente se centró solo en hablar con Bree.

— ¿Y por qué no puedes dormir?

—No lo sé…supongo que algo me inquieta…

— ¿El qué?

—Sé que no conozco a esos chicos demasiado, no son familiares míos y nos conocimos ayer mismo pero ese chico…

— ¿Buzz?

—Sí, Buzz — Respondió Chris a la pregunta de Bree.

— ¿Qué pasa con él?

—Es solo que…bueno, le conocí ayer y ya desde entonces sé que es un buen chaval, me recuerda a mi cuando tenía su edad, tiene un corazón puro, sabes, hizo algo por nosotros por Natalie y por mí que jamás olvidaré — Aún recordaba perfectamente como había sido Buzz el mismo que había mantenido el secreto del pinchazo de las ruedas —Me gustaría que volviese.

— ¿Qué hizo por vosotros? — Bree no sabía muy bien a lo que se refería.

—Supongo que cuando vuelva te lo contaré — Respondió Chris con una sonrisa, acercándose algo más a la fogata.

—Volverá, lo encontraremos — Afirmó Bree, totalmente convencida de aquello.

—Sé que volverá, ese chico es fuerte, solo con mirarle a los ojos soy capaz de decírtelo.

La rubia respondió con una tímida sonrisa. Ella pensaba igual, en realidad siempre pensó que Buzz había sido un muchacho fuerte, mucho más fuerte que todos ellos. Ese niño había pasado ya por un infierno antes que el mundo se fuese a la mierda, solo que jamás tuvo oportunidad de mostrar su valía hasta ahora, hasta aquellos días donde el mundo cambió por completo.

— ¿Crees que deberíamos ir e invitarlas a dormir alguna de las tiendas o algo? — Chris señalaba a las hermanas, la más pequeña era una cría y pasar toda la noche ahí, en medio del frio, rodeabas del cadáver de su abuelo no era algo ni ético ni sano para ninguna de las dos.

—Regina lo intentó y todo lo que consiguió por parte de Casandra fueron gritos para que las dejáramos solas, supongo que necesitan su tiempo, era su abuelo y su hermana mayor está desaparecida también, solo necesitan tiempo…

—Pero esa niña es tan pequeña para ver este tipo de cosas…

—Así es el mundo ahora Chris, no hay nada que podamos hacer, solo démosle algo de tiempo…

—Sí, supongo que tienes razón — Suspiró abriendo una enorme caja de pandora en sus pensamientos.

¿Estaba verdaderamente preparado para ser padre? ¿Para traer a un bebé a un mundo como aquel? ¿Qué futuro tendría? Sí, aquellas preguntas ya se le habían cruzado por la cabeza desde el primer segundo que se enteró que Natalie iba a traer un niño a ese mundo pero ahora, ahora más que nunca, ahora que esos niños estaban desaparecidos y aquella pequeña estaba en medio del frio, llorando sobre el cadáver de su abuelo, ahora era cuando más fuerza cobraban aquellas preguntas. Le aterraba ser padre, siempre le había aterrado serlo pero si había algo que más aterraba a Chris era la idea de perder un hijo, perderlo en mitad del frio, en mitad de la desesperación. Estaba convencido que no podría continuar con su vida si alguna vez perdía a su hijo, ni siquiera se plantearía hacerlo.

Fue un ruido proveniente de una de las tiendas el que hizo que la mirada de aquellos tres se apartase del fuego y se centrase allí. Era Starla la que salía de la tienda que compartía con Jerry, colocando su rojo pañuelo sobre su cabellera a la vez que recargaba su rifle y se acercaba al fuego, otra que no podía dormir.

— ¿Tampoco puedes dormir? — Bree hizo un gesto para que tomase asiento con ellos. Ella negó con la cabeza.

—No, no puedo dormir pero tampoco voy a quedarme ahí alrededor del fuego, supongo que prefiero que mi culo se congele ahí fuera — Una vez que se aseguró que su arma estaba bien cargada colocó está a sus espaldas —Voy a salir.

— ¿Salir? ¿Dónde? — Preguntó Chris y la militar no respondió, solo dirigió una mirada de incredulidad hasta él. Ella no olvidaba la discusión que habían tenido ambos el día anterior.

— ¿Por qué vas a salir? — Esta vez era Bree la que preguntaba.

—Supongo que no puedo quedarme de brazos cruzados sin más, no es mi estilo rubia, ya lo sabes — A ella sí que decidió responderle —Sé que no es lo mejor salir en medio de la noche pero amanecerá en un par de horas, si inicio la búsqueda ahora tendré menos terreno que cubrir cuando salga el sol — Estaba lista para adentrarse en el bosque.

— ¿Por qué haces esto? — Bree se puso en pie, algo sorprendida y orgullosa de la actitud de la militar, bien es sabido que aquellas dos jamás se habían llevado del todo bien.

—Supongo que he pillado más cariño de lo que creía a esos mocosos, a mi manera, pero sí, supongo que no pienso dejar a esos medio metros ahí fuera, no señor — Convencida de lo que decía puso rumbo hacía los árboles.

— ¡Espera! — Exclamó la rubia, siguiendo sus pasos —Voy contigo, le prometí a JD que me iba a quedar aquí pero no puedo, voy contigo.

—Perfecto por mi parte — Aceptó Starla, viendo como Ethan sin decir palabra alguna también se ponía en pie y se unía a ellas —Sí, supongo que también puedes venir Ethan.

—Voy con vosotros — Chris se había puesto en pie, de repente, sin que ninguno de ellos lo esperase. Al fin y al cabo no hacía ni un día que se había unido al grupo, no tenía por qué hacerlo.

—Y una mierda, solo nos retrasarías — Negó Starla, la cual ya había empezado a adentrarse en el bosque junto con los demás.

—No, no, no, no — Chris les cortó el paso a aquellos tres, poniéndose en frente —Fui Boy Scout, sé cómo seguir rastros, sé que tú eres militar y todo ese rollo pero siempre es mejor que vayan dos ¿No crees? Vamos, solo quiero ayudar, dejadme.

— ¡Que te apartes he dicho! — Starla de un manotazo lo echó a un lado, sin parar sus pasos.

—Vamos Starla…¿Puedes dejar de ser una cascarrabias aunque sea por una noche? En serio, me mola tú rollo, he aprendido aceptarte pero por favor, solo deja de ser una cascarrabias por una sola noche — Pidió Bree, casi que con una sonrisa en los labios.

—Así que cascarrabias ¿Eh? — Starla se giró con otra sonrisa en sus labios, era difícil ver sonreír a la del pañuelo —Bueno, supongo que ese es mi encanto y por eso todos vosotros me queréis tanto.

—Oh, sí, ya sabes que te amo, tía buena — Rió Bree.

—Córtate un poco rubia, tus miradas siempre me intimidan — Starla Grimaldi siguiendo una broma, aquello sí que era una novedad —Sí, supongo que puedo dejar de ser un grano en el culo por una noche, solo una noche…así que ya sabes, andando saco de huesos — Ordenó a Chris, haciendo que este les siguiese el paso.

—Como órdenes capitana Starlita — Bromeó Chris con una voz algo cursi, que había puesto apropósito para aquella frase. Bree no pudo contener la risa.

—Vuelve a llamarme eso y me haré un precioso collar con tus huevos — Tan rotunda y bruta como siempre, jamás perdía su encanto.





Pasó algo de tiempo hasta que los primeros rayos de sol hicieron acto de presencia. Estaba amaneciendo y ellos cuatro ya llevaban en su particular búsqueda por los alrededores como una hora y media. Eran Chris y Starla quienes iban en cabeza, discutiendo de vez en cuando los rastros que iban encontrando, obviamente ambos sabían sobre eso de rastrear pero era como juntar a dos bombas explosivas, uno que se pasaba de gracioso y la otra que tenía siempre un humor de perros. No eran discusiones grandes pero Bree, que se encontraba algo más rezagada junto a Ethan les podía escuchar perfectamente.

— ¿No vas a decir ni tan siquiera una palabra? — Bree empezaba a encontrarse algo incomoda de que Ethan no hubiese formulado ni tan siquiera una silaba desde que su hijo había desaparecido.

—No tengo nada que decir… — Respondió, con su voz profunda y algo desquebrajada, se podía notar.

—Sé cómo te sientes Ethan pero debemos ser positivos, vamos a encontrarlos.

—Tú no sabes cómo me siento…tú no sabes nada — Sacudió la nieve que se había formado sobre una de sus botas con algo se brusquedad, ninguno de los dos había dejado de caminar en ningún momento, tras los pasos de Starla y Chris, que iban por delante.

— ¿Por qué dices eso? — Preguntó Bree cruzándose de brazos, algo molesta.

—Porque él no es tú hijo, actúas como si de verdad le quisieses, como si de verdad fuese parte de ti, sangre de tú sangre pero no lo es…es todo una mentira, así que no digas cómo se siente porque tú no tienes ni idea de lo que se siente al perder un hijo de esta manera…

—No puedo creer que estés diciendo esto — Bree estaba molesta, de verdad lo estaba ahora, para ella Buzz era especial también, de una manera totalmente diferente pero lo era.

—Es lo que pienso Bree, no sabes cómo me siento, tú no has perdido a un hijo…

—Cierra la boca — Pidió Bree, casi como si fuese una amenaza —Puede que no comportamos los mismos lazos de sangre, puede que solo le conozca desde hace unos meses pero ese niño significa para mi más que cualquier otra persona en esta vida en este momento, no necesito una unión de sangre, no necesito conocerle toda mi vida para saber algo…— Ella no llegó a terminar la frase.

— ¿Saber qué? — Preguntó Ethan.

—…saber que Buzz es mi hijo también — Lo dijo, finalmente lo hizo. No tuvo temor en hacerlo, no se iba arrepentir de haberlo dicho, era algo que había estado pensando desde hacía largas semanas.

Ethan se contuvo las ganas de responderle, no quería hacer leña del árbol caído, sabía que Bree también estaba sufriendo con la marcha del pequeño, muy a pesar de que lo intentase ocultar con aquella falsa positividad.



Era lo que sentía, lo que de verdad sentía. Buzz ya era parte de ella, sus abrazos, sus bromas, su ingenio, su destreza, sus charlas, sus cómics, su inocente cara…todo eso ya era parte de Bree, era parte de su mundo. Había visto a Buzz como un hijo desde hacía mucho tiempo y es que aun recordaba como en aquella cabaña un día decidió abandonarle, creyendo que jamás sería capaz de cuidarlo, de quererle de verdad, para sorpresa de ella lo hizo, le quiso y le quiso como no lo había hecho con nadie antes. Bree era joven e inexperta pero aquello no importaba cuando tenía a Buzz a su lado, ya no, Buzz era su hijo y lo había sido desde el primer momento que se encontraron, el primer momento que sus miradas se cruzaron. Aquel primer abrazo, aquellas primeras risas compartidas, aquel primer te quiero, aquellos sufrimientos cuando su pierna se puso tan mal…todos esos momentos hicieron que a día de hoy, Bree Weston considerara a Buzz un hijo. Si tenía un objetivo en aquella vida era verle crecer, decían que no había motivo para vivir en un mundo tan cruel si no tenías una meta, algo que conseguir, Bree la tenía, ver crecer a Buzz, ese era su objetivo, ver como él también era capaz de labrarse una vida, como era capaz de crecer. Eso era todo lo que ella quería, ver crecer aquel enano rubio, verle convertirse en un gran hombre.

Agachó la cabeza cuando las lágrimas parecían que volvían a florecer para después acabar con estas cuando alzó su mirada directamente al sol, que ya había salido por completo. Las voces de Chris y Starla, que aún seguían debatiendo sobre que rastro debían seguir le sacaron de golpe de aquella melancolía, haciendo que por el rabillo de su ojo pudiese ver algo.

— ¡Esperad! — Gritó Bree, deteniendo todo el grupo.

— ¿Qué pasa? — Preguntó Starla.

—Necesito un momento para hacer algo — Bree se desvió del camino que habían estado siguiendo.

Starla le siguió, mientras que Chris decidió dejar caer su trasero sobre una enorme roca, a la par que Ethan copiaba el mismo acto, sentándose también.

— ¿A dónde vas? — Starla seguía siguiendo a la rubia, la cual se había adentrado hacía el lado izquierdo del bosque.

Bree no respondió pero no hizo falta respuesta cuando Starla vio lo que yacía bajo los pies de su compañera. Era el cadáver de aquel chico, el chico que había encontrado durante la madrugada, aquel rostro mortal que no se le había podido olvidar en ningún momento, ese rostro que seguía clavado como si de un pincho se tratase.

—Murió por el frio — Informó la militar.

—Sí, lo sé.

Starla guardó unos minutos antes de formular su pregunta, no entendía muy bien lo que estaban haciendo ellas dos ahí, perdiendo tiempo en la búsqueda mientras que los chiquillos podían estar en cualquier lado.

— ¿Qué estamos haciendo aquí?

—Pensé…pensé que podríamos darle un funeral, ya sabes, enterrarle.

— ¿Enterrarle? — Starla no acababa de entender por qué ella debía hacer algo así por un desconocido. Cierto que era un niño y cierto era que mirarle directamente al rostro impactaba pero solo lo veía como una pérdida de tiempo.

—No me refiero a cavar un hoyo y enterrar su cuerpo, no tenemos los medios para hacerlo pero quizás…quizás podríamos cubrir su cadáver con la nieve, mantenerlo enterrado por un tiempo al menos, darle un funeral — Bree no había perdido ni un segundo, ya estaba agachada, llenando sus manos de montones de aquella fría nieve, cubriendo su cuerpo, poco a poco, con la nieve —Solo pensé que si sus padres siguen en este mundo o ya no lo están…les gustaría que su hijo tuviese un funeral, que su hijo fuese enterrado de alguna forma, que alguien se preocupase por este pequeño, eso es todo.

—Sí…— Starla empezaba a entender a lo que Bree se refería, tenía sentido y además era solo un crio, merecía descansar en paz —Hagámoslo — Aceptó, ayudando a la rubia cubrir el cadáver desde la otra parte de este, haciendo montones de nieve en sus manos y luego dejándolos caer sobre el cuerpo.

Ambas se estaban encargando de hacerlo lo más rápido posible, no solo por el simple hecho de que no quería perder ni una milésima de segundo en la búsqueda de Buzz y los demás, sino, el hecho de cubrir aquel pequeño cadáver también era doloroso, no hacía falta que el cuerpo estuviese mutilado, podrido o desfigurado para que causase un gran impacto en ambas mujeres. Pues las dos tenían grandes diferencias que las hacían completamente diferentes pero ambas compartían algo, algo muy importante y era la sobreprotección con los pequeños. Tanto la rubia como la morena siempre habían sentido la necesidad de proteger a estos, siempre.

Cuando estaba cubriendo el rostro del cadáver, Starla pudo darse cuenta que Bree estaba llorando, estaba llorando a lagrima viva.

—Para de llorar imbécil o harás que acabe yo también llorando y eso sí que será patético — Pidió la del pañuelo, siendo ella quien dejó el ultimó montón de nieve sobre el el cadáver. Ya estaba completamente enterrado.

—Quizá te vendría bien hacerlo de vez en cuando — Sugirió Bree.

—Quizá…— Starla ya se había puesto en pie, dispuesta a retomar la búsqueda junto con los demás.

—Starla…— La llamó Bree, también poniéndose en pie y haciendo que esta parase.

— ¿Qué?

—Debo…debo hablar contigo sobre algo.

—Dispara.

—Es algo importante.

—Adelante — La militar aguardaba con curiosidad.

—Es sobre Buzz — Bree estaba preparada para decirlo, lo cierto es que aquella idea le había estado rondando por la cabeza desde hacía algunos días pero era ahora, en aquel momento cuando confirmó que sería lo correcto —Debes prometerme algo.

— ¿Qué debo prometerte? — La curiosidad de Starla no dejaba de crecer.

—Debes prometerme que si algún día me ocurre algo, ya sea por el motivo que sea, si desaparezco o simplemente muero…debes prometerme que te harás cargo de Buzz, que cuidaras de él tal y como yo hice, el niño puede que parezca fuerte y capaz pero no es así, necesita ayuda, necesita alguien que le guie por el buen camino y creo que tú…bueno, tenemos nuestras diferencias pero sé eres una buena persona Starla, sé que sientes compasión por los niños y sé que eres la correcta para hacer esto si alguna vez me llegase a pasar esto…

La militar había estado casi sin habla, dejando que Bree se expresar con total libertad antes de que ella decidiese decir palabra por primera vez.

—Ni siquiera puedo cuidarme de mi misma, ni siquiera…

—Sé que puedes, quiero que seas tú, si alguna vez me ocurre algo debes prometerme que te harás cargo de ese niño, debes prometerlo.

— ¿Qué pasa con JD? ¡Él es tú hombre! — Exclamó la morena, le costaba todavía asimilar lo que la rubia le estaba pidiendo.

—Amo a JD pero no estoy ciega, puedo ver como él se preocupa por mi más de lo que se preocupa por él mismo, si alguna vez me pasase algo no sé cómo él acabaría reaccionando, no sé si él sería lo mejor para el chico…

—Pero…

—Starla quiero que seas tú, quiero que cuides al chico, enséñale a sobrevivir, enséñale a ser un buen hombre en este mundo, críalo como yo hubiese hecho, él necesita alguien como tú y como yo — Bree había tomado de sopetón una de las manos de la militar y esta casi que se había espantado por aquel acto. Bree ofreciéndole una muestra de cariño a Starla era algo así como lo más raro del mundo pero de verdad lo sentía, de verdad lo sentía…

—No soy una buena persona Bree…dejé que casi te mataran, allí en el hospital, te apunté con un arma y estaba preparada para dispararte, no soy una buena persona Bree, he hecho cosas terribles durante toda mi vida…

—Me da igual lo que digas, todas cometemos errores, incluso yo, he cometido errores de los cuales me arrepentiré toda mi vida y si hay alguna forma de enmendar todos estos es haciendo el bien, ayudando a Buzz — Bree desvió la mirada hasta el montón de nieve que cubría el cadáver el niño —No quiero que Buzz acabe como él…no quiero que acabe muerto, no quiero que pase hambre, no quiero que pase frio, quiero que viva, no importa con quien esté, solo quiero que viva…debes prometerme que cuidaras de él si algo me ocurre.

—Bree yo no…

— ¡Promételo! — Gritó, insistiendo más que nunca en que lo prometiese.

—Está bien, está bien rubia, lo prometo, si alguna vez te ocurre algo prometo que me haré cargo de ese enano, lo prometo joder, le cuidaré.

La sonrisa en el rostro de Bree no podía ser más enorme, sentía como si se hubiese quitado un peso de encima, un enorme y gigante peso de encima.

—Suerte la tuya que no voy a dejar que te marches tan pronto rubia, vas a vivir, puede que incluso más que yo, así que quizás no tenga que cumplir esa promesa — Sonrió Starla negando con la cabeza.

—Oh sí, eso está claro, no pienso marcharme pronto, pienso quedarme al lado de ese enano por muuuucho tiempo.

—Más te vale y ahora mejor que lo encontremos antes que…

Y no llegó a terminar la frase porque algo ocurrió. Eran disparos, ruidos de disparos.



Resonaban por todo el bosque, como el mismo eco proyectado por la voz de Bree la noche anterior, eran varios disparos y estos solo venían de una dirección; el campamento.

Starla gritó haciendo un fuerte gesto para que Chris y Ethan se reunirse con ellas y así los cuatro pudiesen regresar a toda prisa hasta allí. No estaban demasiado lejos, puede ser que hubiesen estado caminando durante un par de horas pero no se habían alejado de la zona, habían estado rastreando el lugar por los alrededores así que no tardarían más de media hora en llegar y descubrir qué demonios estaba ocurriendo allí, los disparos no dejaron de cesar al menos hasta que pasaron más de diez minutos. La militar tenía claro que los disparos procedían del campamento, era un tiroteo, algo serio estaba ocurriendo allí. Correr era la única opción que tenían para llegar lo más pronto posible.

Cuando llegaron a la franja del claro del bosque pudieron ver lo que estaba ocurriendo allí, junto las ruinas de lo que unas horas antes había sido una gran y majestuosa mansión.

Todos estaban de rodillas, sobre la nieve y con las manos en alto.

Entre los cuatro se miraron, sin entender que estaba ocurriendo con sus compañeros, no lo entendían, no, hasta que aquella figura hizo acto de presencia delante de ellos, encañonándoles con un rifle y haciendo que salieran del bosque para que desfilaran y se arrodillaran junto los demás.

Era Melissa, la hermana mayor de las tres, la misma que les había detenido con ese mismo rifle la tarde anterior, la misma que abrió fuego contra Buzz una vez descubrió que este había prendido fuego a su abuelo. Les hizo desfilar uno a uno, sin dejar de apuntar con su arma en ningún momento.

—Moveos — Ordenó.

—No tienes por qué hacer esto, podemos hablar lo que está ocurriendo, podemos…

—Cállate — Replicó Melissa, encañonando la cara de Bree con el rifle —Camina, ahora, arrodillais todos junto a los demás, con las manos en alto, vamos.

La rubia no tuvo más remedio que hacerlo. Se unió a los demás, quedando arrodillada junto a JD. El doctor la miró para confirmar que se encontraba bien y nada había ocurrido y Bree asintió, confirmando al doctor que nada había ocurrido.

Todos fijaron su mirada en Melissa, que seguía frente todos ellos, caminando de un lado a otro, sin bajar el arma en ningún momento. Minutos antes había aparecido de la nada, provocando un tiroteo entre los presentes pero una vez que tomó de rehén a Regina, los demás no tuvieron más opción que bajar sus armas y obedecer las órdenes de la hermana mayor, Melissa.

— ¿Cómo podría hacer esto? ¿Eh, como podría? — Preguntaba al aire, sin dejar de caminar de lado a lado, llevándose una de sus manos hasta uno de sus bolsillos tomando una moneda —Quizás pueda tirar esta moneda al aire, cara o cruz, así al menos dejaré el destino de todos vosotros en manos del azar puesto que no estais colaborando nada de nada y mi paciencia se acaba…

— ¿Pero qué es lo que quieres? — Preguntó Chris, el cual estaba arrodillado junto a Natalie, en su mismo lado.

— ¡¿Qué es lo que quiero?! ¡Tus compañeros ya saben lo que quiero! ¡Quiero a ese maldito niño, el rubio, el pequeño, el que prendió fuego a mi abuelo! ¡Quiero al asesino de mi abuelo para darle el mismo final que él le dio a un pobre anciano! ¡Le quiero a él! — Para Melissa, solo el hecho de imaginar que su abuelo se había marchado para siempre le enfurecía de maneras que nadie podía imaginar. Quería a Buzz, eso era todo lo que quería.

—No sabemos ni siquiera donde está, le hemos estado buscando toda la noche y no sabemos dónde está, esto no es necesario — Pidió Bree, a la cual jamás se le pasó la idea de entregar a Buzz, antes moriría pero si convencía a Melissa de que bajara su arma y les dejara libres entonces las cosas podían cambiar bastante.

— ¡Y una mierda! ¡Sé que lo estáis ocultando! ¡¿Dónde está?!

— ¡Te hemos dicho que no sabemos nada del crio, desapareció junto los otros pequeños, no sabemos nada! — Era JD, quien con voz autoritaria y cara de pocos amigos intentaba que su captora bajase el arma.

Pero no, no lo iba hacer, quería venganza por lo de su abuelo y no iba a parar hasta conseguirlo.

—Quizás si empiezo agujerearos la cara, uno a uno, quizás entonces me digáis donde está el puto niño — Los amenazó, uno a uno, encañonando la cara de varios, entre ellos Sherry, Ramón y el mismo Jerry, el cual permanecía lo más cerca posible de Starla.

—No lo tienen hermana, Wendy y yo hemos estado toda la noche con ellos y no lo tienen…

— ¡Cállate Cassandra, no hables, cierra la maldita boca y cállate! — Ordenó la mayor a su hermana.

Wendy y Cassandra también se encontraban arrodilladas en el suelo, la misma Melissa las había hecho arrodillarse también. La pequeña, Wendy no dejaba de hacer pucheros mientras que Cassandra intentaba consolarla, ambas estaban asustadas de su hermana, nunca antes la habían visto así, nunca con esos ojos de sed de sangre y venganza.

—Voy empezar a disparar en vuestras caras y entonces…

— ¡Aquí está el niño! — Una profunda voz irrumpió desde la maleza de los árboles.



La hermana mayor giró su cabeza, sin desviar el arma que todavía continuaba apuntando aquellos que estaban arrodillados. Cuando vio la figura que se presentaba e iba acercándose hasta ella se le formó una sonrisa, una sonrisa de venganza, una sonrisa de complacimiento.

Se trataba del comandante Peterson, quien obviamente traía en brazos al pequeño Buzz, este forcejeaba para que le dejara escapar pero Peterson le tenía bien agarrado, se lo iba entregar a Melissa, para que ella tomase la venganza oportuna con el muchacho.

—Encontré al pedazo de mierda por los alrededores, estaba buscando el camino de vuelta y me encontré a este pequeño hijo de puta, lo tomé y aquí te lo traigo, es todo tuyo, créeme no seré yo quien llore por este mierdecilla — Peterson estaba cada vez más cerca de Melissa y esta no podía estar más agradecida al comandante.

— ¡No! ¡Buzz! — Fue Bree la que se puso en pie y corrió en dirección de aquellos dos pero Melissa abrió fuego, disparando contra el suelo, haciendo que el paso de la rubia fuese cortado de raíz.

— ¡Un paso más y acabaré contigo! ¡No quiero hacerlo! ¡Solo quiero al niño! — Melissa seguía con el arma apuntando a Bree mientras que por el rabillo de su ojo izquierdo contemplaba como Peterson estaba cada vez más cerca con el niño.

—Me da igual, tómame a mí, tómame a mí y cobra venganza conmigo pero no le hagas daño, no a él, acaba conmigo, obtén la venganza que mereces pero no con él, tómame a mí — Bree se ofreció para ser ella quien recibiera el castigo.

Se negaba a que Buzz fuese asesinado delante de todos, delante de ella, jamás se lo perdonaría, como ya había dicho miles de veces, estaría dispuesta a sacrificarse por ese niño, lo haría sin dudarlo ni tan siquiera un maldito segundo.

—Ni hablar — Se negó Melissa — Pero igual puedo meterte una bala entre ceja y ceja si eso es lo que quieres, al fin y al cabo vosotros sois los culpables de todo…habéis destrozado mi hogar, mi familia, habéis asesinado a mi abuelo ¡Sois unos hijos de puta! ¡Debería mataros a todos!

Bree que cada vez veía a Peterson más cerca de la mujer, sosteniendo a Buzz el cual continuaba forcejeando. Ya solo le quedaban dos pasos para entregar al chico, para que Melissa acabara con la vida del pequeño.

—Por favor…— Bree había roto a llorar —…mátame…mátame a mí pero no a él, no a él…

JD, el cual ya no podía aguantar más al ver como su mujer continuaba pidiendo que le quitaran la vida, se puso en pie y la agarró, tirando de ella para que esta de ningún modo se ofreciese como carne para ser asesinada, no la iba a dejar.

— ¡Suéltame JD! ¡He dicho que me sueltes, ahora, suéltame, que me sueltes! — Gritaba la rubia, entre lágrimas, forcejeando con el doctor, el cual no decía palabra, solo tiraba de ella, inmovilizándola, no dejando que ni siquiera se pusiese en pie. Buzz ya estaba prácticamente en manos de aquella mujer y Bree al ver su cara, aquella infantil cara no pudo imaginarse la misma cara del muchacho muerto implantada allí, la del mismo muchacho que enterraron, la vio reflejada en los ojos de Buzz —¡NOOOOOOOOOOOOOOO! ¡BUUUUUUUUUUUUUZZ! — Hizo toda la fuerza que pudo, no fue suficiente, no podía sacarse a JD de encima, iba a contemplar como su chico, su niño, su hijo moría, lo iba a ver.

Cuando Peterson fue entregar al muchacho, este, el capitán antes de entregarlo como si de un saco se tratase, antes de dejarlo caer en los brazos de la rubia de Melissa, hizo algo, lanzó al chico hacía un lado, haciendo que este cayera sobre la nieve y entonces aprovechó el momento de confusión por parte de la hermana mayor para tomar el rifle de este y golpearle en la cara, tan fuerte que ella también cayó de espaldas sobre la nieve.

El comandante con el rifle en su poder guió el cañón de este y lo posó en la frente de la hermana, haciendo que el rostro de esta se tornara en un rostro lleno de pavor y terror. Peterson rió bajo su bigote a la vez que apretó el gatillo, haciendo que una bala atravesara la cabeza de Melissa de lado a lado; la había asesinado.



Las primeras en ponerse en pie, entre gritos y lloros fueron Wendy y Cassandra, las hermanas de la recién asesinada, que obviamente fueron corriendo hasta el cadáver de su hermana, fundiéndose las dos en un enorme abrazo con la tercera, con la fallecida.

Buzz también recobró la compostura y lo primero que hizo fue lanzarse, literalmente, a los brazos de Bree. Se lanzó con tanta energía que tumbo a la rubia, haciendo que los dos cayeran entre risas sobre la nieve, abrazados. Ella se lo estaba comiendo a besos, no había estado más contenta en toda su vida.

Otras figuras también aparecieron desde entre los matorrales, desde el mismo lugar donde habían aparecido el comandante con Buzz en un primer momento. Eran Devin, Linda y el pequeño Bobby que obviamente al reunirse con sus seres queridos emularon lo hecho por Buzz y se abrazaron hasta no más poder. Ethan no podía dejar de llorar al tener a su Bobby en brazos otra vez y Regina estaba totalmente feliz de tener a sus dos nietos de vuelta, sanos y salvo.

—Todo estuvo planeado — Comentó Buzz, ahora que ya se había liberado de los besos de Bree y por fin se ponía en pie —Nos encontramos a Peterson, él nos explicó lo que estaba ocurriendo y pensamos en este plan, arriesgado pero al menos…conseguimos liberaros.

—Es cierto, escapé echando leches cuando todo se prendió fuego, estuve perdido prácticamente toda la puta noche — Explicó el comandante — Cuando encontré el camino de regreso me encontré con toda esta mierda ya empezada, la tia esta os tenía en el suelo y entonces busque una alternativa, un contraataque y suerte la mia que encontré a los putos niños, les conté el plan y aquí estamos, debo reconocer que el rubito ha sido de gran ayuda — Peterson miró a Buzz, asintiendo con la cabeza. Se podía decir que era la primera vez que Buzz y Peterson habían trabajado juntos para algo y lo cierto es que el plan había salido genialmente bien. Estaban libres ahora.

—Gracias, gracias por lo que has hecho — Fue Bree quien se acercó a Peterson, agradeciéndole de verdad.

—Ni lo menciones, solo empaquemos todo y larguémonos cuanto antes, llegaremos a la base militar de Rexburg antes del anochecer, encontraremos esos helicópteros y nos largaremos de una vez por todas ¿Verdad Doctor? — Peterson esperó la aprobación de JD.

—Sí…aquí ya no tenemos nada que hacer, simplemente marchémonos, llegaremos lo antes posible y nos haremos con esos helicópteros, el camión ya está arreglado así que no tendremos ningún problema, marchémonos.

Todos parecían estar de acuerdo con la decisión tomada por Peterson y JD. Solo eran dos las que continuaban en lágrimas, llorando, en el suelo, desconsoladas y destrozadas, como si toda su vida se hubiese esfumado para siempre en las últimas horas, como si el dolor no fuese a marchar nunca. Wendy y Cassandra lloraban sobre el cadáver de su hermana mayor, sin parar.

Fue Regina la primera conmovida con tal escena, optando por acercarse a ambas, con todo el respeto y la tranquilidad del mundo.

—Entiendo vuestro dolor y entiendo lo que habéis tenido que pasar con vuestro abuelo muerto y ahora vuestra hermana pero…

— ¡No! — Gritó Cassandra — Fuimos demasiado estúpidas al llorar por nuestro abuelo pero jamás lo volveremos hacer, mi abuelo era un monstruo, mi abuelo era el ser más depreciable que podía haber en este mundo, era…era un desgraciado.

Salvo Buzz todos los demás todavía no conocían esa parte de la historia, quedaron impactados, esperando a que continuara explicando.

—Cuando mi padre murió todo se convirtió en un infierno, nuestro abuelo perdió la cabeza, creyó que se había convertido en el rey del mundo o algo así y que su misión era la de repoblar la humanidad, desde ese entonces…él empezó abusar sexualmente de nosotras, Melissa… — La mirada de Cassandra se desvió hasta el cadáver de su hermana, le dolía la muerte de esta pero entendía perfectamente lo que había ocurrido, Melissa también había perdido la cabeza tal y como su abuelo —…ella lo acabó aceptando, acabó aceptando los abusos de mi abuelo e incluso nos obligó a nosotras a ser parte de eso…era un infierno, todos los días igual, todos los días utilizándonos, abusando sexualmente de nosotras, era un infierno…

No había palabras, era un sentimiento mudo, no podían decir nada, ninguno de ellos no tenían nada que decir. Todo lo que podían hacer era escuchar.

—…incluso obligó a Wendy, mi hermana pequeña a formar parte de esos abusos, él también abuso de ella — Wendy también lloraba al escuchar las palabras de su hermana —…mi hermana perdió la cabeza como él, lloramos su muerte porque era mi hermana pero sé en lo que ella se había convertido, sé que debía morir, lo sé… — Hizo una pequeña pausa para luego señalar a Buzz —…fue él quien encontró a mi abuelo abusando de mí, entonces él al ver que era descubierto se descontroló, intentó abusar de Buzz también…intentó asesinarle pero el niño le quemó, le prendió fuego vivo, fue por eso que la casa acabó ardiendo…

—Oh dios mío…¿Qué te hizo? ¿Te tocó? ¿Te hizo algo? — Preguntó Bree asustada, abrazando a su pequeño Buzz.

—No…no me hizo nada, solo la cicatriz, nada más — Respondió Buzz, dejando caer su cabeza sobre el hombro de la rubia.

—No podemos dejaros aquí, vamos a un lugar seguro, deberíais venir con nosotros, os lo merecéis, no durareis mucho vosotras dos aquí solas — Regina seguía hablando con las dos hermanas.

Cassandra estuvo dubitativa en aceptar, tuvo que consultarlo con Wendy y es que en el preciso instante que la miró y la pequeña asintió con la cabeza supo que eso era la correcto, marcharse con ellos era lo mejor que podían hacer, si tenían una oportunidad de sobrevivir era con el grupo, no por su cuenta.

—Iremos…creedme, deseo más que nunca morir pero por ella…— Volvió abrazar a Wendy —…no lo haré y sé que esto es lo mejor, lo mejor para ella y lo mejor para mi…

Las dos hermanas se pusieron en pie, dejando el cadáver de Melissa atrás, ayudando a los demás a empacar. Estarían en la carretera en menos de media hora y es que el destino final, el destino final de esa carretera estaba más cerca que nunca. Aquella base militar y sus helicópteros ya no eran una visión lejana, ya no, estaban más cerca que nunca. Solo tenían unas cuantas horas por delante y llegarían.

El final estaba más cerca que nunca y las cosas habían cambiado demasiado en las últimas horas. Peterson, el cual había sido despreciado y odiado en un pasado ahora empezaba a ser visto de otra manera, puede que una vez les pusiese a todos en riesgo, puede que una vez él fuese el causante de sus desgracias pero ahora se había convertido en algo más, les había salvado.

Peterson era un héroe, al menos aquella mañana lo fue.




¡Hasta aquí el capitulo de hoy! Como veis en el capitulo anterior tuvimos a Buzz como claro protagonista y esta vez hemos tenido casi todo el capitulo centrado en Bree, llevando esta el protagonismo, por completo, asi que me gustó la mezcla de ambos puntos de vista. ¡Ya me direis que os ha parecido!

¡Spoilers para los más curiosos sobre el próximo!


Spoiler: Show
-Una de las parejas se terminará para siempre.
-Llegaran a la base militar.
-Será un capitulo donde TODOS los personajes tendrán su momento.
-Habrá una traición por parte de tres personas...
-Iniciará, ahora sí, el final.

Nombre del próximo: El precio de la traición.


Ya solo 3 capitulos para decir adiós. :llorando: ¡Nos vemos el Viernes que viene!
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor Robla » Sab, 13 Sep 2014, 13:13

Hola guapisísísíma. ¿Qué tal? Espero que cada día mejor.

Bueno. Procedo a comentar este capítulo, cuanto menos hermoso, fascinante, apabullante, espectacular... ¡emotivo! Pero qué emotivo, en serio. Podría describir el capítulo así y quedarme tan ancho: emotivo. Desde el principio hasta el final. Emotivo. Con algo de tensioncilla, pero emotivo. Majestuoso. Mágico. Emotivo.

He de reconocer, que vuelto al principio del capítulo, y la búsqueda incesante de Bree hacia la persona que más quiere en este mundo, como es Buzz, me ha transmitido mucha ternura. En serio, he odiado con todas mis ganas a JD, aquí. En realidad, quiere a Buzz o se preocupa por él porque Bree es 'su chica'.

Por eso, refiriéndome a los spoilers, ojalá...

Spoiler: Show
Sea esa pareja la que se termine. Aunque claro, bien podrían ser Linda y Buzz, cosa que espero que no, o un spoiler encubierto de que muere Ramón o Sherry. O igual la pareja, no es amorosa, Ethan y Bobby. ¡Uf qué cacao!


El momento hoguera con Chris... es bonito conocer más a este personaje, y ver como ya habla de su hermana como otra chica. Curiosa anécdota. Y yo que duermo poco... c'est la vie! (Hostia, si sé francés, oh lá lá).

Bien Starla ahí, a buscarlos. Bien Bree ahí siguiéndola. Bien ahí Chris. Hasta podría parecer una relación de repulsión-atracción-tensión sexual entre Starla y Chris, pero no, STARLA ES MÍAAAAAAAAAAA. QUE NADIE ME LA QUITE. MÍAAA. UFFFF.

Le he cogido algo de asco a Ethan que he retirado con tesón. Perder a un hijo de sangre te hace decir cosas que a veces no piensas, por el momento, la presión, la tristeza, el dolor, la soledad. Así que hasta lo comprendo, y las respuestas de Bree magistrales. "Es mi hijo".

Con esa frase me puedo dar por satisfecho. Interesante hilo conductor el del niño muerto por el frío, que sirve como punto de inicio, como punto de conexión final entre los dos personajes más distintos de ahí: Starla y Bree, pero que tienen algo noble, lo más noble en común, lo de los niños.

No veo ningún 'tutor' mejor para ese mundo, si desapareciera Bree, que Starla. En serio, y los hay a quién le caerá mal. Tsss. Son las únicas dos que serían capaces de matar, creo yo, a alguien conocido, solo por salvar a Buzz y al resto de niños si se presentase la ocasión. En serio, me alegró que hicieran un funeral, y que prometiera comprometerse a Buzz. Una lagrimilla brota por mi mejilla.

Spoiler: Show
¿Qué le dice un árbol a otro? ¡Qué pasa tronco!


Tensionaca con Melissa. (Melissa, Melissa, Melissa, Melissa, Meliiiissaaaa). Enloqueció. Como su abuelo. Bien muerto esté el abuelo, aunque algo triste su muerte. Porque en el fondo estaba corrompida por lo que le había pasado. Muertes como estas son las que más duelen. Sin duda alguna.

Peterson. Sí, es un héroe. Toda la escena final ha sido emotiva. El reencuentro. Quizás se vea ahora a Peterson con otros ojos. Cuando comentas lo de Wendy... seis años... ¡uf, qué tristeza! Pero me alegra que se unieran al grupo. No podrían sobrevivir solas. A ver qué pasa con Peterson. ¿Y el perro? ¿Dónde está el perro?

JD... lo odié cuando Bree intentaba salvar a Buzz. Debería haberse ofrecido a morir también, por ella. Pero no lo hizo. Solo quiso salvarla a ella, hubiera dejado morir a Buzz. MERECE MORIR. LO QUIERO MUERTO. SESOS ESPARCIDOS POR AHÍ. Y el momento rodando por la nieve... :TVHappy;

Ahora que Bree se autoproclama madre de Buzz... ¿aparecerá la verdadera madre de Buzz?

Spoiler: Show
Buenos spoilers. ::P:

Spoiler: Show
¡SOY MINERO! ¡Y TEMPLÉ MI CORAZÓN, CON PICO Y BARRENA! SOY BARRENERO. Y CON GRACIA, VINO Y SOL ME QUITO LAS PEEEENAAAS!


¡Quiero más Nadia! Más, más, dame más. Pues mi vida es como una noria. Y leerte a ti me infunda ánimos para seguir adelante, como un motor de vida, pues tus palabras me llenan por dentro, me hacen vivir mil historias distintas, me hacen disfrutar de ellas, me hacen ser mil personajes distintos, me hacen querer saber más de aquellos personajes que tanto me gustan y con los que tanto empatizo. Y me hace querer leerte más. Esa finura tuya. Esa perfección. Esa escepcionalidad. Ese tú, tan único, dulce y carismático, además de mágico que solo tú, sabes impregnar en las palabras que escribes.

¡Hasta el viernes!
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Re: Donde habita la muerte.

Notapor jane81 » Sab, 13 Sep 2014, 19:12

Hola Nadia!!! :D

Tengo muchas ganas de leerme tu historia, tengo muchísima curiosidad y por fragmentos sueltos que he leido estoy convencida de que me va a gustar.

Me la copio y en cuanto vaya leyendo te voy comentando!! No sé a que ritmo podré leer porque voy un pelín pillada pero que sepas que estaré por aquí :D

Un saludo!!! :yeah;
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