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Caminantes

Escribe aquí tu relato de zombies (SOLO CAMINANTES REGISTRADOS - Relatos originales de zombies que no tengan nada que ver con The Walking Dead)

Re: Caminantes

Notapor Robla » Mar, 08 Ene 2013, 18:55

JeiberR escribió:Haré algo un poco mas realista, gracias por la observación.


Si está muy bien, simplemente fue el único pero que le encontré a esta parte, no sé, con incluir, que algo seguía sonando en el coche, o que vieron una rata, no sé si me explico, pero a mí me encanta. Y con el tema este, se me está pasando escribir el mío.
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Re: Caminantes

Notapor JeiberR » Mar, 08 Ene 2013, 18:59

Robla escribió:
JeiberR escribió:Haré algo un poco mas realista, gracias por la observación.


Si está muy bien, simplemente fue el único pero que le encontré a esta parte, no sé, con incluir, que algo seguía sonando en el coche, o que vieron una rata, no sé si me explico, pero a mí me encanta. Y con el tema este, se me está pasando escribir el mío.


Si, creo que me pase de algo con mucha ficción. :lol: . Espero leer pronto el tuyo
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Re: Caminantes

Notapor Robla » Mar, 08 Ene 2013, 19:00

JeiberR escribió:
Robla escribió:
JeiberR escribió:Haré algo un poco mas realista, gracias por la observación.


Si está muy bien, simplemente fue el único pero que le encontré a esta parte, no sé, con incluir, que algo seguía sonando en el coche, o que vieron una rata, no sé si me explico, pero a mí me encanta. Y con el tema este, se me está pasando escribir el mío.


Si, creo que me pase de algo con mucha ficción. :lol: . Espero leer pronto el tuyo


El Fic es tuyo. Moldéalo a tu gusto. El mío está aquí.
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Ahora parado por ligeros problemas que impiden mi escritura.
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Re: Caminantes

Notapor Phuen8 » Lun, 14 Ene 2013, 20:33

En cuanto pueda lo devoro (y nunca mejor dicho). :ZO
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Re: Caminantes

Notapor JeiberR » Mar, 07 May 2013, 23:12

Disculpen la tardanza, he dejado un poco el foro y mi relato.
Empece a escribir hace poco y les dejare una continuación.

Continuación...

Encuentros.

Despierto. Veo a Marianth a un lado pero no a Perla. Salgo de la carpa y tampoco está fuera, me preocupo un poco y cojo la espada a buscarla.

Derribo unos 2 o 3 caminantes y llego a un río, se ve de lejos, no pensare acercarme de una vez y me escondo en unos arbustos a observar. Veo a Perla sentada, siendo acariciada por una mujer, no se ve muy bien porque tiene un pañuelo que le cubre toda la cabeza. Silbo y Perla pasa corriendo el río hacia donde estoy yo, la chica se queda quieta apuntando con un arma, parecía una pistola pero muy chica, un revolver. Salgo con las manos arriba, me ve y va corriendo hacia mí, parecía feliz en cierto modo. No logro verle muy bien el rostro. Salto sobre mi dándome un abrazo diciendo.

-¿Jeiberson eres tú? –Llorando.

Esa voz.

-¿Gabriela? ¡Oh Dios prima estas viva! –Dije.

-Sí, sí, soy yo ¿Cómo estas? ¿Qué te ha pasado? Veo que llevas a Perla contigo. No dejes que valla por allí sola, hay mucho peligro aquí afuera. Cuéntame, ¿Cómo lograste llegar aquí y hacia donde te diriges? –Me hablo.

-No puedo creer que seas tú, que bien que estés a salvo. Estoy bien, estoy bien. Es una historia muy larga lo que me ha pasado, luego te cuento. Perla quiso hacer “guardia” por así decirlo, anoche. Esta mañana vi que no estaba y salí a buscarla y mira con quien me encontré.

Verás. Llegue aquí porque voy hacia el Fuerte Tiuna con Perla y una amiga, no está muy lejos de aquí, la deje en el campamento. ¿Vamos? –Le dije.

-Claro, si tú quieres. –Me respondió.

Luego de pasar tiempo caminando hacia el campamento, le conté todo lo sucedido y él porque me dirijo hacia el Fuerte, donde ella me dice que me ayudara a llegar ahí y yo acepte encantado.
A lo lejos oigo gritos que vienen del campamento y corro hacia allá preocupado. Subiendo la colina, derribo unos 5 caminantes. Gabriela me ayudo.

En un árbol cerca escucho algo.

-¡Jeiberson, ayuda, Jeiberson!

Es Marianth que estaba atrapada arriba de un árbol. Abajo habían varios caminantes, los mato, y Gabriela ayuda a bajarla del árbol.

-Ven, sujétate de mi mano. –Dijo Gabriela.

La bajamos y las presento.

-Marianth ella es Gabriela, mi prima. Gabriela ella es Marianth una amiga. -Dije mirando entre-ojo a Marianth.

Se dan la mano y Marianth le agradece por ayudarla.

-Muchas gracias, en serio. No podía bajar de ese árbol con esas cosas alrededor.

-No hay problema, pero me debes una eh. –Dijo riéndose Gabriela.

Perla suelta un ladrido mirando a lo lejos. Acerco la mirada y veo muchos caminantes viniendo hacia nosotros.

-Debió ser por los gritos de Marianth seguro.

Recojamos todo y larguémonos de aquí, por allá viene gente muy mal querida. –Dije.

Recogimos todo, lo acomodamos y en seguida nos marchamos al próximo y ultimo túnel para llegar al Fuerte.
-¡Corran, vamos!

Llegamos al inicio del túnel y vimos adentro, todo oscuro y como si estuviera abandonado, entramos caminando muy sigilosamente. No teníamos linterna y nos manteníamos agarrados de manos, excepto Perla, a ella la tenia agarrada con la correa.

Se lograba ver coches volcados y tropezábamos con cuerpos muertos en el piso.



Logramos salir del túnel con poca dificultad ya que no logramos percibir ningún caminante y si lo había, pasamos desapercibidos.

A lo lejos logramos ver el Fuerte, con grandes muros y gente disparando. Disparando a cientos de caminantes que se encontraban abajo. La entrada estaba bloqueada por ellos, teníamos que buscar otra manera de entrar.

-Mi padre estudio aquí como cadete 1 año y medio, varias veces me traía, y jugábamos a escondernos. Siempre me escondía en una parte alejada del Fuerte con varios arbustos y una pequeña entrada casi como para entrar solo un niño de 6 años. No sé si eso aún estará descubierto, pero es la única entrada que tenemos. –Dije en un tono serio.

Todos aceptaron y fuimos hacia esa dirección. Es una parte alejada del Fuerte, poco protegida, antes de llegar a la entrada principal.

Caminamos unos 10 minutos y al llegar al sitio logre ver la pequeña entrada.

-¡Hemos llegado! –Dije con felicidad.

-Es un poco chica el orificio para entrar ¿Cómo entrabas tú ahí? –Dijo Gabriela.

-Lo había dicho antes, tenía tan solo 6 años. –Le respondí.

-De acuerdo ahora el problema es ¿Cómo entraremos por ahí? –Dijo Marianth.

-Creo que esto funcionara. –Dije sacando un cuchillo.

Empecé a escarbar, abriendo más un hueco por la tierra para poder entrar. Las chicas me ayudaron con sus manos.
Logramos abrirlo un poco más y Perla logro pasar. Luego entro Marianth, después Gabriela. Cuando yo iba a entrar un caminante se acercaba y las chicas empezaron a gritarme ¡Apúrate, apúrate que ahí viene uno!

Pase rápido y eche tierra al hueco que abrimos. Nos alejamos de ahí y corrimos donde estaban algunos guardias.

-¿Qué hacen aquí? ¿Cómo lograron pasar? ¿Fueron mordidos o heridos? –Dijo uno de ellos.

-Venimos de afuera. Pasamos el túnel y a lo lejos vimos muchos caminantes atacando su entrada así que entramos por un lugar secreto, pero ya lo tapamos. No, no nos han mordido ni tampoco estamos heridos.

Escuchamos que este Fuerte era un refugio para sobrevivientes y pensamos en venir. Mis padres me dijeron que estaban aquí y espero que otros amigos también. –Le dije yo respondiéndole al guardia.

-Valla, valla. Unos jóvenes y un perro lograron llegar tan lejos, estoy sorprendido, y veo que traen armas. Encantado de conocerlos mi nombre es Alan. Ellos son mis compañeros de guardia, Fred y Alex. –Dijo Alan.

-Mucho gusto, yo soy Jeiberson, ellas son, Marianth y Gabriela, el perro se llama Perla, es hembra.

Nos presentamos y los guardias no llevaron a los campamentos más cercanos.

-¿Cómo es que te llamabas hijo? ¿Jeiberson? –Me pregunto Alan.

-Si Jeiberson, Jeiberson Rojo. –Le respondí.

-Umm. Rojo, la familia Rojo. ¿Eres hijo de Omar Rojo? –Me pregunto nuevamente.

-Sí, sí. ¿El está aquí, mi padre está aquí? –Le pregunte.

-Déjame llevarte a un campamento. –Me respondió el.

Nos llevo a mí, a mis amigas y a Perla a un lugar más centrado del fuerte. Podíamos ver muchas familias y grupos con carpas en sus propios campamentos.

-¿A dónde nos llevas? –Le pregunte.

-Mira por ti mismo. –Me dijo.



-¿PADRE, ERES TÚ? ¿MADRE? ...
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Re: Caminantes

Notapor JeiberR » Mar, 07 May 2013, 23:24

Continuación...

Esperanza poco duradera.


-¡JEIBERSON, hijo estas bien! –Dijeron mis padres.

Fue como un encuentro inesperado, nos abrazamos durante mucho tiempo, llorando y agradeciendo que estuviéramos juntos de nuevo. Les presente a Marianth, ya la conocían pero aún así lo hice. Abrazaron a Gabriela, ella era como una hija también para ellos.

-¿No han visto a…? ¿A mis padres? –Pregunto Gabriela con un poco de tristeza en su rostro pero como con rayo de esperanza en sus ojos.

-No los hemos visto amor, en serio lo siento. –Dijo mamá.

Gabriela bajo el rostro y empezó a llorar en silencio, mamá, papá y yo la abrazamos, dándole nuestro apoyo.

-Vengan con nosotros, deben estar cansados y hambrientos. –Dijo mamá.

-La verdad sí, un poco, ya se nos acabo la comida enlatada que me dejaste. –Dije yo.

Mamá y papá nos llevaron a Marianth, Gabriela, Perla y a mí a el campamento que tenían armado. Llegamos y la sorpresa que recibí fue.

-¿Jefferson? ¿HERMANO? –Grite llamándolo.

-¡Hermanito! ¿Cómo estuviste? –Dijo Jefferson.

Luego de que nos instaláramos en el campamento, paso la tarde y se oculto el sol. Fue como el mejor día que viví después que pasara toda esa tragedia. Instalamos una fogata en medio de unas sillas y cocinamos unas carnes que nos dieron unos guardias.

Ya era hora de dormir, en total en nuestro campamento se encontraban en personas: Mis padres, mi hermano, la esposa de mi hermano, se llama Lety, Gabriela, Marianth, Perla y yo.
Había 2 carpas grandes como para 3 personas. En una dormirían mis padres y Gabriela, en otra Jefferson y Lety, y en la última Marianth, Perla y yo.

Después de cenar, todos se fueron a dormir excepto mi hermano y yo.

-¿Cómo lograste llegar aquí hermanito? Además trajiste a Marianth, tenía tiempo sin verla y a mi primita, además a Perla. Me has somprendido. –Me pregunto Jefferson.

-Es una larga historia, pero no lo hubiera logrado sin mamá y papá. –Respondí.

-¿Los viejos te ayudaron? ¿Cómo? –Pregunto entusiasmado.

Termine contándole desde que desperté hasta que llegue. Contamos chistes. Nos reímos un rato. Y al final le quise preguntar lo mismo.

-¿Cómo lograste llegar aquí hermano? –Pregunte.

-La verdad que no es una historia tan concreta como la tuya, no se contar historias así me hayan pasado a mí.

Veras después que empezaron los rumores de gente caníbal mordiendo a otra gente, pensé que lo podía arreglar todo el gobierno, pero me equivoque. Lety y yo salimos de la casa cuando nuestros vecinos caían. Ni sé como logramos salir de ahí. Los sobrevivientes de la comunidad formamos un campamento a las afueras del pueblo. Escuchábamos en la radio algunos refugios protegidos que ofrecía el país, en esos nombraron al Fuerte Tiuna. No pensé ni dos veces en venir, pero solo llegamos aquí mi esposa y yo.

Al llegar trate de contactarme con los viejos pero no podía, las señales de los teléfonos estaban colapsadas.
De la noche a la mañana se aparecieron aquí con un grupo del barrio donde vivíamos antes. Les pregunte por ti y a la respuesta que me dieron me enfurecí por completo con ellos. Pasaron más o menos 2 semanas y volvimos hablar.

-¡Espera, espera! ¿2 semanas? ¿Cómo que 2 semanas? –Pregunte.

-Si 2 semanas ¿Por qué? –Dijo el.

-No puede ser, ¿Estuve tanto tiempo en la cama? ¿Qué me paso? –Pregunte.

-Si no sabes tú hermanito. –Respondió el.



Paso la noche. Fue la noche en la que descanse más tranquilo antes de que pasara todo.

-Ya despertaste mi niño, el desayuno está listo. –Dijo mamá.

-A ver qué hay de nuevo hoy. –Dije.

Desayunamos todos en grupo, todo lo que extrañaba.

Se acerco un chico, más o menos de mi edad, creo que un poco mayor y con vestimenta de chico malo de colegio.

-Así que tú eres el famoso Jeiberson. –Dijo el chico.

-Algo así, ¿Quién eres tú? –Le pregunte.

-Rafael, ¿Puedo hablar contigo un segundo? –Pregunto él.

-Claro, espérame. –Respondí.

Luego de terminar de desayunar fui a donde estaba Rafael con un poco de curiosidad.

-¿Qué paso? –Le pregunte.

-He escuchado hablar de ti, casi toda esta zona sabe de ti, de cómo llegaste, no me preguntes como lo saben, solo lo saben y ya. Vengo a invitarte a practicar con nosotros tiro al blanco, hay un campo aquí cerca. Si quieres venir bien, y si traes a una de tus ricas amigas mejor. Eso era todo, la práctica comienza a las 12:00pm, te esperamos allá. –Dijo Rafael.

-Hmm, está bien, iré. Ten un poco más de respeto a las chicas que están conmigo, te lo advierto. –Le dije con un tono serio.

-Tranquilo hermano, era broma, pero es que están buenas. –Dijo Rafael.

-Ya basta, joder. –Grite enojado.

-Calma, calma, andas muy furioso eh. Como dije, te esperamos allá. Otra cosa, no traigas a mucha gente, creo que 2 personas que vengan contigo, está bien, es una zona alejada y poco cuidada, no permitimos niños en ese lugar. –Dijo alejándose.

-Allá nos vemos. –Respondí.

Luego de regresar con el grupo invite a 2 personas, las cuales aceptaron Gabriela y Jefferson, los demás se quedaron.

-Marianth ¿No vienes? –Le pregunte.

-No, no, aquí estoy bien, mientras más alejada estoy de armas mejor. –Respondió ella.

-Vale, nos vemos mas tarde. Cuídate. –Dije alejándome.

-Tu igual. –Grito Marianth.

Antes de llegar al campo de tiro, les advertí que esta era un área alejada, que estuvieran pendiente de cualquier cosa. A lo que mi hermano sobrado respondió que nada podía contra él. Típico de Jefferson.

Llegamos al campamento. Rafael nos recibió y nos dejo entrar.

-Llegaste, pensé que no venias. Y trajiste a tu amiga, que bien. Y el tipo ¿Quién es? –Pregunto Rafael.

-Es mi hermano mayor, ella es Gabriela. Jefferson, Gabriela, el es Rafael, el chico de esta mañana. –Dije.

Entramos y practicamos un poco. Gabriela se veía un poco confusa, nunca uso mucho armas, más que todo usa son cuchillos grandes. Jefferson si estaba bien, no era un experto pero si la sabia usar. Yo di al blanco pocas veces, no mucho.

Ya eran las 5 de la tarde y teníamos que regresar. Terminamos la práctica de tiro y regresamos con los demás.

Antes de llegar nos encontramos con Alan y Fred, los guardias que nos encontramos al llegar.

-¿Cómo estás Alan? –Pregunte.

-Muy bien, bien ¿Y ustedes? ¿Ya están bien? –Dijo Alan.

-Si muy bien, ¿y eso que andan por aquí? –Pregunte.

-Estábamos revisando la zona para no tener sorpresas a la noche, pero por lo que vemos, no hay de qué preocuparse. –Respondió el.

-Genial, hablando de eso, nunca te lo pregunte pero antes de entrar aquí, en la entrada del Fuerte habían muchos de esos mordedores, ¿lo tienen bajo control? –Pregunte.

-Sí ya lo resolvimos, eran una horda grande de ellos, no sabemos de donde llegaron, espero que no vengan mas. –Respondió Alan.

-Que bien, ya me estaba preocupando. La verdad lo último que quisiera es ver otra vez a una de esas cosas. –Dije.

-Es lo que nadie quiere. –Refunfuño Alan.

Nos despedimos y seguimos hacia el campamento para descansar un poco.

Llegamos y estaban ya cenando.

-¿Tan temprano? –Pregunte.

-Si hijo, hay que comer temprano para tener una mejor cena. –Dijo papá.

-Vale, vale, creo que me dio un poco de hambre. Me serviré un poco. –Dije.

Me serví un poco de comida y también les di a Gaby y a Jeffer.

Al terminar de comer Marianth me hace un gesto de querer hablar conmigo a lo que fui a donde estaba ella. Nos alejamos un poco del grupo.

-Perdoname. –Susurro Marianth tristemente.

-¿De qué hablas? –Pregunte.

-Lo que paso aquella noche, en la colina, no debí hacerlo. No me di cuenta que estábamos en peligro en ese lugar y yo solo lo hice, me arrepiento. Es solo que me sentía tan segura a tu lado, cuando me salvaste aquella vez, como si fueras un super héroe digo. En serio perdóname. –Dijo llorando.

La bese, callándola. Nos abrazamos.

-Tranquila, no pasa nada. –Le susurre.



Se oyeron unos tiros a lo lejos como si vinieran de la entrada del Fuerte, y unos gritos como de miedo y de susto de las demás personas.

-¡Corre! Ve a hacia donde están los demás, yo iré averiguar qué pasa. –Le grite alejándome de ella.

-Espera. –Grito Marianth.

-¡Ve! –Dije.

-Ten mucho cuidado. –Me dijo ella.

Le señale que se fuera y fui yo directo a la entrada del fuerte. Guardias pasaban por mi lado con las armas en la mano para la entrada. Ya me estaba preocupando y saque un revolver pequeño que traía de la práctica de tiro.
La sorpresa que recibo es. No había guardias en las murallas. Y la puerta principal retumbaba y se trataba de abrir. Muchos guardias estaban como preparados para disparar al esperar a que se abrieran las puertas. Estas se abrieron y mordedores entraron, parecían miles y no se acababan. Empecé a disparar a los que podía. Más guardias caían.

Sabía que no estaba seguro en ese lugar…
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Re: Caminantes

Notapor JeiberR » Mié, 08 May 2013, 23:34

Esta es el ultimo capitulo de la primera parte de mi fic, por así decirlo :D

Continuación...

AGONÍA.

Pocas balas me quedaban en el bolsillo y no muchas en el revólver. Ya era hora de salir de allí. Muchos más guardias caían y estaban siendo devorados en frente de mí.

En ese instante llego Alan y otros guardias de esos que entregaban las comidas a los refugiados. Se colocaron a mi lado y empezaron a disparar. Retrocedíamos más y más, tenía miedo de que llegaran al campamento.

-¡¿DE DÓNDE SALEN TANTOS, MIERDA?! –Grité con furia mientras seguía en pie, tratando de ayudar a que no destrozaran todo lo que yo veía como un nuevo comienzo.

Me quedaba sin municiones, necesitaba más, pero los guardias usaban armas que la mía delante de esas era un juguete y no tenían munición para el pequeño revolver que yo tenía. No sabía qué hacer, no tenía más que hacer.

-Buscare a mi familia, tratare de que nos alejemos lo más pronto de esta puerta. –Le grite a Alan mientras me alejaba.

-Ve con ellos. –Estando de acuerdo Alan.

Corrí lo más rápido que pude hacia el campamento, me quedaba sin aliento, pero con el hecho de solo pensar en los caminantes que estaban en la puerta en que se podrían comer a mi familia, me estremecía la mente.

...

-Mamá, papá despierten a todos. Tenemos que salir de aquí, tenemos que alejarnos de la puerta. –Llegue avisando a todo cansado. –Mientras más rápido mejor, apúrense-.

-¿Qué sucede? Escuchamos algunos gritos y muchos disparos ¿Estás bien? –Pregunto todo preocupado papá y mamá me abrazo.

-Estoy bien. Muchos caminantes entraron por la puerta pero no han pasado de allí. Tenemos que alejarnos lo más antes posible de este lugar. –Dije buscando a los demás, que estaban medios despiertos. Seguro fue por los disparos.

Mamá, papá y yo terminamos de despertar a todos.

-¿Qué sucede? –Preguntaron varios.

-Caminantes, muchos, en la puerta. Tenemos que salir de aquí. –Les respondí.

-¿Qué tal el campo de tiro? –Pregunto Jefferson.

-Exacto, podemos ir para allá. Es lejos de la entrada y tiene algunas rejas alrededor. –Afirme aún con la preocupación en la cabeza.

Todos empacamos lo necesario y salimos directo al campo de tiro, corrimos y a nuestros lados veíamos carpas incendiadas y gente gritando.

Los “mordedores” entraron al Fuerte.



Allí delante estaba el campo, pero dentro había otras personas, no sabía distinguirlos de lejos. Entramos al campo, estaba gente conocida como otra no conocida, entre ellos estaban Rafael y algunos de la práctica de la tarde. Rafael estaba con otras personas, me imagine que con su familia, también algunos guardias alrededor del campo.

A lo lejos vi un rostro conocido. Me acerque por la espalda y le llame.

-He, tú.. ¿Eres? ¿Jesús? –Pregunte algo confuso.

-Primo, ¿Cómo estás? ¿Cómo llegaste aquí? –Pregunto él.

-Que sorpresa he recibido, estoy bien, pero allá afuera las cosas no lo están. Sobre como llegue aquí, muchos me lo han preguntado y ya me está fastidiando contar todo, luego te digo. –Respondí algo feliz.

-Si ya sé como esta eso allí afuera, por eso venimos aquí, con otras familias.

Se oyeron disparos fuera del campo. Seguro fueron los guardias. Ya estaban cerca y teníamos que irnos de ese lugar.

-Ven con nosotros, tenemos que salir de aquí. –Le dije a Jesús.

-De acuerdo, estoy solo, mi familia no está. –Respondió.

Me acorde de Rafael y le decidí llamar para que también viniera con nosotros.

-No puedo dejar aquí a mi familia, vete tú, luego te alcanzare. –Dijo Rafael con mirada baja.



Fui con mi familia y les explique que teníamos que salir del fuerte.

-¿A dónde iremos? –Pregunto Gabriela.

-No lo sé, pero lejos de esas cosas. –Respondí. –Si seguimos aquí, seremos la comida de ellos–.

Salimos por donde entramos y vimos como otros guardias caían, tratando de defender donde estábamos. Busque en el bolso y saque mi pequeña espada y una Beretta con algunas municiones, le di algunas armas a Gabriela, Jefferson, Jesús y a papá.

Derribamos a los que pudimos pero era seguro que nos quedaríamos sin munición. Me recordé a la entrada secreta y les avise a los demás.

-Síganme. –Les grite.

Corrimos lo mas que pudimos, atrás venían muchos de ellos. La entrada quedaba lejos así que no era fácil llegar tampoco. Nos encontrábamos con algunos mordedores por el camino, los superamos y llegamos a la entrada.
Pero fuera del rejado, docenas de ellos, tratando de pasar.

-¡NO! –Grite. –No hay salida–.

Todos encogimos la cabeza en señal de tristeza.

-Salgamos por otro lugar, la entrada principal del Fuerte. –Dijo Marianth.

-La entrada principal debe estar minada por ellos. –Le dijo Jesús a Marianth

-Es lo único que tenemos, no podemos ir a otra parte. –Le grito Marianth a Jesús.

-Hagamos esto, suena estúpido pero es lo único que tenemos. Detrás de nosotros hay más o menos de docena y media de caminantes, si logramos derribarlos nos acercaríamos a ver cómo está la entrada del Fuerte. Si está despejado, salimos por allí, si no… No sé. –Les dije a todos en tono triste.

Afirmaron con algo de duda.

-Si es lo único que tenemos, está bien. –Dijo Jefferson.

Apuntamos, disparamos, apuntamos, disparamos. Así estuvimos hasta que vi que quedaban pocas municiones.

-Creo que me equivoque en la cifra. –Me dije a mí mismo. – ¡Ya no hay casi municiones, salgamos de aquí! –Les avise a todos.

¡Blam, blam! Se escuchaba detrás de los caminantes que quedaban, caían. Alguien les disparaba por detrás.

-¡Rafael! –Grite alegremente.

El termino de derribarlos y se acerco a nosotros.

-No tenemos tiempo, hay que ir a la entrada principal. –Dijo Rafael algo cansado.

-De acuerdo. –Respondí.

Lo seguimos, el iba en la delantera, yo atrás con Perla al lado, atrás de mi Marianth, seguida de Gabriela, mamá y papá, Jesús, Lety y al final Jefferson.

Atrás de Jefferson venían otros caminantes, no sé de donde salían, era muy extraño.

Escuchamos un grito, era papá. Volteé hacia atrás y vi que lo mordía un caminante que salió de la nada, era de noche y no se podía ver mucho.

-¡NO NOO! –Grite llorando. Me detuve y mate al caminante clavando la espada en su ojo.

-¡No puede ser! No. –Casi todos dijeron.

Mamá, yo y mi hermano nos agachamos al lado de mi padre que estaba agonizando. Lloramos y gritamos.

-No hay tiempo. –Dijo Rafael.

-No podemos dejarlo aquí. –Le grito Jeffer a Rafael.

Yo y mi mamá solo veíamos el cuerpo agonizante de mi padre mientras soltábamos cada lágrima en su cara.

-E..Está sufriendo. –Susurre.

Todo se volvió nubloso, no podía creerlo. Mi padre estaba al frente de mí, desangrándose y mirándonos con cara de tristeza.

No escuchaba nada, solo sentí que me alejaban de su cuerpo, creo que era Rafael. A mi madre la jalaba Gabriela y mi hermano estaba llorando ahí, no lo reconocía.

Seguimos corriendo, no sé con qué fuerzas lo hice, pero todavía veía carpas incendiadas y gente siendo devorada por otras. Todo parecía el mismo infierno.

Recapacite y me di cuenta que todos en el grupo estábamos corriendo hacia la salida, ya no había mordedores a los lados, pero faltaba una persona en nuestro grupo, en eso, rompí a llorar.

Subimos a la muralla que estaba al frente de la entrada principal la cual estaba abierta.

En eso llegaron Alan y otros guardias, no podía creerlo, habían sobrevivido. No podía creer que en todo el Fuerte Tiuna, ese lugar que parecía seguro, donde se podría empezar una nueva vida, estuviera destruido y solo nosotros pudimos sobrevivir.

Abrace a mi familia, a Perla, a todos. Teníamos que seguir, ¿Un camino sin rumbo? No lo sé. Mire hacia el sur, hacia la salida de Caracas, mientras más lejos estemos de la ciudad, mucho mejor…
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