Review 4×04 – Indifference

Una semana más contactamos con nuestro zombie interior para ver cómo le van las cosas a nuestro grupo de supervivientes. Parecía que tras el momento de tensión del capítulo anterior, y con una epidemia a contra reloj tras las rejas de la prisión, nos preparaban para un episodio frenético. Pues relájate que no es el caso. Los caminantes nos dan una de cal y otra de arena y toca una trama moralista disfrazada de excursión.

Ante el retraso sufrido por la avanzadilla nivel profesional (que te asalten hordas de zombies en la carretera no ayuda a ser puntual precisamente), Rick se plantea ir a por las medicinas necesarias para ver si aquello no se les va de las manos. Con un ojo siempre abierto y mirada de total desaprobación-concentración, decide que es hora de que él y Carol den un paseo. Un inicio de capítulo que promete con el discurso de supervivencia de la nueva dama de hierro, quien alienta a una de sus nuevas hijas a matar al precio que sea si la situación lo requiere (se puede oír como se rompe la inocencia en esta escena).

Tras cargar el coche (con un par de bidones más de gasolina curiosamente), se ponen rumbo a un lugar más cercano donde encontrar suministros, lo cual bien se les podía haber ocurrido antes. Dejamos la tranquilidad vírica de la prisión para hacer un viaje por la conciencia, las relaciones humanas y el duro y necesario cambio de moral.

Un viaje que enfrenta dos visiones: el salvajismo justificado por la avance hacia una supervivencia empírica y racional (¿esto no lo hemos vivido ya con Shane?), versus un predominio de la justicia humana, usando el instinto en vez de dejarme dominar por él. Rick el granjero, quien se alejó voluntariamente del mando para no jugar a ser Dios con la vida de los demás, someterá a una constante evaluación a Carol, quien ha evolucionado del alma caritativa que aportaba sentimiento a un personaje frio y calculador con apego selectivo.

Mientras tanto, nuestro grupo de armas blancas, encabezados por la ballesta y la katana, se acicalan para enfrentarse a la odisea de volver a tiempo para salvar a los suyos. Como no van a irse con las manos vacías, optan por llegar a pie hasta la universidad. Contagiados por un capitulo filosófico, todos están pendientes de un Tyreese conmocionado y aun en shock por perdida de su chica y el pensamiento de que su hermana corra la misma suerte.

Entre la maleza (literalmente) encuentran un coche que solo necesita un par de retoques. Tras un par de zombies que salen a saludar y ofrecer sus abrazados amorosos, Daryl se pone sus mejores ropas de mecánico y se pone manos a la obra. Es el momento de las confesiones y los vicios: por un lado descubrir que tu compañero es un ex alcohólico incapaz de cuidar y unirse a las personas por sus vivencias pasadas, no es muy confortable; pero hay no acaba la cosa y el dúo de venganza reconoce que están dispuestos a todo por cerrar heridas. Carreta dirección a clase, prosiguen con su misión.

El yin y el yan siguen su visita al vecindario más próximo, cuando tras la aparición estelar de un zombie encuentran a una joven pareja. Tras la ayuda de cortesía y el interrogatorio de tercer grado, deciden ponerles a prueba: si sobreviven se vuelven con ellos. He empezado a asumir que el grupo de la prisión en realidad es la sala VIPS de supervivientes y está con el cupo lleno de socios.

Pero, en su ritmo lento y literario, este capítulo nos va descubriendo alguna sorpresa del lado de los humanos. Carol, sin mencionar a su hija, justifica sus acciones en lo que parece una creencia acérrima sobre lo que está bien y lo que está mal, dejando de lado lo que es humano. El sheriff, que aún es sensible a estas cosas, se queda algo estupefacto ante la frialdad indiscriminada de su compi. El eterno debate entre sucumbir a una forma de vida que consiste en seguir luchando sin importar nada más, por el mero hecho de sobrevivir un día más, se enfrenta al idealismo de vivir manteniendo la humanidad que les separa de los come-cerebros.

Suena el timbre y toca cambio de clase. Recorriendo las aulas de veterinaria en busca de los medicamentos, el grupo de excursionistas se ve acorralado por caminantes. Sin saber porque no vuelven por los pasillos limpios por los que han entrado, se arriesgan a la aventura de recorrerse un edificio que no conocen, lo que da lugar a un leve momento de tensión que interrumpe uno de mis bostezos. Por suerte los zombies no han aprendido todavía a subir ventanas y llegan a zona segura.

Pero si algo sabemos en esta serie es que también hay que andarse con cuidado con los vivos, y es que los vicios son muy malos. Mrs. Daryl descubre horrorizado que su compi de viaje ha sacrificado espacio de medicinas para cargar una botella de alcohol, y saca su macho alfa para plantarle cara (literalmente) y dejarle bien clarito que con la salud de su gente no se juega. Me quedo con las ganas de verle repartir leña pero me consuela la promesa de una paliza posterior. Daryl es el amo y aquí no se hable más (momento fan). Toca recogerse y tras la aceptación de Michonne de dejar de ser nómada, poner rumbo a la prisión para ver cómo sigue el panorama allí.

Nuestro dúo dinámico se pasa por la huerta recordando viejos tiempos. Por si aún no éramos conscientes de la evolución mental de Carol, nos lo dejan muy claro con su pasado de mujer maltratada. De apaleada conformista a superviviente fuerte e independiente, mientras ella se ha visto obligada a tatuarse sus nuevas necesidades a machetazos, Rick añora desayunar tortitas y solo quiere hacerle ver la importancia de las emociones.

La charla se ve interrumpida por el descubrimiento de una pierna y un banquete de carne humana. La esperanza del hilo de simpatía que ofrecía la situación se ve nuevamente devorado por las circunstancias que los rodean. El retorno del esporádico amigo se esfuma, al igual que el tacto social de Carol y la paciencia de Rick.

Es hora tomar decisiones antes de volver a casa. Y parece que, en un mundo donde un par de manos pueden marcar la diferencia y la gente debería centrarse en encontrar reglas de convivencia para sobrevivir juntos, prevalecen las decisiones individuales. Carol es abandonada a su suerte por su imposibilidad de sentir apego por la gente (más las posibles reacciones del grupo), su total indiferencia es peligrosa. Mientras Rick vuelve a casa emocionado por dejar a quien considero una amiga, tras haber vivido/sobrevivido todo este tiempo juntos, codo con codo. Una despedida (esperemos que temporal) a un personaje mítico cuya historia se ha ido fraguando a fuego lento.

¿Cómo puedes confiar en alguien que al menor síntoma de debilidad te atravesara la cabeza con un cuchillo? ¿Dejarías a los niños criarse al lado de alguien que, pese a darles la valiosa oportunidad de valerse por sí mismos, es incapaz de ofrecerles calor humano y consuelo? ¿Realmente es necesario sacrificar la humanidad para la supervivencia, o es solo la vía fácil? ¿Cómo se tomará Daryl el abandono “voluntario” de la mujer que le pone ojitos? ¿Es la gripe la única capaz de volver a esta serie la angustia y el ritmo que ha perdido? Tendremos que esperar una semana para averiguarlo, aunque mientras podéis comentarlo en el foro.

Escrito por @Requiemxelcine

@Requiemxelcine

Serieadicta preparada para el apocalipsis.
Entre caminantes se deja caer por su blog personal Requiem por el Cine y la revista digital Frikimalismo. Si la quieres en tu grupo de supervivientes puedes encontrarla en Facebook y Twitter.

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